Kebedo 1
Viernes, 24 de Enero de 2020
OPINIÓN

El pin paletal

La verdad es que ponemos de moda cada palabreja que hay veces que necesitaríamos hacérnoslo mirar. Ahora se ha puesto de moda “El pin parental”. Como dice mi vecina Marisol “si entra un tonto más por Bilbao, se cae al mar otro en Cádiz”.

 

Qué manía tienen los partidos de derechas por meter las manazas en la educación de los demás, y si se trata de la ultraderecha, véase VOX, viene con premio porque meten las manazas, las patazas y los hocicos donde nadie le ha pedido que aparezcan.  -Cada uno es muy libre de querer la enseñanza que le parezca oportuna apara sus hijos-, dice mi vecina, -pero para eso están los centros privados. Pague usted la enseñanza que quiera que le den a sus hijos, pero deje en paz a la enseñanza pública porque, en realidad lo que está usted pidiendo es una censura de la enseñanza, de la mía, claro está. Si usted quiere autocensurarse y no querer enterarse de lo que es la verdad de lo que ocurre en la vida, en la calle, es usted muy libre, pero déjeme a mí en paz-.

 

Continúa diciéndome  que la enseñanza pública tiene ya unos consejos escolares que, afortunadamente, saben más que usted, señor retrógrado, y escogen y planifican las enseñanzas más convenientes para los niños, según las edades y adaptadas al modelo social que disfrutamos actualmente y que tantos años y esfuerzos ha costado conseguir, a pesar de que aún existe un pequeño reducto –más bien eructo- de neandertales que se empeñan en retroceder a épocas oscuras, iletradas, analfabetas y, evidentemente, manejables; si no hay educación ni conocimiento es mucho más fácil la manipulación.

 

Está indignada Marisol porque toda esta payasada de campaña contra la enseñanza pública está basada en una mentira tras otra que, lo que es peor, mucha gente se traga sin poner el más mínimo intento en contrastar lo que los Espinosa de los Monasterios, los Ortega-Smith, y los Abascales, sueltan a diario en cuanto le ponen un micrófono delante. Están aplicando al dedillo la táctica de ese descerebrado que, para desgracia nuestra, manda en el mundo y que se llama Donald, como el pato; mentira tras mentira, pero haciendo ruido porque siempre hay alguien que se acomoda escuchando barbaridades, sobre todo si con ello puede hacer daño a su enemigo político. Y sí, digo enemigo, porque ya no hay rivales políticos, solo enemigos. Y esto se debe a la llegada de éstos patanes que convierten las instituciones políticas en patios barriobajeros y emponzoñan lo que debería ser el ejemplo de la dialéctica.

 

-Se me va la especie-, dice Marisol. Volvamos a su indignación. Los vídeos y las fotos que presentan como pruebas argumentales de sus enormes desatinos no corresponden a ningún centro de enseñanza español. En Madrid, hasta sus socios políticos del PP y Cs. han reconocido que no hay ni una sola queja de ningún padre, ni asociación de padres, en el sentido de que se haya herido algún sentimiento ni religioso, ni político, ni sexual, nada, absolutamente nada. En la Comunidad Murciana, donde han sentado sus reales, y mandan, los VOX, también han tenido que admitir que no ha habido ni un solo caso de malas prácticas educativas. Pero ellos, erre que erre, con su matraca mentirosa tratan de confundir y envenenar las ideas de todo aquel, claro, que quiere escuchar su palabrería y no pierde ni un minuto en razonarla y ni siquiera en comprobar si es cierto lo que dicen. Así empezó Hitler y ya sabemos cómo acabó.

 

-Y la prueba del algodón es muy sencilla-, dice mi vecina, -si yo, como madre puedo sentirme herida si a mis hijos le explican cómo vienen los niños al mundo, que no es por una semillita, señora Monasterio, a ver si se entera; o puedo estar aturullada si en el cole les dicen que hay unas personas que se denominan homosexuales porque les atraen personas de su mismo género, y que no son enfermos señor Ortega-Smith; o les cuentan que hay otras religiones en las que sus seguidores creen en otro dios, que no son infieles, señor Abascal; si yo, como madre, repito, puedo sentirme incómoda porque a mis hijos le expliquen en el colegio lo que yo ya tenía que haber hecho en mi casa, probablemente el problema lo tengo yo, no el colegio-. –Y si mi cerrazón no me permite llegar a este tipo de razonamiento lo que tengo que hacer es llevar a mis hijos a otro centro, más de mi gusto, y no obligar a que los demás se adapten a lo que yo no soy capaz de comprender. Eso es dictadura educativa, o censura, o todo a la vez-.

 

Porque, llevando las cosas al extremo, mañana a alguien de éstos “salvapatrias” se le puede ocurrir, que seguro que ya ha pasado, que ¡cómo pueden hablar en el colegio de un tal Darwin, que habla de la evolución de las especies, si al hombre lo creó dios a su imagen semejanza!. ¡Joder, vaya imagen que le ha dado dios a algunos!. ¡Jopetas para los de VOX!. O quien dice que cuando hablen, verbigracia,  de Federico García Lorca, alguien pretenda que no se estudie porque, según su criterio, tenía unas desviaciones un poco indecorosas.

 

La ignorancia de ésta gente llega a extremos de desconocer que las actividades escolares a las que se refieren éstos vándalos son no son extraescolares y sí son curriculares, por lo tanto han tenido que ser aprobadas previamente por los consejos escolares y los ampara una ley educativa que, para mayor “inri”, es la LOMCE, y fue defendida a capa y espada por los partidos conservadores y ultraderechistas. Otra incongruencia.

 

Los profesores no adoctrinan, los que adoctrinan son algunos padres y algunos políticos que, recordando tiempos oscuros del franquismo, no quieren que la gente tenga cultura, libre pensamiento, conocimiento y capacidad de elección para poder decidir en cada momento qué es lo mejor para su persona, para su vida, para su desarrollo laboral e intelectual o, simplemente, para su cultura, palabra que éstos trogloditas no han llegado a saber pronunciar. La cultura está en el conocimiento y de ahí deriva la libre elección de pensamiento y razonamiento. Como veis, mis millones de lectores, cuando Marisol se pone filósofa está imparable, está desbocada.

 

Y acaba su conversación en el portal, porque tiene que ir a preparar un arroz a la zamorana, diciéndome, con mucha guasa, que, en lugar de “pin parental” , deberían denominarlo “pin paletal”, de paleto.

Comentarios (1) Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.122

  • Rafa

    Rafa | Viernes, 24 de Enero de 2020 a las 08:37:30 horas

    Si para criticar el Pin Parental sólo puede recurrir a la crítica barata es que, primero, no tiene ni idea de en qué consiste dicho Pin Parental, y segundo, demuestra una falta de respeto digna de los totalitarios del pensamiento único

    Accede para responder

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.