TERCERA DIVISIÓN
El Zamora CF goleó a Salamanca CF UDS, en un partido excelente y dinámico: 5-2
Apenas se elaboró fútbol en el centro del campo, pero los rojiblancos demostraron su gran calidad en ataque, para doblegar a una escuadra valiente que nunca se entregó.
El Zamora CF siempre sorprende. En esta fría noche de otoño, Movilla demostró, a los fieles y escasos aficionados que se acercaron al Ruta de la Plata, que puede golear a un equipo como el filial del Salamanca sin necesidad de elaborar fútbol en la medular. Los charros, un excelente equipo, en exceso osado, con una defensa abierta, solo habían encajado siete goles, tantos como el cuadro zamorano, en lo que llevamos de competición; pero hoy se fueron del Ruta de la Plata con cinco tantos en contra. Y con un poco de suerte, si Rubiato no hubiese fallado el penalti, y marrado oportunidades claras, el Salamanca CF UDS habría recogido una goleada de escándalo.
El técnico vasco alineó el que se podría considerar equipo titular, con menos gente en el centro del campo, y hombres habilidosos y rápidos arriba. El filial charro, que no es tal, porque sus futbolistas, muchos de ellos mejicanos, ya tienen una edad muy superior a la de un equipo nodriza, salto al césped decidido a librar una batalla a muerte ante el líder. Los salmantinos corrían mucho, se la jugaban en todos los balones divididos y se mostraron como una escuadra pegajosa, de esas que incordian por doquier, pero sin cerrarse atrás, como si desearan el cuerpo a cuerpo con el líder, equipo imbatido que solo cedió un empate en toda la competición.
Y el Zamora, en magnífica jugada, elaborada desde atrás, con desplazamiento profundo de Dani Hernández a Sergio, que controló el esférico para ceder, dentro del área a Escudero, para que el castellano quebrase al defensa y batiese al meta charro, se adelantaba en el minuto 13. No empezaba mal el choque.
El cuadro charro no bajó la guardia, y ocho minutos después, empataba al rematar, de cabeza, Vargas, a la salida de un córner. De nuevo, el Zamora mostraba debilidad para defender a balón parado, tal y como sucedió ante el Santa Marta. Pero no disfrutó mucho de la igualada el cuadro visitante, pues en el 23 Sergio volvía a adelantar a los suyos, al aprovechar un rechace del portero. El Zamora se creció y se fue a por el tercero, que encontró en el 26, merced a Dani Hernández, que recogía un disparo al larguero de Garban, para batir al portero Andrés, que resultaría lesionado, por lo que tuve que ser sustituido poco después por Nono.
Excelente primera mitad, porque ambos equipos buscaron las porterías sin sobar el balón, con un fútbol profundo e incisivo.
Tras el descanso, nada cambió, si bien el Zamora se acercó con menos peligro al área rival. Movilla inició los cambios, dando otra oportunidad a Rubiato, que sustituyó a Escudero. El ariete sería el protagonista de dos acciones que cambiaron el tramo final del choque, cuando erró en la transformación de una pena máxima cometida sobre Ramos. Corría el minuto 70. Pero poco después, Piña, el central zurdo, anotaba el cuarto, al recoger un balón suelto en las cercanías de la meta charra. Y el quinto tendría la rúbrica de Rubiato, que estuvo en su sitio para marcar como un ariete. Minuto 83. Para entonces, ya estaban en el campo Franco y Raúl, que sustituyeron a Juanan y Piña, respectivamente.
Pese a los cinco goles encajados, los salmantinos siguieron combatiendo hasta el final, fruto de ese esfuerzo, el segundo gol, de cabeza -otra vez por arriba- en el minuto 84. Y, hasta el finiquito del partido, hubo intensidad en ambos equipos, que demostraron una gran profesionalidad, bonito para el espectador y también para los degustadores movimiento tácticos excelentes: un Zamora que, desde el inicio del choque presionó la salida del balón del área contraria y que adelantó la cobertura hasta la línea del centro del campo. Y un Salamanca que se enfrentó al líder a cara descubierta. Magnífico.
El Zamora CF siempre sorprende. En esta fría noche de otoño, Movilla demostró, a los fieles y escasos aficionados que se acercaron al Ruta de la Plata, que puede golear a un equipo como el filial del Salamanca sin necesidad de elaborar fútbol en la medular. Los charros, un excelente equipo, en exceso osado, con una defensa abierta, solo habían encajado siete goles, tantos como el cuadro zamorano, en lo que llevamos de competición; pero hoy se fueron del Ruta de la Plata con cinco tantos en contra. Y con un poco de suerte, si Rubiato no hubiese fallado el penalti, y marrado oportunidades claras, el Salamanca CF UDS habría recogido una goleada de escándalo.
El técnico vasco alineó el que se podría considerar equipo titular, con menos gente en el centro del campo, y hombres habilidosos y rápidos arriba. El filial charro, que no es tal, porque sus futbolistas, muchos de ellos mejicanos, ya tienen una edad muy superior a la de un equipo nodriza, salto al césped decidido a librar una batalla a muerte ante el líder. Los salmantinos corrían mucho, se la jugaban en todos los balones divididos y se mostraron como una escuadra pegajosa, de esas que incordian por doquier, pero sin cerrarse atrás, como si desearan el cuerpo a cuerpo con el líder, equipo imbatido que solo cedió un empate en toda la competición.
Y el Zamora, en magnífica jugada, elaborada desde atrás, con desplazamiento profundo de Dani Hernández a Sergio, que controló el esférico para ceder, dentro del área a Escudero, para que el castellano quebrase al defensa y batiese al meta charro, se adelantaba en el minuto 13. No empezaba mal el choque.
El cuadro charro no bajó la guardia, y ocho minutos después, empataba al rematar, de cabeza, Vargas, a la salida de un córner. De nuevo, el Zamora mostraba debilidad para defender a balón parado, tal y como sucedió ante el Santa Marta. Pero no disfrutó mucho de la igualada el cuadro visitante, pues en el 23 Sergio volvía a adelantar a los suyos, al aprovechar un rechace del portero. El Zamora se creció y se fue a por el tercero, que encontró en el 26, merced a Dani Hernández, que recogía un disparo al larguero de Garban, para batir al portero Andrés, que resultaría lesionado, por lo que tuve que ser sustituido poco después por Nono.
Excelente primera mitad, porque ambos equipos buscaron las porterías sin sobar el balón, con un fútbol profundo e incisivo.
Tras el descanso, nada cambió, si bien el Zamora se acercó con menos peligro al área rival. Movilla inició los cambios, dando otra oportunidad a Rubiato, que sustituyó a Escudero. El ariete sería el protagonista de dos acciones que cambiaron el tramo final del choque, cuando erró en la transformación de una pena máxima cometida sobre Ramos. Corría el minuto 70. Pero poco después, Piña, el central zurdo, anotaba el cuarto, al recoger un balón suelto en las cercanías de la meta charra. Y el quinto tendría la rúbrica de Rubiato, que estuvo en su sitio para marcar como un ariete. Minuto 83. Para entonces, ya estaban en el campo Franco y Raúl, que sustituyeron a Juanan y Piña, respectivamente.
Pese a los cinco goles encajados, los salmantinos siguieron combatiendo hasta el final, fruto de ese esfuerzo, el segundo gol, de cabeza -otra vez por arriba- en el minuto 84. Y, hasta el finiquito del partido, hubo intensidad en ambos equipos, que demostraron una gran profesionalidad, bonito para el espectador y también para los degustadores movimiento tácticos excelentes: un Zamora que, desde el inicio del choque presionó la salida del balón del área contraria y que adelantó la cobertura hasta la línea del centro del campo. Y un Salamanca que se enfrentó al líder a cara descubierta. Magnífico.


















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