NOMBRAMIENTO
Clara San Damián vence en la lucha silente en el PP de Zamora
La actual senadora ejercerá como delegada territorial de la Junta de Castilla y León en nuestra provincia, cargo para el que también contaron Martín Pozo y Leticia García
Eugenio-Jesús de Ávila
Me he alegrado mucho de que Clara San Damián haya sido nombrada delegada territorial de la Junta de Castilla y León en nuestra provincia. Mentiría si no escribiese que hubiera preferido a otra persona en ese cargo. ¿A quién? Pues a un servidor. Broma.
Pero me satisface este nombramiento, porque la senadora nunca planteará problemas radicales a la Diputación. Allí no tiene enemigos. Buenso…alguno. El vicepresidente 1º, Barrios, es de su pueblo. Se conocen desde niños. Y, voy a ser aún más claro para tratar de explicar mi contento: se apostaba fuerte por María Teresa Martín Pozo para ocupar la Delegación, que ya se sabe, en círculos cuadrados, que no le cae muy bien don José María. Cosas de los partidos, espacios donde se convive con el verdadero enemigo. Entre una y otra política, las diferencias me parecen ostensibles.
A la actual senadora, un hermoso animal político- fue concejala, diputada, subdelegada y senadora-, se la puede criticar. Yo lo he hecho en persona. Sin ir más lejos, esta misma mañana en San Torcuato, cuando le comenté que entre ella y yo hay, verbigracia, un Rajoy, un presidente olvidable, al que ella admira. En su momento, le afeé que Martínez-Maíllo no hubiera hecho nada por Zamora. Ella lo defendió. Yo lo critiqué. Y nada más. Ni me dejó de saludar, ni me puso a parir, ni castigó con su indiferencia. De Martín Pozo ya he contado bastantes historias. Ahora pasará a ser senadora. Eso me han comentado los que saben de estas cosas de relevos y sustituciones.
San Damián tiene muchos enemigos en su partido. Lógico. La belleza siempre causa envidias entre la gente del mismo sexo. Se ha equivocado numerosas veces en su trayectoria política: campañas a la Alcaldía de la capital, oposición a Guarido, que fue crítica a Rosa Valdeón, apoyo a Rajoy y Maíllo, dos calamidades para Zamora, pero ella, al parecer, es amiga de sus amigos.
Supongo, pero no lo sé, que también se habrá beneficiado de su estancia en la res pública. Y que, desde muy jovencita, militó en el PP, con lo que esa afición conlleva.
Tampoco Clara podrá hacer grandes cosas por Zamora y su provincia como delegada del ejecutivo autonómico. Lo importante es que no estorbe, sino que apoye ideas y proyectos de las instituciones públicas, tanto de la Diputación como del Ayuntamiento. Ella ahora debe ejercer como zamorana y olvidarse, si es posible, de su militancia política.
El nombramiento de Clara San Damián nos ha evitado momentos complicados en las relaciones entre Diputación y Delegación de la Junta de Castilla y León. Ella ha acabado con una ucronía política que hubiera hecho mucho daño a esta provincia y al PP.
Eugenio-Jesús de Ávila
Me he alegrado mucho de que Clara San Damián haya sido nombrada delegada territorial de la Junta de Castilla y León en nuestra provincia. Mentiría si no escribiese que hubiera preferido a otra persona en ese cargo. ¿A quién? Pues a un servidor. Broma.
Pero me satisface este nombramiento, porque la senadora nunca planteará problemas radicales a la Diputación. Allí no tiene enemigos. Buenso…alguno. El vicepresidente 1º, Barrios, es de su pueblo. Se conocen desde niños. Y, voy a ser aún más claro para tratar de explicar mi contento: se apostaba fuerte por María Teresa Martín Pozo para ocupar la Delegación, que ya se sabe, en círculos cuadrados, que no le cae muy bien don José María. Cosas de los partidos, espacios donde se convive con el verdadero enemigo. Entre una y otra política, las diferencias me parecen ostensibles.
A la actual senadora, un hermoso animal político- fue concejala, diputada, subdelegada y senadora-, se la puede criticar. Yo lo he hecho en persona. Sin ir más lejos, esta misma mañana en San Torcuato, cuando le comenté que entre ella y yo hay, verbigracia, un Rajoy, un presidente olvidable, al que ella admira. En su momento, le afeé que Martínez-Maíllo no hubiera hecho nada por Zamora. Ella lo defendió. Yo lo critiqué. Y nada más. Ni me dejó de saludar, ni me puso a parir, ni castigó con su indiferencia. De Martín Pozo ya he contado bastantes historias. Ahora pasará a ser senadora. Eso me han comentado los que saben de estas cosas de relevos y sustituciones.
San Damián tiene muchos enemigos en su partido. Lógico. La belleza siempre causa envidias entre la gente del mismo sexo. Se ha equivocado numerosas veces en su trayectoria política: campañas a la Alcaldía de la capital, oposición a Guarido, que fue crítica a Rosa Valdeón, apoyo a Rajoy y Maíllo, dos calamidades para Zamora, pero ella, al parecer, es amiga de sus amigos.
Supongo, pero no lo sé, que también se habrá beneficiado de su estancia en la res pública. Y que, desde muy jovencita, militó en el PP, con lo que esa afición conlleva.
Tampoco Clara podrá hacer grandes cosas por Zamora y su provincia como delegada del ejecutivo autonómico. Lo importante es que no estorbe, sino que apoye ideas y proyectos de las instituciones públicas, tanto de la Diputación como del Ayuntamiento. Ella ahora debe ejercer como zamorana y olvidarse, si es posible, de su militancia política.
El nombramiento de Clara San Damián nos ha evitado momentos complicados en las relaciones entre Diputación y Delegación de la Junta de Castilla y León. Ella ha acabado con una ucronía política que hubiera hecho mucho daño a esta provincia y al PP.

















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