ELECCIONES
Martín Pozo seguirá siendo candidata del PP
La actual senadora cuenta con apoyos importantes para formar parte de la candidatura de los populares por Zamora a las elecciones legislativas del 10 de noviembre
Eugenio-Jesús de Ávila
Siento un placer morboso cuando formulo preguntas sobre política en mis artículos, tal y como sucedió ayer. Si recuerda el lector, interrogaba sobre las posibles candidaturas de los partidos más importantes e influyentes en nuestra provincia. Inquirí sobre cambios en las listas electorales al Congreso de los Diputados y Senado por parte de PSOE, PP y Ciudadanos.
Hoy responderé a alguna. Verbracia, sin querer ejercer de profeta bíblico, aseguraría que María Teresa Martín Pozo aparecerá en la lista del PP a la Cámara Alta. Sí, ya sé que hizo el ridículo electoral en los comicios municipales del pasado mes de mayo. Pero eso no importa, porque a ex presidenta de la Diputación y funcionaria del Ayuntamiento de Zamora, al parecer, la tiene en gran estima Casado. No sé sabe por qué. Pero esta mujer, tan criticada por sus propios correligionarios, tiene apoyos fortísimos para continuar en política. La renovación del PP zamorano, una entelequia.
Creo también que José María Barrios aparecerá en alguna de esas listas. Lo inexplicable sucedió en las anteriores candidaturas, porque resulta inexplicable que el presidente del PP en la provincia no encabezara la lista al Senado, ocupando su lugar Martínez-Maíllo. Sostengo que el moralino bastante ha hecho con sujetar la Diputación, después de que el PP perdiese la mayoría absoluta, tras dirigir esa institución desde principios de la década de los ochenta.
Barrios ha tenido que comulgar con las ruedas de molino que significa ese dúo estático que forman Martínez-Maíllo y Martín Pozo, que han podido liquidar el PP de Zamora para toda la vida. De hecho, los diatribas entre la militancia resultan ostensibles, palmarias y notorias. La pareja antes mencionada no cae bien. Pero donde hay patrón no manda marinero.
Pobre, PP de Zamora. Si no consigue recuperar los dos diputados de siempre, habrá que buscar responsables. ¿Dónde? Este partido necesita una renovación profunda. Que Martínez-Maíllo y Pozo sigan en política resulta esclarecedor para asegurar que los populares zamoranos no tienen remedio y que la gente que vota la opción conservadora tampoco le importa mucho que el PP mantenga la misma estructura que le condujo a las derrotas en los tres ayuntamientos más importantes de la provincia y a esa victoria pírrica en la Diputación y a perder uno de los dos diputados nacionales por Zamora. Aquí no se aprende de las derrotas. Cada cual va a lo suyo. Nuestra tierra es lo de menos.
Martínez-Maíllo, con el enorme poder que manejó, fue incapaz de traer inversiones importantes para su patria chica. Alguien que le tiene en gran estima lo defendía en su momento con el argumento de que logró que ese sucedáneo del AVE que es el Alvia saliese al alba hacia la capital de España. Comparemos su logro con los de Carlos Pinilla. No hay color. Ni tan si quiera recibió a Zamora10 durante su ocio zamorano.
No le arriendo la ganancia a los populares que desean transformar su partido en Zamora, porque los de siempre no lo consentirán. Se juegan mucho. Vivir de la política resulta mucho más agradecido: se gana más dinero, se puede cobrar, en su momento, la pensión más alta del Estado y no hay que madrugar para ir a la oficina a trabajar. No me extraña que los españoles normales se muestren, al decir de los análisis sociológicos, muy preocupados por los políticos.
No sé si Zamora se merece estos políticos y unos partidos tan anquilosados y atrofiados y a una prensa tan dependiente de la publicidad institucional. Esta tierra está enferma y los ciudadanos entregados a la mediocridad política. No va más.
El 10 de noviembre, a votar otra vez como gilipollas, con el objetivo de que los malandrines de la política sigan disfrutando del poder, cobren salarios muy superiores a los que percibirían en sus respectivas profesiones y desprecien a los sus electores y se olviden de su tierra
Eugenio-Jesús de Ávila
Siento un placer morboso cuando formulo preguntas sobre política en mis artículos, tal y como sucedió ayer. Si recuerda el lector, interrogaba sobre las posibles candidaturas de los partidos más importantes e influyentes en nuestra provincia. Inquirí sobre cambios en las listas electorales al Congreso de los Diputados y Senado por parte de PSOE, PP y Ciudadanos.
Hoy responderé a alguna. Verbracia, sin querer ejercer de profeta bíblico, aseguraría que María Teresa Martín Pozo aparecerá en la lista del PP a la Cámara Alta. Sí, ya sé que hizo el ridículo electoral en los comicios municipales del pasado mes de mayo. Pero eso no importa, porque a ex presidenta de la Diputación y funcionaria del Ayuntamiento de Zamora, al parecer, la tiene en gran estima Casado. No sé sabe por qué. Pero esta mujer, tan criticada por sus propios correligionarios, tiene apoyos fortísimos para continuar en política. La renovación del PP zamorano, una entelequia.
Creo también que José María Barrios aparecerá en alguna de esas listas. Lo inexplicable sucedió en las anteriores candidaturas, porque resulta inexplicable que el presidente del PP en la provincia no encabezara la lista al Senado, ocupando su lugar Martínez-Maíllo. Sostengo que el moralino bastante ha hecho con sujetar la Diputación, después de que el PP perdiese la mayoría absoluta, tras dirigir esa institución desde principios de la década de los ochenta.
Barrios ha tenido que comulgar con las ruedas de molino que significa ese dúo estático que forman Martínez-Maíllo y Martín Pozo, que han podido liquidar el PP de Zamora para toda la vida. De hecho, los diatribas entre la militancia resultan ostensibles, palmarias y notorias. La pareja antes mencionada no cae bien. Pero donde hay patrón no manda marinero.
Pobre, PP de Zamora. Si no consigue recuperar los dos diputados de siempre, habrá que buscar responsables. ¿Dónde? Este partido necesita una renovación profunda. Que Martínez-Maíllo y Pozo sigan en política resulta esclarecedor para asegurar que los populares zamoranos no tienen remedio y que la gente que vota la opción conservadora tampoco le importa mucho que el PP mantenga la misma estructura que le condujo a las derrotas en los tres ayuntamientos más importantes de la provincia y a esa victoria pírrica en la Diputación y a perder uno de los dos diputados nacionales por Zamora. Aquí no se aprende de las derrotas. Cada cual va a lo suyo. Nuestra tierra es lo de menos.
Martínez-Maíllo, con el enorme poder que manejó, fue incapaz de traer inversiones importantes para su patria chica. Alguien que le tiene en gran estima lo defendía en su momento con el argumento de que logró que ese sucedáneo del AVE que es el Alvia saliese al alba hacia la capital de España. Comparemos su logro con los de Carlos Pinilla. No hay color. Ni tan si quiera recibió a Zamora10 durante su ocio zamorano.
No le arriendo la ganancia a los populares que desean transformar su partido en Zamora, porque los de siempre no lo consentirán. Se juegan mucho. Vivir de la política resulta mucho más agradecido: se gana más dinero, se puede cobrar, en su momento, la pensión más alta del Estado y no hay que madrugar para ir a la oficina a trabajar. No me extraña que los españoles normales se muestren, al decir de los análisis sociológicos, muy preocupados por los políticos.
No sé si Zamora se merece estos políticos y unos partidos tan anquilosados y atrofiados y a una prensa tan dependiente de la publicidad institucional. Esta tierra está enferma y los ciudadanos entregados a la mediocridad política. No va más.
El 10 de noviembre, a votar otra vez como gilipollas, con el objetivo de que los malandrines de la política sigan disfrutando del poder, cobren salarios muy superiores a los que percibirían en sus respectivas profesiones y desprecien a los sus electores y se olviden de su tierra



















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