ME QUEDA LA PALABRA
La sentencia de los ERE del PSOE en Andalucía confirma la quiebra política de España
Socialistas y populares, con sus numerosos casos de corrupción, más la crisis catalana, demuestran que, después de 42 años desde las primera elecciones democráticas, el sistema se ha desmoronado
No sé por dónde empezar. Empiezo. ¡Qué remedio! La sentencia de los ERE, 42 años después de las primeras elecciones democráticas, me reafirman en que los grandes partidos políticos de España, el PSOE, el que más ha gobernado, 22 años, 14 presididos por González, siete por Zapatero, y los que lleva Sánchez entre la moción de censura y en funciones, y el PP, que administró el ejecutivo central 14, ocho de Aznar, y el resto bajo la Presidencia de Rajoy, concluida la segunda legislatura con la célebre moción de censura, han convertido esta democracia en un patio de monipodio.
Los socialistas iniciaron la corrupción en el Ayuntamiento de Madrid, siendo alcalde Tierno Galván, cuando el célebre caso de las “basuras”, denunciado por Alonso Puerta, teniente alcalde del PSOE, que sería expulsado del partido, allá por 1981, y continuado con los celebérrimos casos FILESA, MATESA y Time Sport, más el BOE, la Cruz Roja, la Guardia Civil, los GAL, hermanos Guerra, etc, más los ERE, cuya sentencia se ha conocido hoy, que bate la marca en cuanto al montante económico de dinero público malversado, con condena a un presidente nacional del PSOE, Chaves; tres ministros, el ya citado, más Griñán y Magdalena Álvarez, acaban con la superioridad moral de la izquierda, tan golfa, tan ruin, tan ladrona como la derecha, la de los casos locales que los zamoranos conocieron y metabolizaron, como si no hubiera pasado nada, porque siguieron votando al PP: Compra de un diputado socialista para abortar un potencial gobierno del PSOE con CDS, o el mal llamado Zamora, esclarecido por el inolvidable J.Antolín Martín, que denunció a su propio partido por trasiego de maletines, cerrado en falso; más los de ámbito nacional, Madrid, con el Gürtel, como protagonista más destacado, y los vividos en la Comunidad de Valencia.
Estudiaba en la capital de España cuando el franquismo se moría en la cama. Entonces, era visceralmente de izquierdas, con lecturas políticas y de historia mínimas. Antifranquista desde el hígado a los riñones, me costó fuertes discusiones con mi inolvidable padre. Pensaba antaño que las siniestras estaban formadas por seres angelicales, altruistas, solidarios, rectos, serios, cultos, filántropos, sobrios, incapaces de mentir, de dar la vida por una causa. Solo conocí a miembros del PCE. No milité porque regresé a Zamora, pero uno de mis amigos del alma, entró en el partido.
El felipismo, muerto ya Franco, la experiencia vivida en medios como la TVE, tutelada por el socialismo; las lecturas sobre la historia del PSOE, del comunismo, desde Lenin hasta Stalin, los gulag, las purgas, las hambrunas…mi experiencia asesinaron mi fe. Dejé de creer. Fue el final de una ilusión.
Como de derechas no puedo ser, aunque quisiera saber que se siente, porque mi espíritu, aún rebelde, se escaparía de mi cuerpo, me limito a observar a la tropa política, como si fuera un entomólogo, un sociólogo –no terminé tal carrera, para qué-, un psicólogo. Y trato así de comprender a los seres humanos, hombres y mujeres, que accedieron a la res pública para vivir de ese cuento de la política, sin una idea superior, solo buscar el enriquecimiento personal, practicar el nepotismo, lucrarse, vivir como dioses mortales.
El PSOE ya nunca podrá tildar al PP del partido más corrupto de España y Europa, porque le ha batido por la mano. Ambos, los dos grandes de la política española, los que cuentan con más militancia, el Real Madrid y el Barça de esta Liga de la Política, se necesitan para que el pueblo, cada vez más estabulado, atontado y anestesiado, reproduzca esta gran mascarada en la que se ha convertido nuestra democracia.
Como afirmó Ortega y Gasset, el 6 de diciembre de 1931, en el debate constitucional, “no es esto, no es esto”, cuando comprobó la deriva la II República, el intelectual que más ayudo a traerla, después de su célebre artículo “El error Berenguer, publicado el 15 de noviembre de 1930, en El Sol, que finalizaba con aquella frase en latín “delenda est monarchia; copio al filósofo y lo escribo: “No es esta la democracia que imaginé en mi juventud. Maldigo a los políticos que la mancillaron, corrompieron y ultrajaron. España se encuentra en quiebra moral, ética y política. ¡Qué asco!
Hoy, cuando se conoció la sentencia, ni Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, ni Pablo Casado, líder nacional del PP, ni Pablo Iglesias, futura pareja de aquel, no se han pronunciado al respecto. Solo los segundos han dado la cara a su manera. Nadie se la ha roto. ¡Qué altura intelectual y ética la de estos políticos que viven de todos nosotros, los paganos, los de los impuestos!
Eugenio-Jesús de Ávila
No sé por dónde empezar. Empiezo. ¡Qué remedio! La sentencia de los ERE, 42 años después de las primeras elecciones democráticas, me reafirman en que los grandes partidos políticos de España, el PSOE, el que más ha gobernado, 22 años, 14 presididos por González, siete por Zapatero, y los que lleva Sánchez entre la moción de censura y en funciones, y el PP, que administró el ejecutivo central 14, ocho de Aznar, y el resto bajo la Presidencia de Rajoy, concluida la segunda legislatura con la célebre moción de censura, han convertido esta democracia en un patio de monipodio.
Los socialistas iniciaron la corrupción en el Ayuntamiento de Madrid, siendo alcalde Tierno Galván, cuando el célebre caso de las “basuras”, denunciado por Alonso Puerta, teniente alcalde del PSOE, que sería expulsado del partido, allá por 1981, y continuado con los celebérrimos casos FILESA, MATESA y Time Sport, más el BOE, la Cruz Roja, la Guardia Civil, los GAL, hermanos Guerra, etc, más los ERE, cuya sentencia se ha conocido hoy, que bate la marca en cuanto al montante económico de dinero público malversado, con condena a un presidente nacional del PSOE, Chaves; tres ministros, el ya citado, más Griñán y Magdalena Álvarez, acaban con la superioridad moral de la izquierda, tan golfa, tan ruin, tan ladrona como la derecha, la de los casos locales que los zamoranos conocieron y metabolizaron, como si no hubiera pasado nada, porque siguieron votando al PP: Compra de un diputado socialista para abortar un potencial gobierno del PSOE con CDS, o el mal llamado Zamora, esclarecido por el inolvidable J.Antolín Martín, que denunció a su propio partido por trasiego de maletines, cerrado en falso; más los de ámbito nacional, Madrid, con el Gürtel, como protagonista más destacado, y los vividos en la Comunidad de Valencia.
Estudiaba en la capital de España cuando el franquismo se moría en la cama. Entonces, era visceralmente de izquierdas, con lecturas políticas y de historia mínimas. Antifranquista desde el hígado a los riñones, me costó fuertes discusiones con mi inolvidable padre. Pensaba antaño que las siniestras estaban formadas por seres angelicales, altruistas, solidarios, rectos, serios, cultos, filántropos, sobrios, incapaces de mentir, de dar la vida por una causa. Solo conocí a miembros del PCE. No milité porque regresé a Zamora, pero uno de mis amigos del alma, entró en el partido.
El felipismo, muerto ya Franco, la experiencia vivida en medios como la TVE, tutelada por el socialismo; las lecturas sobre la historia del PSOE, del comunismo, desde Lenin hasta Stalin, los gulag, las purgas, las hambrunas…mi experiencia asesinaron mi fe. Dejé de creer. Fue el final de una ilusión.
Como de derechas no puedo ser, aunque quisiera saber que se siente, porque mi espíritu, aún rebelde, se escaparía de mi cuerpo, me limito a observar a la tropa política, como si fuera un entomólogo, un sociólogo –no terminé tal carrera, para qué-, un psicólogo. Y trato así de comprender a los seres humanos, hombres y mujeres, que accedieron a la res pública para vivir de ese cuento de la política, sin una idea superior, solo buscar el enriquecimiento personal, practicar el nepotismo, lucrarse, vivir como dioses mortales.
El PSOE ya nunca podrá tildar al PP del partido más corrupto de España y Europa, porque le ha batido por la mano. Ambos, los dos grandes de la política española, los que cuentan con más militancia, el Real Madrid y el Barça de esta Liga de la Política, se necesitan para que el pueblo, cada vez más estabulado, atontado y anestesiado, reproduzca esta gran mascarada en la que se ha convertido nuestra democracia.
Como afirmó Ortega y Gasset, el 6 de diciembre de 1931, en el debate constitucional, “no es esto, no es esto”, cuando comprobó la deriva la II República, el intelectual que más ayudo a traerla, después de su célebre artículo “El error Berenguer, publicado el 15 de noviembre de 1930, en El Sol, que finalizaba con aquella frase en latín “delenda est monarchia; copio al filósofo y lo escribo: “No es esta la democracia que imaginé en mi juventud. Maldigo a los políticos que la mancillaron, corrompieron y ultrajaron. España se encuentra en quiebra moral, ética y política. ¡Qué asco!
Hoy, cuando se conoció la sentencia, ni Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, ni Pablo Casado, líder nacional del PP, ni Pablo Iglesias, futura pareja de aquel, no se han pronunciado al respecto. Solo los segundos han dado la cara a su manera. Nadie se la ha roto. ¡Qué altura intelectual y ética la de estos políticos que viven de todos nosotros, los paganos, los de los impuestos!
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