Eugenio de Ávila
Lunes, 02 de Diciembre de 2019
ME QUEDA LA PALABRA

Los zamoranos y el independentismo de los racistas ricos

“Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”. La frase es de Edmund Burke, escritor, político y filósofo británico, fallecido en el año 1797. Conoció, pues, el Terror desatado por los jacobinos durante la Revolución Francesa, y, por supuesto, el golpe de Estado Thermidoriano.

 

He iniciado este artículo porque observo que los zamoranos, en general, pasan de lo que está ocurriendo en las negociaciones entre los vicarios de Pedro Sánchez y los de ERC, liderados por Rufián, un charnego que quiere ser más papista que el Sumo Pontífice del catalanismo, el delincuente Pujol, el tío que más ha robado en nuestra democracia, y que aún contempla la vida desde su balcón, y un tal Jové, el ingeniero del proceso independentista.

 

Aquí, en la olvidada Zamora, todo nos resulta ajeno. Así nos ha ido desde que la nos dieron esta democracia formal, sistema en el que muchos se hicieron ricos, mientras que una gran mayoría empobreció, como sería el caso de nuestra maltratada provincia.

 

Como pusilánimes que somos y analfabetos políticos y ágrafos de la historia, despreciamos cuanto ignoramos, que dijese Antonio Machado: “Castilla miserable, ayer dominadora/envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora”. Ruego cambie lo de Castilla por León y valdría.

 

En efecto, los zamoranos aguardamos la muerte económica y demográfica, como la orquesta del Titanic. Cierran comercios en San Torcuato y Santa Clara, los jóvenes huyen buscándose el pan en otras latitudes, Zamora 10 es el único organismo que propone y ejecuta ideas, a excepción de la Diputación, que, con Requejo, un empresario joven, se resiste a presidir una institución anquilosada, burocrática y caciquil; el sector primario no tiene quién lo renueve, salvo el proyecto de Biorrefinería Multifuncional de Merino en Barcial del Barco, y los intelectuales, casi todos de las izquierdas, guardan silencio.

 

¡Qué podemos esperar de una tierra que envidia a toda aquella persona que destaca por su capacidad intelectual, que aguarda, con interés, el fracaso del prójimo; que se alegra más de la derrota ajena que del triunfo propio! Alguna vez escribí que Caín nació en Zamora, porque Abel, el progreso, es asesinado todos los días en nuestras calles, rúas, instituciones y medios de (in) comunicación, siempre al servicio del que manda, antaño Maíllo, después Mayte, ahora Requejo y Guarido.

 

Pero esta paz de cementerio que vive Zamora, se verá alterada por el conflicto catalán, por el pacto, previsible, al que llegue el PSOE con ERC. Habrá más dinero para el independentismo y menos para los pobres de solemnidad que vivimos en esta especie de reserva de la España medieval que es nuestra tierra. Quizá no llegue aquí el proyecto de Monte La Reina, y se cree, para paliar el daño económico, un camino verde, el que va a la ermita, entre aquel paraje y Toro y Zamora. Así los ancianos, una mayoría social, podrán ir en bicicleta, contemplando como crea meandros el Duero, un río que se cansa de ver tanta miseria social, económica y demográfica desde que entra en nuestra provincia y busca los arribes para entrar en Portugal, una nación envidiable, educada y con personalidad.

 

Además, los vascos, PNV, partido fundado por un demente, la verdadera extrema derecha que gobierna en España, y Bildu, el estalinismo etarra, exigen el oro, que no el moro, para su nuevo estatuto. Los hijos de Arana seguirán viviendo en el Paraíso Terrenal, mientras Zamora se verá envuelta por las nieblas de su pertinaz atraso económico y cultural.

 

En verdad, al zamorano común, lo que suceda en Cataluña y País Vasco y después Galicia, le trae sin cuidado, cosas de los telediarios, todos al servicio del PSOE. Ahora, calentito al brasero eléctrico, que será de cisco en breve, el futuro de España le resulta cuestión baladí. Quizá, a no tardar, algunos, como es mi caso, solicitaremos la independencia para unirnos a la República Portuguesa. Vale (me encanta terminar un artículo tan irónico como el Quijote).  

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