LITERATURA
Cada vez hablo más conmigo misma
Últimamente no sé como lo consigo pero hablo mucho conmigo misma, no es que me pregunte y me conteste… eso daría mucho que hablar y tendría que mirármelo. Suele decirse que hablar consigo mismo es el primer signo revelador de locura inminente; pero si esto fuera cierto, la mayoría de nosotros habríamos recibido un diagnóstico psiquiátrico a los cinco años (edad de adquisición del habla autodirigida).
Cada día, miles de pensamientos entran en nuestro cerebro para no salir de ahí. Tú debatiendo contigo mismo. Tú sopesando pros y contras. Tú analizando un contexto desde diferentes ángulos o flagelándote a dos voces por lo que no te atreviste a hacer. Este tipo de habla dialogada suele adoptar la forma de una conversación entre más de un punto de vista interno. Como si nuestro cerebro estuviera indeciso y se autopreguntara: “El agua está fría. Pero hace calor. Pero tampoco tanto. Un poco sí. Venga, ¿me baño o no?”. Seguro que te ha pasado... incluso si estás leyendo un libro y, mientras lees, escuchas a los protagonistas. Sus discusiones, sus conversaciones ¡hasta su pensamiento!. Cada uno con "su propia voz". Casi como si estuvieras viendo una serie. No te preocupes, no estás loco. Al parecer, es perfectamente normal. Esta costumbre estimula el cerebro y nos ayuda a ser más resolutivos, puesto que siempre tenemos una vía para canalizar nuestras ansiedades.
Quien no haya sido nunca sorprendido teniendo una conversación consigo mismo, que tire la primera piedra. Y es que se ha vuelto un comportamiento tan normal que quizás los otros ni se fijen, o al menos no les llame la atención. Pero, ¿cuándo deberíamos comenzar a preocuparnos? Posiblemente cuando esta conversación no sea producto de nuestra imaginación controlada, sino de una creación mental que creemos que es real y atendemos como real.
En fin... al final, todos nos hablamos. Sin darnos cuenta no paramos de decirnos cosas todo el tiempo. Realmente vamos escribiendo mentalmente algo parecido a un guión de vida (nuestro diálogo interno). © Emilia Casas Fernández
Últimamente no sé como lo consigo pero hablo mucho conmigo misma, no es que me pregunte y me conteste… eso daría mucho que hablar y tendría que mirármelo. Suele decirse que hablar consigo mismo es el primer signo revelador de locura inminente; pero si esto fuera cierto, la mayoría de nosotros habríamos recibido un diagnóstico psiquiátrico a los cinco años (edad de adquisición del habla autodirigida).
Cada día, miles de pensamientos entran en nuestro cerebro para no salir de ahí. Tú debatiendo contigo mismo. Tú sopesando pros y contras. Tú analizando un contexto desde diferentes ángulos o flagelándote a dos voces por lo que no te atreviste a hacer. Este tipo de habla dialogada suele adoptar la forma de una conversación entre más de un punto de vista interno. Como si nuestro cerebro estuviera indeciso y se autopreguntara: “El agua está fría. Pero hace calor. Pero tampoco tanto. Un poco sí. Venga, ¿me baño o no?”. Seguro que te ha pasado... incluso si estás leyendo un libro y, mientras lees, escuchas a los protagonistas. Sus discusiones, sus conversaciones ¡hasta su pensamiento!. Cada uno con "su propia voz". Casi como si estuvieras viendo una serie. No te preocupes, no estás loco. Al parecer, es perfectamente normal. Esta costumbre estimula el cerebro y nos ayuda a ser más resolutivos, puesto que siempre tenemos una vía para canalizar nuestras ansiedades.
Quien no haya sido nunca sorprendido teniendo una conversación consigo mismo, que tire la primera piedra. Y es que se ha vuelto un comportamiento tan normal que quizás los otros ni se fijen, o al menos no les llame la atención. Pero, ¿cuándo deberíamos comenzar a preocuparnos? Posiblemente cuando esta conversación no sea producto de nuestra imaginación controlada, sino de una creación mental que creemos que es real y atendemos como real.
En fin... al final, todos nos hablamos. Sin darnos cuenta no paramos de decirnos cosas todo el tiempo. Realmente vamos escribiendo mentalmente algo parecido a un guión de vida (nuestro diálogo interno). © Emilia Casas Fernández















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.42