Eugenio de Ávila
Sábado, 19 de Octubre de 2019
ME QUEDA LA PALABRA

La izquierda española y el nacionalismo

Eugenio-Jesús de Ávila

[Img #30636]Admito, comprendo y asumo que un bolchevique, incluso nacido en Zamora, apoye a todo nacionalismo secesionista, siempre que su partido no se encuentre en el poder, como Pablo Iglesias y sus Unidas Podemos; porque lo necesita para ejecutar su revolución y asaltar su particular Palacio de Invierno. El marxismo fue siempre internacionalista. Karl, un judío alemán de Tréveris, nunca tuvo patria. Recorrió media Europa hasta asentarse en Inglaterra. Como hebreo, sin  bien converso, nunca amó a Alemania. Los hijos del pueblo elegido son, pues, internacionalistas, tal cual la Iglesia Católica, universal. De ahí el conflicto de intereses entre ambas religiones, la pagana, la que promete el paraíso en la tierra para el proletariado, y la que ofrece la vida eterna para los buenos.

Ahora bien, me resulta inexplicable que el PSOE, que se dice de izquierdas –su trayectoria desde la Transición lo desmentiría-, muestra tal ambigüedad. Nada extraño. Vayamos a la historia. Recuerdo el caso de Banco Catalana. Villajero, el fiscal anticorrupción, tenía a Yoda Jordi cogido por los “pujoles”. González mandó parar. Zapatero vistió al separatismo de chaqué. Sánchez ahora espera a ERZ para gobernar, por si acaso necesita al partido de Junqueras tras las elecciones legislativas del 10 de noviembre.

La izquierda española creyó -cree todavía-  que los nacionalismos son demócratas, progresistas. Craso error. El nacionalismo llevó a Europa a dos guerras y a España a mil muertos, asesinados por la banda terrorista ETA, definida como marxista-leninista –nacionalismo marxista, un oxímoron-; pero no escarmienta. Ahora, como he dejado escrito ahí arriba, Sánchez ya piensa en el 11 de noviembre, en los posibles pactos con ERC, PNV y otras formaciones nacionalistas para tener una legislatura tranquila, poco probable cuando la deuda pública ha llegado a su cénit y la recesión mundial asoma su flequillo por el horizonte del tiempo.

En la otra acera, la de la derecha, se contempla el futuro con cara de bobo. El resto de España, nuestra Zamora, permanece indiferente ante los sucesos deplorables que han sucedido en Cataluña durante esta semana, si exceptuamos a esos badulaques analfabetos, que se deben creer comunistas, autores de las pintadas en la Subdelegación, edificios de la ciudad y la sede de Vox.

El PP, como digo, mira de reojo a Sánchez, que observará en su canal, TVE, las acciones de los badulaques independentistas, niños bien progres, educados en el odio a la España pobre, a la España que adelgazó para engordar a Cataluña, como quién contempla una película de acción en el salón de su hogar, dulce hogar. Y sostengo que la inacción del gobierno en funciones tiene el sabor de la felonía, de la traición. Solo importa el interés político del PSOE y del propio Pedro Sánchez.

No se siente España en Zamora. Parecemos ya a los catalanes separatistas, si bien no odiamos a nadie. Nuestra apatía antropológica nos entontece, nos conduce al pasotismo, a la desidia. Zamora hallase en sus actuales circunstancias económicas y demográficas porque nunca se movió cuando lo agredieron, maltrataron, vilipendiaron los gobiernos del PSOE y del PP, monta tanto, tanto monta. Nosotros, los zamoranos, sí teníamos y poseemos miles de razones para salir a las calles, en orden, nunca para destruir lo poco que nos queda, y protestar todas las semanas.

Dijo aquel “membrillo” llamado ZP que “nación es un concepto discutido y discutible”. Ahora, lo que me parece discutido y discutible es si en España viven españoles o hay 47 millones de apátridas. Y también me pregunto si hay zamoranos en Zamora, en nuestra despoblada tierra, dispuestos a trabajar por nuestro futuro, a votar lo de siempre el 10 de noviembre a cambio de nada, de más de los mismo, a los que tanto daño causaron a nuestra ciudad y provincia. ¡Qué más da a los que ni Zamora ni España parece importarles!

Cierro con Azaña: “Os permito, tolero, admito, que no os importe la República, pero no que no os importe España. El sentido de la Patria no es un mito”.

No olviden los progres que el nacionalismo es fascismo, comunismo en un solo país.

 

 

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