Eugenio de Ávila
Domingo, 01 de Diciembre de 2019
HISTORIA

Lidiar al toro de la democracia

Las formaciones separatistas aprovecharán la debilidad de Pedro Sánchez y la apatía antropológica del centro derecha para “estoquear” el régimen de la Transición.

"Avanzar hacia la ruptura social y nacional es la herramienta imprescindible", escribió Josep Maria Jové en su agenda en mayo de 2016. Quizá el zamorano que lea este artículo ignore quién es este señor con nombre y apellidos catalanes. Pues un servidor se lo presentará. Se trata del “ingeniero” secesionista de ERC, el que negocia con Lastra, vicaria de Pedro Sánchez en las reuniones con los representantes de este partido independentista, en origen fascista, como se evidencia conociendo su historia, desde el Estat Catalá, los escamots, los hermanos Badía, torturadores de obreros y huelguistas de CNT-FAI, y el golpe de Estado del 6 de octubre de 1934.

 

Con este “prenda”, que busca la destrucción de la actual democracia española, se quiere entender Pedro Sánchez. Traduzco: el presidenciable regresará a La Moncloa apoyado por un enemigo de España. ¡Cojonudo! El principal líder de la Esquerra se encuentra, a buen recaudo –me temo que saldrá en breve- en prisión. Dio un golpe de Estado. Como Armada Comyn, Milán del Boch y Tejero, que pagaron con muchos años de cárcel su osadía. Que yo sepa ni Calvo-Sotelo, a la sazón, presidente del Gobierno en aquel tiempo, ni Felipe González, años después, negoció nada con estos tres individuos. Pedro Sánchez, sí.

 

Y, al fondo, los vascos, racistas puros, tantos lo que es la extrema derecha ultracatólica, PNV, como la izquierda extrema, marxista-estalinista, Bildu, esperan su oportunidad para asestar otro golpe definitivo a la democracia española. Este socialismo español de nuevo cuño, ya criticado por la vieja guardia del PSOE, Felipe González, Guerra, Paco Vázquez, Leguina, Corcurera, por citar nombres destacados del socialismo de la primera época, camina hacia su autodestrucción, hacia su bolchevización.

 

Volvamos a la historia, imprescindible herramienta para comprender este presente y lo que nos aguarda en el tiempo, y leamos a Besteiro, quizá el socialista más inteligente, honrado y digno de la II República: "Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos”. Y enfatizaría: “La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique, la representan genuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada antiComitern."

 

Negrín, último presidente de Gobierno de la II República, enfatizó sobre el nacionalismo: “no estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. De ninguna manera. Estoy haciendo la guerra por España y para España. Por su grandeza y para su grandeza. Se equivocan gravemente los que otra cosa supongan. No hay más que una nación: ¡España! No se puede consentir esta sorda y persistente campaña separatista, y tiene que ser cortada de raíz”. El doctor y político canario habla de que solo hay una nación: España. 80 años después, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias mencionan la inmensa tontería de estado plurinacional.

 

Acudo a Largo Caballero, al que quiere imitar ahora Pedro “Corto” Sánchez en su estrategia política: “Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”.

 

¿Cómo evitar esta deriva que amenaza con socavar el régimen democrático español?  Sencillo: que el PP, Vox y Ciudadanos se abstengan en la investidura de Pedro Sánchez, con lo que se evitaría que los separatistas, racistas y marxistas-estalinistas vascos y catalanes coloquen a un reo político en La Moncloa, en la Presidencia del Gobierno, y que después se entienda con Unidas Podemos.

 

Hay que observar desde la barrera la lidia del toro de la democracia por parte del torero secesionista, que contará como mozos de espadas y monosabios  catalanes y vascos. Si el morlaco cornea al maestro, todavía habrá espacio para la democracia sobre el albero de España, que vive quizá el momento más grave de la democracia iniciada en la primavera del año 1977.

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