HISTORIA
Necrógafos y sepultureros
Huyó cuando descubrieron que volvía de desenterrar el cadáver y ya se disponía a descuartizarlo... Su severa enfermedad mental le hacía desearlos, también eróticamente, y luego, una vez yacía con ellos, en silenciosa violación, procedía a repartirse los elementos más suculentos para devorarlos en un apartado recóndito de su infame apartamento. Esta vez lo pillaron porque amanecía y le vieron con los útiles para efectuar su triste ritual de profanación, algo que los antiguos griegos concebían como el peor de los males, un abuso indecente, deshonroso para todos, y que la ciudad, la polis, castigaba con severidad.
¿No sucede así entre nosotros? El gobierno lleva mucho tiempo, con erótica pulsión, resucitando con erótica pulsión a Franco, al viejo dictador que murió en su lecho, en paz, para menearlo ante sus votantes como la fuente de todos los males, reales o imaginarios. Es fácil vengarse de los muertos, no lo es tanto luchar con los vivos. El socialismo español se ha reducido a los gestos que tienen que ver con el abdomen o el género, a un anticlericalismo rancio y antiguo, y a luchar con los sepultureros para cambiar los cadáveres de un sitio a otro, como si así todo lo hubiera resuelto y quedaran zanjados los problemas más adversos. De los graves desafíos que sacuden nuestro reino apenas parecen responder y la situación de motín en Cataluña se agrava sin poner algo más que torpes parches; no logran formar gobierno desde hace meses y, cuando gobernaban, dejaban pendientes problemas tan graves como una incentivación de la economía que promueva puestos laborales y un reparto más justo de los beneficios, más que de los maleficios, que es lo que ahora muchos reciben, con los brazos cruzados, por estar, además, parados. Problemas de inmigración, de graves riesgos en la seguridad nacional por culpa de fanáticos musulmanes, las cuentas que han de mantener las pensiones para nuestros mayores, para nosotros, pues las matemáticas no fallan y llevan mucho tiempo quejándose con razones frente a quienes ver a otro lado prefieren, levantando mitos con rosas ya marchitas en un puño, hasta que las espinas les pinchan. No podemos vivir siempre de aquella trágica e incivil guerra, del rencor, de Lorca y cantos de trinchera. Los símbolos no alimentan tanto sobre todo si tontos nos quedamos ante los acontecimientos que pueden desembocarnos en un abismo político y económico, que lo de Cataluña no es una mera quimera. Vasconia, mientras, callada espera, pero Mallorca, por su cercanía, ya se queja y otras regiones pueden darnos guerra. La guerra divide y destruye; es lo que hemos de evitar mientras podamos. El desenterrador salió corriendo y al monte huyó, hasta hoy. El gobierno huye y entierra su cabeza como en el cómic lo hace el avestruz, mientras desentierra lo que en paz quedar debiera.
Ilia Galán
Huyó cuando descubrieron que volvía de desenterrar el cadáver y ya se disponía a descuartizarlo... Su severa enfermedad mental le hacía desearlos, también eróticamente, y luego, una vez yacía con ellos, en silenciosa violación, procedía a repartirse los elementos más suculentos para devorarlos en un apartado recóndito de su infame apartamento. Esta vez lo pillaron porque amanecía y le vieron con los útiles para efectuar su triste ritual de profanación, algo que los antiguos griegos concebían como el peor de los males, un abuso indecente, deshonroso para todos, y que la ciudad, la polis, castigaba con severidad.
¿No sucede así entre nosotros? El gobierno lleva mucho tiempo, con erótica pulsión, resucitando con erótica pulsión a Franco, al viejo dictador que murió en su lecho, en paz, para menearlo ante sus votantes como la fuente de todos los males, reales o imaginarios. Es fácil vengarse de los muertos, no lo es tanto luchar con los vivos. El socialismo español se ha reducido a los gestos que tienen que ver con el abdomen o el género, a un anticlericalismo rancio y antiguo, y a luchar con los sepultureros para cambiar los cadáveres de un sitio a otro, como si así todo lo hubiera resuelto y quedaran zanjados los problemas más adversos. De los graves desafíos que sacuden nuestro reino apenas parecen responder y la situación de motín en Cataluña se agrava sin poner algo más que torpes parches; no logran formar gobierno desde hace meses y, cuando gobernaban, dejaban pendientes problemas tan graves como una incentivación de la economía que promueva puestos laborales y un reparto más justo de los beneficios, más que de los maleficios, que es lo que ahora muchos reciben, con los brazos cruzados, por estar, además, parados. Problemas de inmigración, de graves riesgos en la seguridad nacional por culpa de fanáticos musulmanes, las cuentas que han de mantener las pensiones para nuestros mayores, para nosotros, pues las matemáticas no fallan y llevan mucho tiempo quejándose con razones frente a quienes ver a otro lado prefieren, levantando mitos con rosas ya marchitas en un puño, hasta que las espinas les pinchan. No podemos vivir siempre de aquella trágica e incivil guerra, del rencor, de Lorca y cantos de trinchera. Los símbolos no alimentan tanto sobre todo si tontos nos quedamos ante los acontecimientos que pueden desembocarnos en un abismo político y económico, que lo de Cataluña no es una mera quimera. Vasconia, mientras, callada espera, pero Mallorca, por su cercanía, ya se queja y otras regiones pueden darnos guerra. La guerra divide y destruye; es lo que hemos de evitar mientras podamos. El desenterrador salió corriendo y al monte huyó, hasta hoy. El gobierno huye y entierra su cabeza como en el cómic lo hace el avestruz, mientras desentierra lo que en paz quedar debiera.
Ilia Galán















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