ME QUEDA LA PALABRA
El otoño de Pedro Sánchez y el invierno de Zamora
Si Pedro Sánchez se pasó por Zamora el pasado miércoles es que huele a victoria, como el coronel (Robert Duval) de la obra maestra de Coppola “Apocalipsis Now”. Cree, el candidato del PSOE a la Presidencia del Reino de España, que el diputado de Ciudadanos por Zamora podría caer de su lado. El 10 de noviembre, cada escaño se convertirá en una colina conquistada al enemigo. Hablo poco de Zamora –lo de Monte La Reina- y mucho de Franco. ¿Por qué? El presidenciable sabe que la exhumación del dictador favorece a Vox, la formación que más ha criticado esa medida del ejecutivo socialista y, por lo tanto, más perjudica al PP. Si en Zamora hay gente muy conservadora, nostálgica, votará a la candidatura de Abascal, en detrimento, diáfano, de la del PP.
Sigo. El voto del PSOE, como el del PP, es conservador. Zamora también vota lo que cree conocer. Me explico: el voto a Guarido en 2015 fue de progreso, avanzado; cuatro años después adquirió un carácter conservador. Porque ya se sabe de qué va el alcalde: honrado, humilde y práctico. El ciudadano, en una Zamora en quiebra económica y demográfica, busca un político en quien confiar. Los españoles, el 10 N, también. Los zamoranos formamos parte de la España que convirtieron en pobre los políticos y sus caciques. Ya no se nos toma en cuenta. Pero nos sentimos españoles. Patriotas. Nunca nacionalistas. No contamos para nadie. Si Pedro Sánchez predicó en Zamora, sabe que hay cosecha que recoger. Un diputado, en estas circunstancias de desasosiego y quimera política, vale mucho. No obstante, espero que, si sigue en La Moncloa, vuelva a sembrar nuestra tierra de realidades, no de promesas: Monte La Reina, Autovía de Zamora a la frontera lusa por Alcañices, restauración global del recinto medieval amurallado, instalación de empresas de Alta Tecnología en los terrenos de Adif y ayuda al Museo de Semana Santa, para que se incluya en la Red Nacional, sin que lo administre la Junta Pro Semana Santa de Zamora. Nada más. No debemos de olvidar que el PSOE tiene una deuda con Zamora desde que Felipe González desmantelo de Estado a nuestra ciudad. Tendrá que pagarla.
Estamos ante el otoño de Pedro Sánchez y el invierno de Zamora.
Si Pedro Sánchez se pasó por Zamora el pasado miércoles es que huele a victoria, como el coronel (Robert Duval) de la obra maestra de Coppola “Apocalipsis Now”. Cree, el candidato del PSOE a la Presidencia del Reino de España, que el diputado de Ciudadanos por Zamora podría caer de su lado. El 10 de noviembre, cada escaño se convertirá en una colina conquistada al enemigo. Hablo poco de Zamora –lo de Monte La Reina- y mucho de Franco. ¿Por qué? El presidenciable sabe que la exhumación del dictador favorece a Vox, la formación que más ha criticado esa medida del ejecutivo socialista y, por lo tanto, más perjudica al PP. Si en Zamora hay gente muy conservadora, nostálgica, votará a la candidatura de Abascal, en detrimento, diáfano, de la del PP.
Sigo. El voto del PSOE, como el del PP, es conservador. Zamora también vota lo que cree conocer. Me explico: el voto a Guarido en 2015 fue de progreso, avanzado; cuatro años después adquirió un carácter conservador. Porque ya se sabe de qué va el alcalde: honrado, humilde y práctico. El ciudadano, en una Zamora en quiebra económica y demográfica, busca un político en quien confiar. Los españoles, el 10 N, también. Los zamoranos formamos parte de la España que convirtieron en pobre los políticos y sus caciques. Ya no se nos toma en cuenta. Pero nos sentimos españoles. Patriotas. Nunca nacionalistas. No contamos para nadie. Si Pedro Sánchez predicó en Zamora, sabe que hay cosecha que recoger. Un diputado, en estas circunstancias de desasosiego y quimera política, vale mucho. No obstante, espero que, si sigue en La Moncloa, vuelva a sembrar nuestra tierra de realidades, no de promesas: Monte La Reina, Autovía de Zamora a la frontera lusa por Alcañices, restauración global del recinto medieval amurallado, instalación de empresas de Alta Tecnología en los terrenos de Adif y ayuda al Museo de Semana Santa, para que se incluya en la Red Nacional, sin que lo administre la Junta Pro Semana Santa de Zamora. Nada más. No debemos de olvidar que el PSOE tiene una deuda con Zamora desde que Felipe González desmantelo de Estado a nuestra ciudad. Tendrá que pagarla.
Estamos ante el otoño de Pedro Sánchez y el invierno de Zamora.

















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.42