CD ZAMARAT
Buenas sensaciones del Quesos el Pastor, a pesar de la derrota
Las de Fran García plantaron cara al Araski y pudieron ganar, forzando a una prórroga emocionante
Quesos el Pastor CD Zamarat 63-65 RPK Araski, con un gran partido de la naranja MCPhee .
Si a tres segundos del final, Quinn hubiera encestado su segundo tiro libre, probablemente estaríamos hablando con otros números, pero las sensaciones serían las mismas, a tenor de lo visto en la cancha. Lo que ocurre es que baloncesto no es tenis o golf, sino un deporte colectivo y seríamos injustos por nombrar el fallo de una única jugadora.
El partido comenzó espeso. El Araski tardó la friolera de 5 minutos en encestar, pero Quesos el Pastor solo fue un poquito más allá y se dejó igualar (6-6), cambiándose de dueño el parcial. Hasta el 15-13 del primer cuarto, la tónica fue la misma, como así sucediera en el segundo, con ambos equipos irregulares, hasta llegar a ese 29-27 que reflejaba el marcador, con McPhee ya enrachada, endosando un parcial de 6-0, en un momento en que las de Tamara Seda se había ido de 3 y con trazas de ampliar la ventaja.
Al comenzar la segunda parte, Araski sorprendió con una defensa individual muy agresiva -todo lo agresiva que le permitieron los árbitros- que se tradujo en un parcial de 7 puntos a su favor. Parecía que las anfitrionas volvían a lo de siempre: al juego individual, queriendo cada jugadora salvar el partido con su única aportación, pero el tiempo muerto pedido por Fran y la cartilla que debió leerles en ese minuto, tuvieron su efecto, igualando (40-40), hasta llegar en igualdad de 45 al cuarto definitivo.
Otra vez defensa individual del Araski, en lo que le permitía su físico, ya mermado, y otro parcial ventajoso -esta vez de 5 puntos- que Fran García volvió a salvar con otro minuto en el confesionario. Para entonces, peligraba la aportación de McPhee, con 4 personales, las mismas que Quevedo -hoy muy floja- en un periodo en el que los nervios atenazaron a las jugadoras, con fallos impensables bajo los tableros, hasta llegar a esos tiros personales de los que hablábamos al principio. Al no convertir el segundo, se llegaba a la prórroga, que fue para el equipo más entero físicamente.
La moraleja es que perder así da más esperanzas de cara al futuro.
McPhee, con 23 puntos, fue la máxima encestadora del partido y le siguió, por las anfitrionas, con 14, Cornellius.
Si a tres segundos del final, Quinn hubiera encestado su segundo tiro libre, probablemente estaríamos hablando con otros números, pero las sensaciones serían las mismas, a tenor de lo visto en la cancha. Lo que ocurre es que baloncesto no es tenis o golf, sino un deporte colectivo y seríamos injustos por nombrar el fallo de una única jugadora.
El partido comenzó espeso. El Araski tardó la friolera de 5 minutos en encestar, pero Quesos el Pastor solo fue un poquito más allá y se dejó igualar (6-6), cambiándose de dueño el parcial. Hasta el 15-13 del primer cuarto, la tónica fue la misma, como así sucediera en el segundo, con ambos equipos irregulares, hasta llegar a ese 29-27 que reflejaba el marcador, con McPhee ya enrachada, endosando un parcial de 6-0, en un momento en que las de Tamara Seda se había ido de 3 y con trazas de ampliar la ventaja.
Al comenzar la segunda parte, Araski sorprendió con una defensa individual muy agresiva -todo lo agresiva que le permitieron los árbitros- que se tradujo en un parcial de 7 puntos a su favor. Parecía que las anfitrionas volvían a lo de siempre: al juego individual, queriendo cada jugadora salvar el partido con su única aportación, pero el tiempo muerto pedido por Fran y la cartilla que debió leerles en ese minuto, tuvieron su efecto, igualando (40-40), hasta llegar en igualdad de 45 al cuarto definitivo.
Otra vez defensa individual del Araski, en lo que le permitía su físico, ya mermado, y otro parcial ventajoso -esta vez de 5 puntos- que Fran García volvió a salvar con otro minuto en el confesionario. Para entonces, peligraba la aportación de McPhee, con 4 personales, las mismas que Quevedo -hoy muy floja- en un periodo en el que los nervios atenazaron a las jugadoras, con fallos impensables bajo los tableros, hasta llegar a esos tiros personales de los que hablábamos al principio. Al no convertir el segundo, se llegaba a la prórroga, que fue para el equipo más entero físicamente.
La moraleja es que perder así da más esperanzas de cara al futuro.
McPhee, con 23 puntos, fue la máxima encestadora del partido y le siguió, por las anfitrionas, con 14, Cornellius.


















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