Miércoles, 28 de Enero de 2026

Esteban Pedrosa
Domingo, 16 de Febrero de 2020
LIGA FEMENINA ENDESA

Esta vez, el Quesos el Pastor CD Zamarat se saltó el guion y tuteó al Guernica

Significativo enfado de Fernández Juliá con sus jugadoras, como mostramos en un vídeo con sus palabras

Pésimo arbitraje, que perdonó una técnica a Mario López y no castigó un manotazo de Arrojo a Montoliú sin balón.

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En el primer cuarto, nos llego la ilusión de que el equipo iba a competir durante el encuentro, aun perdiéndolo, dejó buenas sensaciones y estuvo casi todo el tiempo al mando del marcador. Fernández Juliá exigía y exigía a sus jugadores y, ellas, aun perdiéndose en algunos compases, encontraron el rumbo en otros, capitaneadas por una Quinn inmensa, que reboteaba con acierto, el mismo con el que encestaba y mantenía en tensión al equipo, acompañada por Gala y su tiro exterior, que hacía ensanchar el perímetro al Guernica. Pese a todo, el marcador sería injusto con las de Jespersen, por un ajustado 17 a 20.

 

La continuación fue distinta. Apareció el Zamarat que desespera, que lo falla todo, lo fácil y lo difícil, y de ahí esos 10 escasos puntos que justificaría Juliá en sus conclusiones finales, como más normales de lo que parece. Quinn, tal vez, empezaba a notar sus minutos en cancha (17:20) y las entradas esporádicas de Mc Phee apenas aportaban como en otros partidos y de ahí sus escasos minutos, al haber viajado a su país en el parón liguero y no entrenar con el equipo. Finalmente, ocho puntos de desventaja (27-35) y demasiada diferencia en las faltas personales: 10 a 5.

 

En la reanudación, tras pasar por vestuarios, el Guernica parecía enterado de que la victoria no sería un paseo, volvía al quinteto inicial y, poco a poco, iba poniendo tierra de por medio y se escapaba por 30 a 43, cuando apenas habían pasado 3 minutos, momento que el entrenador naranja, con buen criterio, hizo pasar a sus pupilas por el confesionario, para imponerles su penitencia a cuenta de esos pecados veniales que empezaban a ser mortales.

 

Las jugadoras, a bese de “padrenuestros”, se rehicieron, entraron otra vez en el partido y aunque acabaron perdiendo este periodo (41-48), ganaban el parcial 14 -13 y los seguidores las alentaban con grito, de “sí se puede”.

 

Ya en su última oportunidad, las chicas de naranja empezaron a creérselo cuando se pusieron a un punto (51-52), las forasteras fallaban su ataque y se envió un aviso sobre volver a mandar en el marcador, pero las naranjas fallaron dos ataques seguidos y el Guernica se creció, utilizando su experiencia y físico para controlar el partido hasta al final.

 

A todo esto, el entrenador contrario perdía los papeles una y otra vez, intentando influir en las decisiones arbitrales y algo de ello consiguió, al salvarse de una técnica merecidísima y coreada por el público. Arrojo se desquiciaba con el marcaje de la capitana local, Montoliú, propinándole un manotazo sin balón. El árbitro más cercano se desentendió, consiguiendo el enfado del respetable.

 

Por si algo faltaba en un partido tan intenso, fue Juliá quien puso de su parte con un considerable enfado con sus jugadoras, a las que acusó de no saber leer el partido y saltarse sus indicaciones. “Aquí todo es muy bonito, todas nos llevamos muy bien, cenamos juntas, tenemos un gran equipo… pero luego no ganamos nada, no sabemos leer los partidos, no competimos bien…”, fue parte de su alocución al final, cuando las jugadoras ya estaban en los vestuarios y el marcador reflejaba un 62 a 70.

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