COSAS MÍAS
Zamora tiene alma de cereal y carne de amapola
La capital de la provincia dependió siempre de sus agricultores y ganaderos, su decadencia encontró su génesis en el olvido de los políticos urbanitas de nuestro sector primario
![[Img #34570]](http://eldiadezamora.es/upload/images/01_2020/8236_agri.jpg)
Los políticos, casi todos urbanitas, unos, socialistas, y otros, conservadores, se han cargado el sector primario. Ser agricultor o ganadero en una provincia como la nuestra constituye todo un reto de subsistencia: cada año más gastos, cada mes menos ingresos. La ruina. Sembrar en nuestra Zamora ya se parece a lo que Larra decía, a principios del siglo XIX, sobre escribir en Madrid: morir. Nuestra provincia se muere. Las comarcas occidentales son ya desiertos demográficos, con una población envejecida, sin escuelas, sanidad, farmacias…sin vida, con las parcas al acecho.
Zamora, la capital de la provincia, sin la contribución del sector primario a su economía, se hunde: cierres de comercios, inactividad económica, tristeza, envejecimiento, miles de viviendas sin alquilar, locales cerrados, decadencia.
La entrada en la Unión Europea supuso un enorme daño para el sector primario en una provincia como la nuestra, en la que no existen latifundios, salvo excepciones; donde el agricultor sumaba a su economía, además de la recolección de sus tierras, cereales y remolacha, la de sus vacas de leche, que recogían camiones cisternas para llevar a las factorías donde se envasaba el blanco producto. Pero ya son más de 4.000 explotaciones de vacuno de leche las que se han cerrado en este periodo. Muchas tierras permanecen yermas. Los jóvenes se han ido, porque su trabajo no rendía beneficios, solo recogían miseria mientras regaban el campo con su sudor, que no daba pan, sino frustración.
Ningún partido de los dos que han gobernado España se mostró sensible con los hombres y las mujeres que nos dan de comer. El campo no da votos. El sector primario apenas aporta al PIB. Los políticos solo piensan en ciudad, como los marxistas en el proletariado. Los agricultores, al fin y al cabo, son pequeños burgueses, propietarios, nunca clase revolucionaria.
Don Benito (Badajoz), la Policía Nacional carga, con extrema dureza, contra agricultores que protestaban por el estado apocalíptico del sector primario. Esa buena gente del campo pacense quería hablar con el ministro de Agricultura. Solo eso. Dice Iglesias que todo se arregla con diálogo. El líder aburguesado de una formación neocomunista solo quiere hablar con los racistas catalanes. Los agricultores no tienen derechos, ni un verbo que conjugar, ni unas palabras de ánimo, ni una sola medida que transforme el sector. Ni Pedro Sánchez, ni Pablo Iglesias distinguen una espiga de trigo de una de cebada. ¡No tienen ni puta idea de lo que es segar, sembrar, ordeñar vacas, recoger pepinillo ni remolacha! Pedro y Pablo, dos apósteles de la revolución pendiente, son señoritos, hijos de la burguesía, gente bien, con mucho pico, pero escasos ejemplos.
Y ahora nos viene el PP de Zamora, en información publicada en nuestro periódico, de abogado del sector primario de nuestra provincia. ¡A buenas horas mangas verdes! Este partido ha gobernado la Diputación. Entre sus diputados hubo y hay agricultores. ¿Qué políticas aplicaron al sector primario para potenciarlo, para detener la despoblación, para cerrar el ciclo del porcino? Nada de nada. Nepotismo.
Insisto: Zamora vivió del campo. Zamora se muere sin economía rural. Zamora es una ciudad construida por habitantes del agro. Todas las familias que ahora viven en la ciudad, en la capital de la provincia, en primera, segunda o tercera generación, proceden de nuestros pueblos. Los zamoranos tenemos alma de cereal y sangre del color de la amapola.
Este medio de comunicación siempre apoyará al sector primario de nuestra provincia, a que nuestras magníficas materias primas se transformen aquí, a que se repueble el campo con industrias que obtengan sus productos de la tierra. Zamora es el pueblo más grande de nuestra provincia. No lo olvidemos.
Y confieso que hoy me emocioné al comprobar que todavía, después de tantos jirones dibujados sobre la espalda del campo zamorano, fruto de los flagelos políticos que golpearon su epidermis, los agricultores de nuestra tierra posee fuerza para protestar, para quejarse, para manifestarse. No son gente apática, entregada y resignada. El sector primario mostró su orgullo durante esta mañana gris del mes de enero. No hubo violencia. Comprobé que aire venía cargado de paz, pero de un sosiego rebelde, orgulloso, bizarro. Los tractores hablaron con sus voces de gasóleo, profundas, elegantemente serias y vibrantes. Algo sucedió en Zamora, la ciudad-pueblo, durante este jueves del primer mes del año 2020: Nos hablaron los escultores de la madre tierra.
Texto: Eugenio-Jesús de Ávila
Grafícos: Esteban Pedros y Enrique Onís
![[Img #34570]](http://eldiadezamora.es/upload/images/01_2020/8236_agri.jpg)
Los políticos, casi todos urbanitas, unos, socialistas, y otros, conservadores, se han cargado el sector primario. Ser agricultor o ganadero en una provincia como la nuestra constituye todo un reto de subsistencia: cada año más gastos, cada mes menos ingresos. La ruina. Sembrar en nuestra Zamora ya se parece a lo que Larra decía, a principios del siglo XIX, sobre escribir en Madrid: morir. Nuestra provincia se muere. Las comarcas occidentales son ya desiertos demográficos, con una población envejecida, sin escuelas, sanidad, farmacias…sin vida, con las parcas al acecho.
Zamora, la capital de la provincia, sin la contribución del sector primario a su economía, se hunde: cierres de comercios, inactividad económica, tristeza, envejecimiento, miles de viviendas sin alquilar, locales cerrados, decadencia.
La entrada en la Unión Europea supuso un enorme daño para el sector primario en una provincia como la nuestra, en la que no existen latifundios, salvo excepciones; donde el agricultor sumaba a su economía, además de la recolección de sus tierras, cereales y remolacha, la de sus vacas de leche, que recogían camiones cisternas para llevar a las factorías donde se envasaba el blanco producto. Pero ya son más de 4.000 explotaciones de vacuno de leche las que se han cerrado en este periodo. Muchas tierras permanecen yermas. Los jóvenes se han ido, porque su trabajo no rendía beneficios, solo recogían miseria mientras regaban el campo con su sudor, que no daba pan, sino frustración.
Ningún partido de los dos que han gobernado España se mostró sensible con los hombres y las mujeres que nos dan de comer. El campo no da votos. El sector primario apenas aporta al PIB. Los políticos solo piensan en ciudad, como los marxistas en el proletariado. Los agricultores, al fin y al cabo, son pequeños burgueses, propietarios, nunca clase revolucionaria.
Don Benito (Badajoz), la Policía Nacional carga, con extrema dureza, contra agricultores que protestaban por el estado apocalíptico del sector primario. Esa buena gente del campo pacense quería hablar con el ministro de Agricultura. Solo eso. Dice Iglesias que todo se arregla con diálogo. El líder aburguesado de una formación neocomunista solo quiere hablar con los racistas catalanes. Los agricultores no tienen derechos, ni un verbo que conjugar, ni unas palabras de ánimo, ni una sola medida que transforme el sector. Ni Pedro Sánchez, ni Pablo Iglesias distinguen una espiga de trigo de una de cebada. ¡No tienen ni puta idea de lo que es segar, sembrar, ordeñar vacas, recoger pepinillo ni remolacha! Pedro y Pablo, dos apósteles de la revolución pendiente, son señoritos, hijos de la burguesía, gente bien, con mucho pico, pero escasos ejemplos.
Y ahora nos viene el PP de Zamora, en información publicada en nuestro periódico, de abogado del sector primario de nuestra provincia. ¡A buenas horas mangas verdes! Este partido ha gobernado la Diputación. Entre sus diputados hubo y hay agricultores. ¿Qué políticas aplicaron al sector primario para potenciarlo, para detener la despoblación, para cerrar el ciclo del porcino? Nada de nada. Nepotismo.
Insisto: Zamora vivió del campo. Zamora se muere sin economía rural. Zamora es una ciudad construida por habitantes del agro. Todas las familias que ahora viven en la ciudad, en la capital de la provincia, en primera, segunda o tercera generación, proceden de nuestros pueblos. Los zamoranos tenemos alma de cereal y sangre del color de la amapola.
Este medio de comunicación siempre apoyará al sector primario de nuestra provincia, a que nuestras magníficas materias primas se transformen aquí, a que se repueble el campo con industrias que obtengan sus productos de la tierra. Zamora es el pueblo más grande de nuestra provincia. No lo olvidemos.
Y confieso que hoy me emocioné al comprobar que todavía, después de tantos jirones dibujados sobre la espalda del campo zamorano, fruto de los flagelos políticos que golpearon su epidermis, los agricultores de nuestra tierra posee fuerza para protestar, para quejarse, para manifestarse. No son gente apática, entregada y resignada. El sector primario mostró su orgullo durante esta mañana gris del mes de enero. No hubo violencia. Comprobé que aire venía cargado de paz, pero de un sosiego rebelde, orgulloso, bizarro. Los tractores hablaron con sus voces de gasóleo, profundas, elegantemente serias y vibrantes. Algo sucedió en Zamora, la ciudad-pueblo, durante este jueves del primer mes del año 2020: Nos hablaron los escultores de la madre tierra.
Texto: Eugenio-Jesús de Ávila
Grafícos: Esteban Pedros y Enrique Onís




















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