ME QUEDA LA PALABRA
Sánchez se olvidó ayer que estaba en Zamora
Eugenio-Jesús de Ávila
He asistido a los dos últimos actos electorales de Pedro Sánchez en Zamora, ambos en el Ramos Carrión. Diferencias sustanciales entre el que precedió a las legislativas del 28 de abril y el de anoche: la expectación que despertó su primera cita con su gente en nuestra ciudad y provincia, y la segunda, anodina, sin llenar el teatro, con socialistas venidos de otras provincias. La edad media, pues gente mayor, muchos jubilados. Detrás del púlpito de oradores, donde suele colocar a la juventud, también personas de cierta edad. El PSOE de Pedro Sánchez es ya un partido conservador. Sus bases y votantes lo ignoran; pero la frescura del primer felipismo ya solo es recuerdo. Por supuesto, la diferencia intelectual entre González y Sánchez, abrumadora. Sucede también en el PP. Cuesta abajo en la rodada de los políticos españoles.
Que el PSOE forma parte del pasado, lo demuestra que anoche, fue más aplaudida la exhumación de los restos de Franco que la garantía de Pedro Sánchez de que, si gobierna, Monte La Reina se convertirá en una realidad. Traduzco: se festeja el pretérito, lo que ya no importa, lo que no volverá, y se muestra una alegría menor con lo que puede ser el porvenir de nuestra provincia. Por cierto, Mar Rominguera jugó con este proyecto. Como hizo en su día Martín Pozo en otro periódico, después de que El Día de Zamora se adelantase al resto de medios locales sobre el renacer militar del vetusto campamento, intentó apuntarse el tanto y advertir, de manera implícita, que solo habrá futuro si gobierna el PSOE. No creo que se atreviera el PP a no continuar con un Monte La Reina renovado. Mejor que no se les ocurra a los populares de Casado cercenarlo.
No estoy decepcionado con Pedro Sánchez y su discurso. Para sentir ese estado de ánimo, con anterioridad, hay que esperar una buena nueva. Cierto que pensé que el presidente en funciones dedicase un tercio de su discurso, que se extendió por espacio de 35 minutos, a nuestra ciudad y provincia: Museo de Semana Santa, Muralla, autovía a Portugal, terrenos de Adif en la Estación del Ferrocarril y alguna sorpresa más. Pues nada de nada. Lo de Monte la Reina. Lo que dijo ayer en nuestra ciudad podría haberlo comentado en Teruel, Lugo o Cáceres.
La suerte que tiene el PSOE de Zamora radica en que sus enemigos tampoco destacan por su capacidad verbal, señorío, clase, elegancia, intelecto, talento. Aquí ganará el menos malo. La política la han convertido en un cobijo para mediocres. Los españoles inteligentes pasan de política y de periodismo. A tales políticos, corresponde prensa de este calibre. España en quiebra y Zamora, en almoneda.
He asistido a los dos últimos actos electorales de Pedro Sánchez en Zamora, ambos en el Ramos Carrión. Diferencias sustanciales entre el que precedió a las legislativas del 28 de abril y el de anoche: la expectación que despertó su primera cita con su gente en nuestra ciudad y provincia, y la segunda, anodina, sin llenar el teatro, con socialistas venidos de otras provincias. La edad media, pues gente mayor, muchos jubilados. Detrás del púlpito de oradores, donde suele colocar a la juventud, también personas de cierta edad. El PSOE de Pedro Sánchez es ya un partido conservador. Sus bases y votantes lo ignoran; pero la frescura del primer felipismo ya solo es recuerdo. Por supuesto, la diferencia intelectual entre González y Sánchez, abrumadora. Sucede también en el PP. Cuesta abajo en la rodada de los políticos españoles.
Que el PSOE forma parte del pasado, lo demuestra que anoche, fue más aplaudida la exhumación de los restos de Franco que la garantía de Pedro Sánchez de que, si gobierna, Monte La Reina se convertirá en una realidad. Traduzco: se festeja el pretérito, lo que ya no importa, lo que no volverá, y se muestra una alegría menor con lo que puede ser el porvenir de nuestra provincia. Por cierto, Mar Rominguera jugó con este proyecto. Como hizo en su día Martín Pozo en otro periódico, después de que El Día de Zamora se adelantase al resto de medios locales sobre el renacer militar del vetusto campamento, intentó apuntarse el tanto y advertir, de manera implícita, que solo habrá futuro si gobierna el PSOE. No creo que se atreviera el PP a no continuar con un Monte La Reina renovado. Mejor que no se les ocurra a los populares de Casado cercenarlo.
No estoy decepcionado con Pedro Sánchez y su discurso. Para sentir ese estado de ánimo, con anterioridad, hay que esperar una buena nueva. Cierto que pensé que el presidente en funciones dedicase un tercio de su discurso, que se extendió por espacio de 35 minutos, a nuestra ciudad y provincia: Museo de Semana Santa, Muralla, autovía a Portugal, terrenos de Adif en la Estación del Ferrocarril y alguna sorpresa más. Pues nada de nada. Lo de Monte la Reina. Lo que dijo ayer en nuestra ciudad podría haberlo comentado en Teruel, Lugo o Cáceres.
La suerte que tiene el PSOE de Zamora radica en que sus enemigos tampoco destacan por su capacidad verbal, señorío, clase, elegancia, intelecto, talento. Aquí ganará el menos malo. La política la han convertido en un cobijo para mediocres. Los españoles inteligentes pasan de política y de periodismo. A tales políticos, corresponde prensa de este calibre. España en quiebra y Zamora, en almoneda.


















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