Eugenio de Ávila
Domingo, 17 de Noviembre de 2019
POSTELECCIONES

PSOE y Unidas Podemos deben trasladar a la práctica sus teorías

Pregunta cándida: ¿Se atreverán Pedro Sánchez y Pablo Iglesias acabar con la enseñanza concertada y elaborar una nueva Ley de Educación?

[Img #31614]Sostengo, sin apellidarme Pereyra, que estamos viviendo unos momentos extraordinarios para cualquier historiador, sociólogo y politólogo, porque lo que el pacto entre PSOE y Unidas Podemos podría cambiar nuestra democracia, cada vez más devaluada, menos consistente, más inexplicable e injusta.

No estoy de acuerdo con Marx en que la historia siempre se repite, la primera como tragedia y la segunda como farsa. Tampoco comulgo con el filósofo judeo alemán, de extracción burguesa, como todos los revolucionarios, desde Robespierre y Saint Just hasta Engels, pasando por Bakunin, aristócrata, y Lenin y los bolcheviques, con lo de la plusvalía y que la revolución socialista acontecería en la nación capitalista más avanzada. Ahí está la historia para desmentir la profecía científica del genio de Tréveris.

Lo que suceda en España desde que formen gobierno Sánchez e Iglesias no tendrá nada que ver con el golpe de Estado de 1934, ni con el Frente Popular, idea de Dimitrof, secretario general de la Comintern, nacionalidad búlgara, al servicio de Stalin y la URSS. En principio, porque la clase media apenas existía en España, y ahora, en este umbral del 2020 es la dominante, la que decide quién gobierna. En segundo lugar, ni socialistas ni podemitas son partidos obreros, otra cuestión es que aspiran a representar al proletariado. Tercer momento: no hay en el orbe una nación comunista a semejanza de la URSS de Stalin, que entonces se preparaba para purgar a todos los dirigentes bolcheviques en los célebres Juicios de Moscú. Podrá alegarse que la China es comunista. Lo niego. La gran nación asiática, primera potencia mundial en una década, administra el Estado como cualquier país capitalista, pero con una férrea disciplina comunista. Todo un descubrimiento. Tema para el estudio para cualquier licenciado en Ciencias Políticas, como la Revolución Iraní.

Por lo tanto, con esas premisas, el acuerdo entre las izquierdas nacionales ofrecerá nuevas razones para su estudio. No critico que pacten, ni que firmen convenios, ni que negocien. Están en su derecho. Contemplo cómo se construye la historia de España en este final de la segunda década del siglo XXI. Instantes preciosos, mágicos, inefables.

Ahora bien, exijo a las izquierdas, enfatizo en el PSOE,  que ejecuten sus políticas, las que tanto reclaman cuando gobierna la derecha, pero que, cuando gobiernan, se olvidan. Pregunto, pues, ¿si el gobierno PSOE-UP, con una querencia secular por controlar la educación, acabará con la Educación Concertada o permitirá que las empresas privadas que se dedican a la enseñanza mantengan ese magnífico negocio? Sí. Ya sé que el Estado se ahorra muchísimo dinero con la concertada. Pero hay que vincular teoría y práctica. En este sentido: ¿se aprobará una nueva Ley de Educación?

Acudo ahora el mundo del trabajo: ¿Se subirá el salario base, se retirará la actual Reforma Laboral, los funcionarios verán reducida su jornada, tal y como reclaman, los costes por despedidos se encarecerán o se echará a los trabajadores de las empresas con cuatro perras?

Otro asunto que me parece muy importante: ¿Las tierras de los latifundios andaluces y extremeños, yermas, que no se cultivan, propiedad de la gran aristocracia nacional, duques y marqueses, y la alta burguesía, podrán ser trabajadas por los jornaleros como si fueran agricultores libres, en aparcería, sin necesidad de expropiar a los ricos, porque la propiedad privada es sacrosanta, salvo que se cambie la Carta Magna?

Política autonómica: ¿Se intentará convertir España en un Estado, no Federal, que no le gustaría ni a los catalanes ni a los vascos, sino confederal?

Y no me olvida de la Banca privada: ¿Se nacionalizará? ¿Y correrán la misma suerte las compañías hidroeléctricas, de comunicación, Telefónica?Eso es ser de izquierdas como Marx y Lenin pensaron, aunque también Falange y Franco querían nacionalizar banca, tierras, industria pesada, energía. Todo en el Estado, nada fuera del Estado.

Por último, como órdago a la grande: ¿Se cuestionará la Monarquía hasta el punto de hacer un referéndum para que los españoles decidan si prefieren una República?

Considero que ese potencial Frente Popular del siglo XXI debería mostrar en la práctica lo que ofrecía su teoría. De no ser así, engañaría a sus bases, a sus votantes, a los españoles que anhelan cambios profundos en esta democracia, tan vacía, tan huera, tan poca. Porque, para gobernar como el felipismo, ejecutando las políticas económicas que impuso el gran capital europeo y norteamericano, no se necesitan acuerdos ni convenios, ni tantos lugares comunes. Todos somos partidarios de la paz, del amor y de la libertad. Las izquierdas no pueden ser hipócritas. Se les exigen coherencia y consecuencia, predicar con el ejemplo. 

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