RES PÚBLICA
Acojono en la España del orden
Las primeras decisiones del nuevo gobierno hacer temblar a las buenas personas y almas pías
![[Img #33868]](http://eldiadezamora.es/upload/images/01_2020/4546_yo.jpg)
Las personas de orden andan, con perdón, acojonadas con este ejecutivo sanchista, variante no revolucionaria del caballerismo, y neomarxista. Un servidor, no. Me divierte, me deleita, me arranca sonrisas sus primeras decisiones.
¡Qué esperaban los tontos de baba del PP, un partido al que le da vergüenza definirse conservador, que Pedro Sánchez nombrase una Fiscal General del Estado independiente! ¡Vamos, anda! Pues colocó, ¡con un par de testículos!, en cargo de enorme responsabilidad, para ajustar las cuentas a los secesionistas catalanes, a Dolores Delgado, íntima de Garzón, el juez prevaricador y abogado de dictadores latinos marxistas, ex ministra de Justicia. Normal.
La izquierda no se esconde, porque su credo es superior, moralmente, a la derecha. Se da por hecho entre los propios políticos del PP, porque nunca lo han combatido. Lo admiten. La izquierda es una religión. Tiene fe en algo. Digamos, verbigracia, que es posible hacer de esta tierra un paraíso, porque el cielo se halla aquí, abajo, en este denominado valle de lágrimas, que convertirá en estuario de sonrisas y carcajadas. Recuerde qué felices fueron los rusos con los bolcheviques; los chinos, con Mao; los cubanos, con Castro; los coreanos del norte, con esa familia del comunismo monárquico; todos los países del este europeo antes de la caída del Muro de Berlín, construido por los comunistas alemanes para que los alemanes burgueses no emigrasen hacia oriente…
Cuando la revolución sea una realidad y ejecute su ingente labor, no hará falta morirse para ser feliz. La derecha no cree en nada, solo en Dios, pero eso es una entelequia, un ser que no es de este mundo, tan malo, o peor, que el otro que anda haciendo putadas desde el génesis, desde que se inventó el Hombre, esa mala bestia que ha hecho de la envidia, la hipocresía, la felonía y la mentira virtudes en la jerarquía de su escala de valores; capaz de destruir el planeta, de eliminar razas, cosacos, por Stalin; judíos, tanto en la URSS como en la Alemania NacionalSocialista; tutsis, en Ruanda; chiitas en Irak; coptos, en Egipto. En fin. No sigo que me doy asco y me vomito a mí mismo.
Sigo con los miedos de las almas pías nacionales. No pasa nada porque hoy, la ministra de Igualdad, una mujer preparada, la esposa de Pablo Iglesias, haya nombrado a ocho “altas cargas” mujeres de confianza. Algunas ya son pareja de hecho. Lógico. Los hombres sobran. Los varones somos distintos a las mujeres. Solo mirándonos, desnudos, al espejo, lo advertiremos. La inteligencia resulta, de momento, invisible. No hay un solo caballero que merezca ocupar un puesto importante en ese nuevo Ministerio. Todo hombre es sospecho de acabar con la igualdad entre sexos.
Lo he escrito y dicho: si existiera Dios, sería un ser femenino. Y, además, todo cambió sobre la faz de la tierra desde el golpe de estado semita en el cielo, cuando se introdujo en la monarquía absoluta y eterna al macho y se derrocaron las diosas prehistóricas. Punto de inflexión, pues, en la historia de la Humanidad.
El hombre sueña. Y los sueños sueños son. No se necesita apellidarse Calderón para pronunciar tal aserto. El feminismo, ya tomado por el neomarxismo, aspira a establecer una dictadura femenina, calco de la dictadura del proletariado augurada, y equivocada, nunca cumplida, del genio judío de Tréveris. El hombre, como sexo, representa a la burguesía, que, como tal, ha abusado del proletariado, la mujer, desde que Eva, más inteligente que Adán, quiso conocer más y más, comiendo una manzana, fruto del saber.
Tampoco la gente conservadora debería temblar si Pedro Sánchez aparte de los altos tribunales de la Justicia, el Supremo, a magistrados conservadores; ni que, cuando sea posible, transforme el Consejo General del Poder Judicial, un presunto Gobierno de los Jueces, en organismo afín a sus ideas; ni que el Constitucional se forme, mayoritariamente, por profesionales de izquierdas. Normal. Quizá los socialistas no sean tan hipócritas como los que no lo son. Lo que dicen –Sánchez es una excepción- lo cumplen. Quizá la idea del presidente sea convertir a la antes mencionada Lola Delgado en un Vyshinski, si bien todavía ignoro quiénes acabarán siendo purgados o purgadas.
Finalmente, aquí, hasta los que parecen de derechas, siempre han hecho políticas económicas socialdemócratas. No se conoce una subida mayor de impuestos que la ejecutada por Montoro, ministro de Hacienda de Rajoy. Aznar de liberal no tenía nada, pero necesitaba vender las grandes empresas del franquismo para hacer caja tras el despilfarro felipista. Me resulta tan complicado encontrarme un liberal en España como un verdadero comunista o un cristiano. Todo es mentira. Rían. La vida es sueño y la política, el Jardín de las Delicias que pinto El Bosco. Pásese por el Museo del Prado. Y ya me contará.
Postdata: no tema, si hasta hoy, en un artículo, Paco Molina, colaborador de esta pecadora casa, escribía Avanti, nombre del periódico de Mussolini. Quizá, podría haber citado “Iskra” (La Chispa), el periódico del exilio de los socialistas rusos, o “Pravda (La Verdad), ya editado en la U.R.S.S.
Eugenio-Jesús de Ávila
![[Img #33868]](http://eldiadezamora.es/upload/images/01_2020/4546_yo.jpg)
Las personas de orden andan, con perdón, acojonadas con este ejecutivo sanchista, variante no revolucionaria del caballerismo, y neomarxista. Un servidor, no. Me divierte, me deleita, me arranca sonrisas sus primeras decisiones.
¡Qué esperaban los tontos de baba del PP, un partido al que le da vergüenza definirse conservador, que Pedro Sánchez nombrase una Fiscal General del Estado independiente! ¡Vamos, anda! Pues colocó, ¡con un par de testículos!, en cargo de enorme responsabilidad, para ajustar las cuentas a los secesionistas catalanes, a Dolores Delgado, íntima de Garzón, el juez prevaricador y abogado de dictadores latinos marxistas, ex ministra de Justicia. Normal.
La izquierda no se esconde, porque su credo es superior, moralmente, a la derecha. Se da por hecho entre los propios políticos del PP, porque nunca lo han combatido. Lo admiten. La izquierda es una religión. Tiene fe en algo. Digamos, verbigracia, que es posible hacer de esta tierra un paraíso, porque el cielo se halla aquí, abajo, en este denominado valle de lágrimas, que convertirá en estuario de sonrisas y carcajadas. Recuerde qué felices fueron los rusos con los bolcheviques; los chinos, con Mao; los cubanos, con Castro; los coreanos del norte, con esa familia del comunismo monárquico; todos los países del este europeo antes de la caída del Muro de Berlín, construido por los comunistas alemanes para que los alemanes burgueses no emigrasen hacia oriente…
Cuando la revolución sea una realidad y ejecute su ingente labor, no hará falta morirse para ser feliz. La derecha no cree en nada, solo en Dios, pero eso es una entelequia, un ser que no es de este mundo, tan malo, o peor, que el otro que anda haciendo putadas desde el génesis, desde que se inventó el Hombre, esa mala bestia que ha hecho de la envidia, la hipocresía, la felonía y la mentira virtudes en la jerarquía de su escala de valores; capaz de destruir el planeta, de eliminar razas, cosacos, por Stalin; judíos, tanto en la URSS como en la Alemania NacionalSocialista; tutsis, en Ruanda; chiitas en Irak; coptos, en Egipto. En fin. No sigo que me doy asco y me vomito a mí mismo.
Sigo con los miedos de las almas pías nacionales. No pasa nada porque hoy, la ministra de Igualdad, una mujer preparada, la esposa de Pablo Iglesias, haya nombrado a ocho “altas cargas” mujeres de confianza. Algunas ya son pareja de hecho. Lógico. Los hombres sobran. Los varones somos distintos a las mujeres. Solo mirándonos, desnudos, al espejo, lo advertiremos. La inteligencia resulta, de momento, invisible. No hay un solo caballero que merezca ocupar un puesto importante en ese nuevo Ministerio. Todo hombre es sospecho de acabar con la igualdad entre sexos.
Lo he escrito y dicho: si existiera Dios, sería un ser femenino. Y, además, todo cambió sobre la faz de la tierra desde el golpe de estado semita en el cielo, cuando se introdujo en la monarquía absoluta y eterna al macho y se derrocaron las diosas prehistóricas. Punto de inflexión, pues, en la historia de la Humanidad.
El hombre sueña. Y los sueños sueños son. No se necesita apellidarse Calderón para pronunciar tal aserto. El feminismo, ya tomado por el neomarxismo, aspira a establecer una dictadura femenina, calco de la dictadura del proletariado augurada, y equivocada, nunca cumplida, del genio judío de Tréveris. El hombre, como sexo, representa a la burguesía, que, como tal, ha abusado del proletariado, la mujer, desde que Eva, más inteligente que Adán, quiso conocer más y más, comiendo una manzana, fruto del saber.
Tampoco la gente conservadora debería temblar si Pedro Sánchez aparte de los altos tribunales de la Justicia, el Supremo, a magistrados conservadores; ni que, cuando sea posible, transforme el Consejo General del Poder Judicial, un presunto Gobierno de los Jueces, en organismo afín a sus ideas; ni que el Constitucional se forme, mayoritariamente, por profesionales de izquierdas. Normal. Quizá los socialistas no sean tan hipócritas como los que no lo son. Lo que dicen –Sánchez es una excepción- lo cumplen. Quizá la idea del presidente sea convertir a la antes mencionada Lola Delgado en un Vyshinski, si bien todavía ignoro quiénes acabarán siendo purgados o purgadas.
Finalmente, aquí, hasta los que parecen de derechas, siempre han hecho políticas económicas socialdemócratas. No se conoce una subida mayor de impuestos que la ejecutada por Montoro, ministro de Hacienda de Rajoy. Aznar de liberal no tenía nada, pero necesitaba vender las grandes empresas del franquismo para hacer caja tras el despilfarro felipista. Me resulta tan complicado encontrarme un liberal en España como un verdadero comunista o un cristiano. Todo es mentira. Rían. La vida es sueño y la política, el Jardín de las Delicias que pinto El Bosco. Pásese por el Museo del Prado. Y ya me contará.
Postdata: no tema, si hasta hoy, en un artículo, Paco Molina, colaborador de esta pecadora casa, escribía Avanti, nombre del periódico de Mussolini. Quizá, podría haber citado “Iskra” (La Chispa), el periódico del exilio de los socialistas rusos, o “Pravda (La Verdad), ya editado en la U.R.S.S.
Eugenio-Jesús de Ávila
















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