Eugenio de Ávila
Lunes, 25 de Noviembre de 2019
ME QUEDA LA PALABRA

El machismo: secesionismo del sexo

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Me declaro ateo. No obstante, si Dios existiese, convencido estoy que sería un ser femenino. Sostengo que la sociedad humana se transformó cuando los hombres sacerdotes, judaísmo, cristianismo e Islam, dieron un golpe de Estado en el cielo, derrocaron a las diosas y las sustituyeron por un Dios macho, un monarca absoluto.

Admiro a la mujer. Los hombres me aburren. Las féminas, incluso las menos dotadas intelectualmente, me enseñan, me deslumbran, me fascinan. Las mujeres crean vida con dolor. No hay mayor arte que el de cualquier madre.

El macho de la especie humana envidia a la hembra, porque nunca poseerá sus virtudes. El hombre es un animal hedonista.  Aun pudiendo, nunca pariría. El género humano  habría dejado de existir. La mujer da a luz desde la oscuridad. Aunque no goce en la cópula, la fémina busca la vida.

El machismo es un nacionalismo de sexo, secesionistas de la especie. Como los separatistas catalanes y vascos, que se creen superiores al resto de españoles, zamorano o turolenses, jienenses y egabrenses, el machista se sabe -lo tiene grabado en su mente- superior intelectual y físicamente a la mujer, que, si desafía su supremacía, si no se pliega a sus necesidades sexuales, a su jerarquía familiar y laboral, la destruye, la condena, la asesina. Porque el machista también odia a su madre, mujer. Lo ignora, como mucha gente de izquierdas que no sabe que es de derechas. El macho proyecta  su frustración sexual e intelectual contra la mujer.

El mundo occidental, regido por democracias parlamentarias, todavía mantiene en su sociedad monstruos machistas. El Islam da por hecho la primacía del hombre sobre la mujer.  La Educación no ha eliminado esta ideología sexual. El niño aprende en su familia que manda el padre, porque es más poderoso físicamente, máxime si es el único miembro que trabaja en el núcleo familiar. El niño crece en estatura y machismo. Si en la escuela se enseña antes las cuatro reglas o el Teorema de Pitagora que a respetar al prójimo, hombre y mujer; a la naturaleza, contribuiremos a que haya hombres que sigan disponiendo de la vida de sus mujeres, esposas o divorciadas, novias o amantes, al ritmo de sus caprichos o fracasos.

Los políticos, gerentes de nuestra sociedad, los que administran el dinero de nuestros impuestos, los que priorizan gastos, tirios y troyanos, convierten en demagogia uno de los problemas más graves de nuestra civilización. Asesinos y violadoras nunca debería abandonar las prisiones. La mujer se halla en peligro. Celebremos este 25 de noviembre, a un mes de la Navidad, pero mantengamos el frente contra el machismo y la violencia contra la mujer.

 

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