ME QUEDA LA PALABRA
La táctica del PSOE: potenciar a Vox para mermar al PP
El lector que me sigue desde ha tiempo conoce mi animadversión por los políticos –me da igual el partido, porque hay canalla en la derecha y en la izquierda, y malandrines que vuelan y patinan-, y mi amor por la política. Pienso muy mal de esta gente que se dedica al ejercicio profesional de la política. Y suele acertar. Voy a proponer mi hipótesis sobre la exhumación de los restos de Francisco Franco, el único vencedor occidental del comunismo.
La idea de los asesores de Pedro Sánchez, porque el presidente en funciones, por lo que intuyo no es un genio, solo un tipo con gran imagen, que podría haber triunfado en las telenovelas, buscaba no tanto el beneficio directo del PSOE en las elecciones del 10 de noviembre, sino el indirecto, a través de los votos que pudiera arrebatar Vox al Partido Popular, timorato en las críticas a Sánchez por sacar momias, como los milicianos republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas, en la Guerra Civil, cuando les dio abrir féretros de monjas y curas para retratarse con ellos. Casado, que va de bueno, apenas atacó al presidente en funciones; el amigo Rivera, que lleva el camino de Rosa Díez y su UPyD, no está ahora para defender a Franco, más si ha visto la película de Amenábar sobre Unamuno, que, por otra parte, presenta muchísimos errores historiográficos. Pero ese es otro asunto.
Por lo tanto, el único lanzado, echado “palante”, fue Abascal, el líder de Vox. De tal manera, los españoles conservadores, que también tienen derechos y deberes, porque no todo el mundo va a ser socialista y comunista, ni del Real Madrid, Barça y Atlético de Madrid, al comprobar la cobardía del presidente de los populares en tema tan importante, cambiarán, no se sabe en qué porcentaje, su voto hacia la verdadera derecha española, la de Vox. De forma indirecta, se resta votos al PP, el partido que más se acerca al PSOE, que podría perder algunos escaños merced a esta cortina de humo sobre el Valle de los Caídos, pero se compensa con los muchos que se dejará marchar Casado y sus cuates. ¿Me explico?
Desde fuera, desde la barrera, cuando no se ama, ni se quiere a formación política alguna, como cuando se contempla un partido de fútbol entre dos equipos que no son los propios, el análisis de los movimientos alcanza su verdadera esencia. Insisto que los consejeros áulicos de Pedro Sánchez consideraron muy positiva la exhumación de Franco, pero nunca para recoger más votos, sino para quitárselos al PP a través de Vox.
Los cerebros que aconsejan al presidente bonito saben que Soraya Sáenz de Santamaría, ejecutó una labor parecida con Podemos. La vicepresidenta fue colocando, poco a poco, en canales afines, como Intereconomía y la Trece, la televisión de la COPE, a Pablo Iglesias, cuando apenas se sabía nada de su coleta. De ahí, saltó a la Sexta, emisora que existe porque así lo quiso la pequeña política de Pucela. ¿Qué buscaba? Sencillo: que la formación morada arrebatase el PSOE el mayor ´número de votantes posible. Y así fue. El PP de Rajoy dividió a la izquierda y ocasionó un gravísimo daño a los socialistas, que, además, atravesaban un largo desierto ideológico. No sabían lo que eran.
Donde las dan, las toman. Ahora, los hombres de Sánchez potencian a Vox, sin que Abascal se entere, sin que haya habido acuerdos. Es mucho más sencillo. La formación nacionalista española se colocará en la tercera plaza de la clasificación política española, tal cual sucedió a Podemos en su salida a la palestra electoral.
Los políticos solo piensan en negativo. Son mala gente. Nunca se puede esperar nada bueno de esta gente que vive de la res pública. Votar es ridículo en una nación en la que la Ley Electoral prima a los separatistas y juega con los ciudadanos. No va más. Me han hecho “ateo” de la política.
El lector que me sigue desde ha tiempo conoce mi animadversión por los políticos –me da igual el partido, porque hay canalla en la derecha y en la izquierda, y malandrines que vuelan y patinan-, y mi amor por la política. Pienso muy mal de esta gente que se dedica al ejercicio profesional de la política. Y suele acertar. Voy a proponer mi hipótesis sobre la exhumación de los restos de Francisco Franco, el único vencedor occidental del comunismo.
La idea de los asesores de Pedro Sánchez, porque el presidente en funciones, por lo que intuyo no es un genio, solo un tipo con gran imagen, que podría haber triunfado en las telenovelas, buscaba no tanto el beneficio directo del PSOE en las elecciones del 10 de noviembre, sino el indirecto, a través de los votos que pudiera arrebatar Vox al Partido Popular, timorato en las críticas a Sánchez por sacar momias, como los milicianos republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas, en la Guerra Civil, cuando les dio abrir féretros de monjas y curas para retratarse con ellos. Casado, que va de bueno, apenas atacó al presidente en funciones; el amigo Rivera, que lleva el camino de Rosa Díez y su UPyD, no está ahora para defender a Franco, más si ha visto la película de Amenábar sobre Unamuno, que, por otra parte, presenta muchísimos errores historiográficos. Pero ese es otro asunto.
Por lo tanto, el único lanzado, echado “palante”, fue Abascal, el líder de Vox. De tal manera, los españoles conservadores, que también tienen derechos y deberes, porque no todo el mundo va a ser socialista y comunista, ni del Real Madrid, Barça y Atlético de Madrid, al comprobar la cobardía del presidente de los populares en tema tan importante, cambiarán, no se sabe en qué porcentaje, su voto hacia la verdadera derecha española, la de Vox. De forma indirecta, se resta votos al PP, el partido que más se acerca al PSOE, que podría perder algunos escaños merced a esta cortina de humo sobre el Valle de los Caídos, pero se compensa con los muchos que se dejará marchar Casado y sus cuates. ¿Me explico?
Desde fuera, desde la barrera, cuando no se ama, ni se quiere a formación política alguna, como cuando se contempla un partido de fútbol entre dos equipos que no son los propios, el análisis de los movimientos alcanza su verdadera esencia. Insisto que los consejeros áulicos de Pedro Sánchez consideraron muy positiva la exhumación de Franco, pero nunca para recoger más votos, sino para quitárselos al PP a través de Vox.
Los cerebros que aconsejan al presidente bonito saben que Soraya Sáenz de Santamaría, ejecutó una labor parecida con Podemos. La vicepresidenta fue colocando, poco a poco, en canales afines, como Intereconomía y la Trece, la televisión de la COPE, a Pablo Iglesias, cuando apenas se sabía nada de su coleta. De ahí, saltó a la Sexta, emisora que existe porque así lo quiso la pequeña política de Pucela. ¿Qué buscaba? Sencillo: que la formación morada arrebatase el PSOE el mayor ´número de votantes posible. Y así fue. El PP de Rajoy dividió a la izquierda y ocasionó un gravísimo daño a los socialistas, que, además, atravesaban un largo desierto ideológico. No sabían lo que eran.
Donde las dan, las toman. Ahora, los hombres de Sánchez potencian a Vox, sin que Abascal se entere, sin que haya habido acuerdos. Es mucho más sencillo. La formación nacionalista española se colocará en la tercera plaza de la clasificación política española, tal cual sucedió a Podemos en su salida a la palestra electoral.
Los políticos solo piensan en negativo. Son mala gente. Nunca se puede esperar nada bueno de esta gente que vive de la res pública. Votar es ridículo en una nación en la que la Ley Electoral prima a los separatistas y juega con los ciudadanos. No va más. Me han hecho “ateo” de la política.
















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.42