Eugenio de Ávila
Martes, 03 de Septiembre de 2019
ME QUEDA LA PALABRA

Zamora10 y las promesas de Fernández Mañueco

Eugenio-Jesús de Ávila

[Img #29415]Confieso mi falta de fe en Dios y en los políticos, de la derecha, del centro, de la izquierda y de los medios pensionistas, los chaqueteros, para explicarme mejor. Ayer, Fernández Mañueco, que fue de Rajoy y ahora es de Casado, y mañana del que venga, recibió a una representación de Zamora10, el único organismo empresarial vivo de Zamora, con problemas digestivos internos. El presidente del ejecutivo autonómico, porque así lo quiso Rivera e Igea consintió, ofreció apoyo a la delegación zamorana. Palabras. No creo en los verbos, más si se conjugan en futuro o en condicional. Hechos. Verbigracia: he leído en la información que repartió el gabinete de Prensa correspondiente de la Junta, que se habló del Polígono Tecnológico Agropecuario, un proyecto que transformaría nuestra provincia, cuya capital no deja de ser la ciudad más rural de esta comunidad autónoma y sin sentido. Eso fue una idea de la Cámara de Comercio en otro tiempo, pero se la robó Valladolid, y Herrera consintió. Porque Pucela y Burgos ordenan y mandan en Castilla y lo que queda de León. Y, con Mañueco e Igea, ejercerán su poder absoluto. Para prueba, el reparto de dinero a la prensa, que ha ido a caer en manos de los poderosos constructores, parapetados en medios de comunicación, Méndez Pozo y Ulibarri. No me extraña. Polanco mandaba en el PSOE y en el felipismo. Ahora, en el ámbito regional, sucede algo parecido. No hay político, ni entre los socialistas, ni populares, ni Cs, que desafía el poder económico y mediático de estos dos editores.

En esta provincia, estamos hartos de que el maná público solo lo disfruten Valladolid y Burgos, más el apéndice de Pucela que es Palencia. Algo llega a León y al Bierzo, para que no protesten las fuerzas regionalistas leonesas, mientras el resto, Zamora a la cabeza, vivimos de la caridad, de la limosna política de la Junta. Supongo que grandes empresarios serán propietarios de locales y pisos en esas dos ciudades, y, por lo tanto, necesitan que ambas crezcan y se desarrollen con el objetivo de venderlos y alquilarlos. Y a seguir ganando dinero y cada vez más ricos. No sé por qué quieren acumular tanto patrimonio, si en el cielo, en el que dicen creer, no hay acciones ni fincas, ni nada.

Zamora10, un milagro, una necesidad, surgió porque empresarios zamoranos, al no sentirse representados ni por la CEOE ni por la Cámara de Comercio, decidieron dar un paso al frente, liderados por Caja Rural, para intentar salir de la quiebra económica y el desierto demográfico en que se ha ido convirtiendo esta ciudad y su provincia, merced a la felonía de los políticos zamoranos, incapaces de enfrentarse a sus partidos y a sus jerarcas, ante la creencia, real, de que el que se mueve no vuelve a salir en la fotografía electoral.

Como se sabe, y este periódico y este editor fuimos los únicos en denunciarlo, porque el resto querían nadar y guardar la ropa de la publicidad de la Diputación y de la siempre generosa Caja Rural, Zamora10 fue duramente castigada por la inefable María Teresa Martín Pozo, que ahora aspira o a ser delegada de la Junta en nuestra provincia o, en su defecto, senadora, en sustitución de Clara San Damián, que sustituiría así a Alberto Castro, un excelente delegado, como lo demostró durante años.

Digamos que también hay, dentro de Zamora10, personalidades que ofrecen incluso la otra mejilla, y otras que obedecieron órdenes del PP de la Diputación, y gente que nunca creyó en este organismo y que también hizo lo imposible por boicotear las acciones que Francisco Prieto, su gerente, deseaba ejecutar. Porque no debe olvidar el lector que hay, en nuestra propia casa, en nuestra querida tierra, una quinta columna que solo piensa en cómo obstaculizar todo avance económica, social, cultural e industrial de Zamora. Son gente que confiesa que aquí se vive muy bien, que hay mucha tranquilidad, sosiego, calma…la paz del camposanto. Y, además, los obreros suelen dar mucha “guerra”. Nuestra ciudad tiene que ser siempre decimonónica o franquista. El desarrollo es cosa de Valladolid, Burgos y otras geografías. La Bien Cercada siempre tiene que parecer amurallada mentalmente, que así el cacique se enriquece, manda y coloca y descoloca a amigos, amigas y familiares. El árbol genealógico del nepotismo, que creció en las instituciones públicas desde que nos tiraron con esta democracia de cartón-piedra, enclenque, débil y falsa, actúa como sombra sobre el porvenir y el desarrollo provincial. Son las ramas de la injusticia y las hojas de la desigualdad las que han impedido que Zamora vea la luz.

Yo he creído en Zamora10 desde que se presentó en público, antaño, en el Ramos Carrión, si bien hubo personajes que me concitaron demasiadas dudas, después despejadas, más tarde esclarecidas como quintacolumnistas de la Diputación de Martín Pozo. Creo que fui el único periodista de esta ciudad y su provincia que alabó esa toma de conciencia empresarial, esa decisión para ir al frente, a la primera línea de fuego económica, porque Zamora se moría, porque apenas quedaba tiempo para el milagro, porque nos íbamos al abismo del pretérito. Y ejercí esa labor sin pedir nada a cambio. Escribí desde el corazón, después de que debatiera con mi cerebro sobre cuál era el camino correcto para llegar al éxtasis económico y demográfico.

Por esa razón, ahora tengo el privilegio de escribir y la autoridad suficiente para advertir a los responsables auténticos de Zamora10 que solo crean en los hechos, que no canten victoria hasta que los deseos se hagan realidad, hasta que los políticos firmen y reflejen en los presupuestos las inversiones prometidas. Las palabras de los políticos son hielo en el desierto.

Ojalá que Fernández Mañueco se acuerde de esta tierra abandonada, humillada, traicionada por la Junta de Castilla y León y por todos los gobiernos habidos en lo que fue España, la nación más vieja de Europa que ahora se difumina, se quiebra, se nos va. Humo en el agua. Púrpura profunda.

Una última cosa. A Zamora10 le interesa que el nuevo delegado/a de la Junta de Castilla y León sea cualquier político o funcionario, menos la ínclita Martín Pozo. Digo.

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