LITERATURA
Somos lo que sentimos
Algo fundamental se esconde por debajo de nuestros procesos racionales y que de hecho los condicionan; la emoción y los sentimientos. Sí, ellos nos acompañan desde los albores de la humanidad, desde hace casi cuatro millones de años.
Las emociones tienen un peso importantísimo en el modo en el que experimentamos las cosas; el estado de ánimo influye en las decisiones que tomamos, en cómo ordenamos las prioridades, e incluso en nuestra manera de recordar. Las hemos tratado como buenas y malas. Moralmente creo que no hay emociones buenas ni malas, ya que todas tienen una función importante en el desarrollo del ser humano como PERSONA, Y cada uno de nosotros vive y expresa sus sentimientos de una forma muy personal.
Sabemos lo que son cada una de ellas; hasta el momento en que nos toca definirlas. Intentar explicar a alguien lo que es el asco, por ejemplo, puede acabar siendo una buena colección de circunloquios. Porque los sentimientos, valga la redundancia, son fáciles de sentir, pero difíciles de expresar con palabras. Configuran un abanico emocional lleno de matices y convirtiéndonos en personas únicas, con una historia de vida única.
Somos lo que sentimos y es importante percibir nuestras emociones y sentimientos así como los de quienes nos rodean. Un esfuerzo de autoconocimiento y empatía que cada uno de nosotros debería trabajar un poquito más día a día.
Algo fundamental se esconde por debajo de nuestros procesos racionales y que de hecho los condicionan; la emoción y los sentimientos. Sí, ellos nos acompañan desde los albores de la humanidad, desde hace casi cuatro millones de años.
Las emociones tienen un peso importantísimo en el modo en el que experimentamos las cosas; el estado de ánimo influye en las decisiones que tomamos, en cómo ordenamos las prioridades, e incluso en nuestra manera de recordar. Las hemos tratado como buenas y malas. Moralmente creo que no hay emociones buenas ni malas, ya que todas tienen una función importante en el desarrollo del ser humano como PERSONA, Y cada uno de nosotros vive y expresa sus sentimientos de una forma muy personal.
Sabemos lo que son cada una de ellas; hasta el momento en que nos toca definirlas. Intentar explicar a alguien lo que es el asco, por ejemplo, puede acabar siendo una buena colección de circunloquios. Porque los sentimientos, valga la redundancia, son fáciles de sentir, pero difíciles de expresar con palabras. Configuran un abanico emocional lleno de matices y convirtiéndonos en personas únicas, con una historia de vida única.
Somos lo que sentimos y es importante percibir nuestras emociones y sentimientos así como los de quienes nos rodean. Un esfuerzo de autoconocimiento y empatía que cada uno de nosotros debería trabajar un poquito más día a día.















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