ÉXITO POPULAR
Más pueblo que nunca en El Día de la Provincia
El nuevo formato diseñado por Francisco J. Requejo, menos político y más popular, recibe críticas, lógicas, de la oposición, y de un sector de la prensa que no fue recompensado
Toda oposición se mostrará siempre en contra de cualquier idea que surja del cerebro del partido que gobierne. En Zamora, todavía más. Nos conocemos todos. Por lo tanto, ni al PSOE ni a Izquierda Unida les gustó el Día de la Provincia de Requejo. Las mismas críticas de siempre. Tampoco les entusiasmo a los medios que no recibieron las recompensas esperadas, como acontecía cuando gobernaban la Diputación sus “amigos” Martínez-Maíllo y Martín Pozo. Lógico. Comprensible. Pero, quiérase o no, nunca hubo tantos zamoranos que acudieran a las actividades de un Día de la Provincia. Ayer tarde, sobre las 18.30 horas, IFEZA mostraba una excelente entrada de público, con sus aparcamientos casi al completo. Requejo consiguió lo que buscaba: que El Día de la Provincia fuese popular, que los zamoranos disfrutasen un día de un programa amplio, que conociesen y degustasen productos que producen y se fabrican en nuestra Zamora; que los niños se divirtiesen, que los adultos se relacionasen, que ocuparan su ocio un sábado otoñal.
En anteriores ediciones, las que se concibieron para pompa y boato de don Fernando y doña Mayte, el Día de Zamora no era más que reunión, con muchas conspiraciones, de alcaldes, dimes y diretes, comida y punto final. El pueblo no existía. La gente de las localidades donde se celebró contemplaban, estupefactas, tanto tráfico de políticos y personajes, de abrazos y risas. Eran días de Zamora para una elite.
La mañana, es verdad, fue más política. Invitado Igea, vicepresidente de la Junta de Castilla y León, que tampoco sacó pecho ni vino a presumir. Ni tan si quiera habló en público. No restó protagonismo a Requejo, que tampoco se extendió en su parlamento, ni criticó a nadie, sino que alabó a los alcaldes, valoró el potencial de nuestra tierra y agradeció a los funcionarios de la Diputación su trabajo cotidiano.
Por supuesto que se puede, y se debe, mejorar en nuevas ediciones este Día de la Provincia, pero sostengo que resultó muy digna esta primera edición de este acontecimiento provincial, más público que privado. Tiempo al tiempo.
Postdata: solo eché de menos que el globo aerostático no surcará los cielos de Zamora.
Toda oposición se mostrará siempre en contra de cualquier idea que surja del cerebro del partido que gobierne. En Zamora, todavía más. Nos conocemos todos. Por lo tanto, ni al PSOE ni a Izquierda Unida les gustó el Día de la Provincia de Requejo. Las mismas críticas de siempre. Tampoco les entusiasmo a los medios que no recibieron las recompensas esperadas, como acontecía cuando gobernaban la Diputación sus “amigos” Martínez-Maíllo y Martín Pozo. Lógico. Comprensible. Pero, quiérase o no, nunca hubo tantos zamoranos que acudieran a las actividades de un Día de la Provincia. Ayer tarde, sobre las 18.30 horas, IFEZA mostraba una excelente entrada de público, con sus aparcamientos casi al completo. Requejo consiguió lo que buscaba: que El Día de la Provincia fuese popular, que los zamoranos disfrutasen un día de un programa amplio, que conociesen y degustasen productos que producen y se fabrican en nuestra Zamora; que los niños se divirtiesen, que los adultos se relacionasen, que ocuparan su ocio un sábado otoñal.
En anteriores ediciones, las que se concibieron para pompa y boato de don Fernando y doña Mayte, el Día de Zamora no era más que reunión, con muchas conspiraciones, de alcaldes, dimes y diretes, comida y punto final. El pueblo no existía. La gente de las localidades donde se celebró contemplaban, estupefactas, tanto tráfico de políticos y personajes, de abrazos y risas. Eran días de Zamora para una elite.
La mañana, es verdad, fue más política. Invitado Igea, vicepresidente de la Junta de Castilla y León, que tampoco sacó pecho ni vino a presumir. Ni tan si quiera habló en público. No restó protagonismo a Requejo, que tampoco se extendió en su parlamento, ni criticó a nadie, sino que alabó a los alcaldes, valoró el potencial de nuestra tierra y agradeció a los funcionarios de la Diputación su trabajo cotidiano.
Por supuesto que se puede, y se debe, mejorar en nuevas ediciones este Día de la Provincia, pero sostengo que resultó muy digna esta primera edición de este acontecimiento provincial, más público que privado. Tiempo al tiempo.
Postdata: solo eché de menos que el globo aerostático no surcará los cielos de Zamora.


















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