RES PÚBLICA
Políticas económicas de izquierdas: novedad en nuestra democracia
Sostengo que el felipismo no fue socialismo, ni sociademocracia, ni liberalismo. Solo sé que fue...algo. Aquel PSOE no tiene nada que ver con el sanchismo, ni, menos aún con el de la Guerra Civil -solo las siglas- realizó las reformas económicas que exigieron los grandes multinacionales: reconversiones industriales y agropecuarias, siguiendo las directrices de la Comunidad Europea. González y sus ministros de Economía y Hacienda trabajaron para el capitalismo norteamericano y europeo.
Zapatero tampoco realizó grandes reformas económicas. Continuismo del PP de Aznar, hasta que se partió la hucha. No obstante, para parecer de izquierdas, promulgó una serie de leyes: Aborto y Memoria Historia, amén de conceder más prebendas a ETA e independistas burgueses vascos y catalanes.
Tengo para mí que izquierdas y derechas se definen por sus políticas económicas; lo demás llamémoslo progresismo. El PP de Rajoy no fue de la diestra, sino que aplicó medidas propias de un socialismo agresivo. Montoro ha sido el ministro de Hacienda que más subió los impuestos, demostrando su profundo antiliberalismo. Rajoy y sus cuates se defendieron con el argumento de que recogieron una España en ruinas, tras la alegría en el gasto de aquel majadero que fue y sigue siendo ZP.
He escrito esos tres primeros párrafos, como exordio de lo que trataré de explicar ahora. España vivirá, si Sánchez e Iglesias cumplen con esos acuerdos, porque no debe olvidarse que ambos son políticos y que el socialista lo que afirma a las doce del mediodía lo niega a los postres del almuerzo, la realidad de lo que es gobernar desde y por la izquierda. Nunca en nuestra nación, y esa es mi hipótesis, se han aplicado políticas económicas radicales de izquierdas. Los economistas auguran una verdadera catástrofe social y laboral en nuestro país. Puede ser. No me gustan las profecías políticas ni económicas. Pero asistiremos a cambios profundos en mundo empresarial y laboral. Unidas Podemos, con la aquiescencia del sanchismo, ensayará sus proyectos de ingeniería social. Ignoro que darán de sí las teorías puestas en práctica. En otras naciones, catástrofes sociales, hechos empíricos; pero España es diferente. Quizá, a veces, políticas económicas de carácter progresistas derivan en reaccionarias. Veremos.
Mientras Iglesias prueba su epistemología neomarxista, Cataluña, antes de la secesión anunciada, y el País Vasco recibirán más privilegios del gobierno central. El resto de comunidades autónomas lo sufrirán en sus economías regionales; sus ciudadanos, nosotros, perderán calidad de vida sus ciudadanos.
El socialismo español, el sanchismo para escribir con propiedad, romperá con una de sus tradiciones: la de la igualdad. Cierto que ya Castilla y León, por hablar de lo más cercano, se ha convertido en una comunidad sin fuste, sin poder, sin sangre, con su poco más de dos millones de habitantes para un territorio gigantesco; pero, a partir de este 2020, aumentará la despoblación, el sector primario vivirá momentos complicadísimos y solo se mantendrán las grandes ciudades, el eje Valladolid-Burgos. Las restantes, seguirán perdiendo habitantes y capacidad económica.
Otras comunidades, las gobernadas por el PSOE también se verán afectadas por los pactos de su secretario general con los enemigos confesos de España. Pregunta: ¿Lo tolerarán sus presidentes regionales? ¿Habrá quiebra interna en el socialismo español? ¿Los viejos líderes del PSOE de la transición tolerarán que su partido gobierne con ministros neocomunistas, ahora no dependientes de Moscú como antaño, sino de Iberoamérica, cuyo líder habló en el Congreso de los Diputados de la cal viva?
Concluyo. Conoceremos, en breve, cómo se aplican verdaderas medidas de izquierdas en una economía europea, la cuarta del continente. Después analizaremos sus resultados. Quizá llegaremos a la tierra prometida y se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor, más justa y equitativa.
Sostengo que el felipismo no fue socialismo, ni sociademocracia, ni liberalismo. Solo sé que fue...algo. Aquel PSOE no tiene nada que ver con el sanchismo, ni, menos aún con el de la Guerra Civil -solo las siglas- realizó las reformas económicas que exigieron los grandes multinacionales: reconversiones industriales y agropecuarias, siguiendo las directrices de la Comunidad Europea. González y sus ministros de Economía y Hacienda trabajaron para el capitalismo norteamericano y europeo.
Zapatero tampoco realizó grandes reformas económicas. Continuismo del PP de Aznar, hasta que se partió la hucha. No obstante, para parecer de izquierdas, promulgó una serie de leyes: Aborto y Memoria Historia, amén de conceder más prebendas a ETA e independistas burgueses vascos y catalanes.
Tengo para mí que izquierdas y derechas se definen por sus políticas económicas; lo demás llamémoslo progresismo. El PP de Rajoy no fue de la diestra, sino que aplicó medidas propias de un socialismo agresivo. Montoro ha sido el ministro de Hacienda que más subió los impuestos, demostrando su profundo antiliberalismo. Rajoy y sus cuates se defendieron con el argumento de que recogieron una España en ruinas, tras la alegría en el gasto de aquel majadero que fue y sigue siendo ZP.
He escrito esos tres primeros párrafos, como exordio de lo que trataré de explicar ahora. España vivirá, si Sánchez e Iglesias cumplen con esos acuerdos, porque no debe olvidarse que ambos son políticos y que el socialista lo que afirma a las doce del mediodía lo niega a los postres del almuerzo, la realidad de lo que es gobernar desde y por la izquierda. Nunca en nuestra nación, y esa es mi hipótesis, se han aplicado políticas económicas radicales de izquierdas. Los economistas auguran una verdadera catástrofe social y laboral en nuestro país. Puede ser. No me gustan las profecías políticas ni económicas. Pero asistiremos a cambios profundos en mundo empresarial y laboral. Unidas Podemos, con la aquiescencia del sanchismo, ensayará sus proyectos de ingeniería social. Ignoro que darán de sí las teorías puestas en práctica. En otras naciones, catástrofes sociales, hechos empíricos; pero España es diferente. Quizá, a veces, políticas económicas de carácter progresistas derivan en reaccionarias. Veremos.
Mientras Iglesias prueba su epistemología neomarxista, Cataluña, antes de la secesión anunciada, y el País Vasco recibirán más privilegios del gobierno central. El resto de comunidades autónomas lo sufrirán en sus economías regionales; sus ciudadanos, nosotros, perderán calidad de vida sus ciudadanos.
El socialismo español, el sanchismo para escribir con propiedad, romperá con una de sus tradiciones: la de la igualdad. Cierto que ya Castilla y León, por hablar de lo más cercano, se ha convertido en una comunidad sin fuste, sin poder, sin sangre, con su poco más de dos millones de habitantes para un territorio gigantesco; pero, a partir de este 2020, aumentará la despoblación, el sector primario vivirá momentos complicadísimos y solo se mantendrán las grandes ciudades, el eje Valladolid-Burgos. Las restantes, seguirán perdiendo habitantes y capacidad económica.
Otras comunidades, las gobernadas por el PSOE también se verán afectadas por los pactos de su secretario general con los enemigos confesos de España. Pregunta: ¿Lo tolerarán sus presidentes regionales? ¿Habrá quiebra interna en el socialismo español? ¿Los viejos líderes del PSOE de la transición tolerarán que su partido gobierne con ministros neocomunistas, ahora no dependientes de Moscú como antaño, sino de Iberoamérica, cuyo líder habló en el Congreso de los Diputados de la cal viva?
Concluyo. Conoceremos, en breve, cómo se aplican verdaderas medidas de izquierdas en una economía europea, la cuarta del continente. Después analizaremos sus resultados. Quizá llegaremos a la tierra prometida y se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor, más justa y equitativa.
















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