Eugenio de Ávila
Miércoles, 23 de Octubre de 2019
ELECCIONES

Lo que nos dirá Pedro Sánchez en el mitin de esta tarde

Eugenio-Jesús de Ávila

Pedro Sánchez, en Salamanca esta mañanaEscribo esta columna antes de acudir al acto de precampaña de Pedro Sánchez en Zamora. Sin querer ser profeta, voy a adelantarme a lo que el candidato a la Presidencia del Gobierno dirá esta lluviosa tarde, con vocación de noche, a unos 600 convencidos socialistas zamoranos y altos cargos zamoranos y de esta autonomía a la que los que nos consideramos leoneses y españoles renunciamos. A decir verdad, un servidor, como buen jacobino, eliminaría este Estado de las Autonomías, un despilfarro de dinero público, verdaderos reinos de taifas, inservible, creador de caciques regionales.

 

A lo que voy, que me enojo y me disparo. Sánchez hablará en dos planos: el nacional, al que acudirán los telediarios nocturnos, y el local, con el que este periódico se quedará. Respecto al primero, cargará contra Torra y el independentismo montaraz, criticará la violencia en Barcelona, colocará la Constitución como norma sagrada para todos los políticos y se mostrará más español que nunca. No creo que interprete la sentencia del Supremo, ni para loarla, ni para criticarla, porque hay esperar a ver que dan de sí las urnas el 10 de noviembre, no sea que el 11 haya que lanzar un guiño a Junqueras, el líder de ERZ, ese partido gestado como filofascista, cuando el Estat Catalá, los escamots y el coronel Maciá, que podría ser el más votado en aquella región española en menos de un mes.

 

Por supuesto, no se olvidará de Franco, la cortina de humo de la realidad de nuestra nación, en quiebra moral y con un horizonte económico gris, casi negro. Se jactará de sacar al dictador de su tumba en el Valle de los Caído, espacio elegido por Juan Carlos I, nunca por el generalísimo, como si fuera una victoria de la democracia, cuando la gran derrota de las izquierdas y de los liberales fue que Franco se muriera, tan tranquilo, en la cama. Unos dos tercios de aquella España pasaba del sistema. Pocos lucharon contra el régimen. Contados. Entre ellos, poquitos socialistas.

 

Y, sin duda, dedicará una parte de su intervención a zurrarle la badana a Casado y su PP, el partido que más amenazante parece, según las encuestas, para que el PSOE regrese al gobierno de la nación. De Rivera, hablará mucho menos, porque Ciudadanos parece en caída libre y, además, si fuera necesario para la gobernabilidad de la nación, pactaría con el propio Sánchez, aunque ambos líderes se odien. A Vox, por aquello de que hay que dar miedo a los cobardicas, le dedicará gruesos descalificativos. Ya se sabe: ultraderecha, fascista, reaccionario. Recuerdo que, durante las primeras elecciones democráticas, los franquistas utilizaban parecidos argumentos a los del PSOE, para “acojonar” a la buena gente: “¡Qué viene los rojos y os quitan las vacas y las tierras, los pisos en la ciudad!”. La mala política siempre esgrime el miedo para amedrentar a los cándidos y pusilánimes. La historia se repite, en palabras de Marx, como tragedia, en principio, después como farsa.

 

Advertí que Sánchez iba a dividir su discurso en dos partes: la nacional, la que más le interesa que salga en los telediarios, y la local. En este sentido, prometerá que Monte La Reina se convertirá en un centro militar de primera categoría, que la carretera entre Zamora y la frontera portuguesa se transformará en autovía, que la muralla medieval se restaurará, que habrá dinero del ejecutivo, sin cifras, para la construcción del Museo de Semana Santa y alguna sorpresa que desvelará en el transcurso de su mitin. Nada nuevo. Podría valerle el que pronunció en el mismo escenario no ha mucho tiempo para repetirlo en esta ocasión. No pasaría nada. Ya se sabe que los convencidos, como los hinchas de fútbol, solo se fijan en el juego de su equipo, que el rival carece de importancia. La política española ha llegado a su nivel más subterráneo desde que se celebraron las primeras elecciones democráticas en la primavera de 1977. No va más. El que gane, será el menos malo. El pueblo se halla estabulado. Las televisiones del sistema han oficiado de pastoras de este rebaño humano.

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