Kebedo
Martes, 22 de Octubre de 2019
PREGUNTAS Y RESPUESTAS

¿Distopía o cercanía?

Kebedo

[Img #30699]Después de la preocupación de mi vecina Marisol por las barbas de los políticos y su “particular” asociación con la derecha más rancia, le ha faltado tiempo para aclararme ciertas cosas, en un tono menos desenfadado que en nuestro encuentro anterior.

Me comenta algo,  que no sabemos si nuestros miles de lectores conocerán, y es la existencia de unas series de televisión en las que coincide un tema, evidentemente preocupante, que denominamos distopía. Y para no errar en la definición, me permito transcribir tal y como lo hace la RAE: Distopía.- Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana. Aplicada ésta definición al tema que me plantea mi vecina diremos que  se trata de unas series de televisión en las que, bien se plantean gobiernos mundiales  totalitarios derivados de unos resultados muy diferentes a los ocurridos en la segunda guerra mundial,  o bien se trata de la construcción de una imaginaria república en la, por ejemplo, las mujeres pintan menos que la mona Chita.

En el primero de los casos estaría la serie “El hombre en el Castillo”, en la que América del Norte, después de la segunda guerra mundial, ha sido repartida entre Japón y la Alemania nazi, que han sido los vencedores de la mencionada contienda. A éste mismo caso pertenece la serie “SS-GB” que se desarrolla en el Reino Unido, pero dominado y administrado también por la Alemania nazi.

En el segundo de los casos hablamos de “El cuento de la criada”. Esta serie está basada en la novela de Margaret Atwood y trata de que en una parte de Estados Unidos  se ha formado una república independiente, llamada Gilead, en la que mandan, en todo, únicamente los hombres y donde las mujeres tienen, en el mejor de los casos, el privilegio de ser la “esposa de” o, como en el caso de las criadas,  el de servir para la reproducción de la especie dado que, en esa hipotética sociedad las esposas no deben estropearse dando a luz.

-Bueno, Marisol- le digo, -¿a qué viene todo éste despliegue serial?-Pues, viene- me contesta, -a qué, salvando las distancias, pocas ya, estamos muy cerca de crear, de que nos creen un estado totalitario en esa dirección porque tenemos a determinados líderes que, si gobernasen, tienen todas las características para hacernos padecer semejante barbaridad-.

Por un lado han aparecido VOX y sus huestes que nos están dejando perlas xenófobas, homófobas, machistas y totalitarias, un día sí y otro, también. No es ninguna broma, no es ninguna exageración, es más, podemos estar de acuerdo en algunos de sus planteamientos. Podemos aceptar que las comunidades autónomas no han creado más que desigualdades, pero no por ello habrá que eliminarlas, o sí. Podemos aceptar que haya emigrantes que ocupan puestos de trabajo que los nacionales no ocupan, pero, en muchos casos, es porque los autóctonos no quieren, no los consideran apropiados. Sin embargo, los “voxeros”, no se preocupan en absoluto en enterarse de cuáles son las condiciones laborales de muchos de eso trabajos. Pero esa coincidencia con el no pasa de ser una mera anécdota, en la parte populista, el resto es totalitarismo puro y duro y ahí es donde está la coincidencia con las series mencionadas. Desde el momento que tú decides quién es bueno o malo, según tu criterio, claro, o cuando te crees con el derecho de mandar a la cárcel por decreto al que consideres oportuno, sin pasar por el tamiz del poder judicial, eso es totalitarismo, fascista, nazi, comunista o como queramos adornarlo, totalitarismo. Y ahí están.

Por el otro lado está el totalitarismo de la utopía republicanocatalana, o similar, que igual da que da lo mismo; Monseñor Sabino Arana también nos dejó unas cuantas perlas, de ignorancia supina, sí, pero ahí las dejó; eso sí, sus perlas trajeron muchísimos muertos y muchísimo sufrimiento que aún no se ha pasado.

-En ambos casos se trata de lo mismo, da igual que la disonancia cognitiva venga por la derecha que por la izquierda-, apostilla mi vecina, que parece que hoy estaba muy erudita.  Otro palabrejo que habrá que aclarar porque, parece ser, está muy de moda.

En psicología el término Disonancia Cognitiva hace referencia al malestar psicológico o tensión interna que percibimos cuando una creencia personal se ve cuestionada por una nueva información incompatible o contradictoria, o cuando nuestras creencias entran en conflicto con nuestro comportamiento.

Dicho en román paladino, como no me gusta la realidad existente, me fabrico una nueva y la vendo por ahí. Ejemplo, Quim Torra y sus “alucinaciones” con las que se ha creado la República Independiente de Turulandia y en ella vive  como Sancho Panza en la ínsula Barataria.

-Lo que quiero decir-, aclara Marisol, -es que estamos más cerca de lo que parece de que una democracia, tierna aún a, pesar de los cuarenta años que llevamos con ella, empiece a tener piteras y vayamos a una deriva totalitaria únicamente por la ineptitud de todos los líderes, los que denominamos constitucionalistas, porque han abandonado eso precisamente, la Constitución, y están dando alas a los que usan la Constitución en su beneficio, hasta que lleguen al gobierno y  se olviden hasta de su nombre-.

Pongámonos las pilas y no dejemos algo tan importante como la Constitución en manos de los que ni saben ni quieren respetarla. Y el día de votar, a votar, nada de quedarse en casa porque, de lo contrario, alguien decidirá por nosotros.

Kebedo.  

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