TERCERA DIVISIÓN
Primera, y triste, derrota del Zamora CF en esta Liga
El portero Mapisa regala el gol al Real Ávilla, mientras Rubiato y Valentín cometen errores incomprensibles ante la meta rival, en un choque que Sergio García vio desde la grada.
El Zamora ha entrado en crisis. Su primera derrota de esta temporada en el “Adolfo Suarez” ante el Real Ávila, lo evidencian. Los rojiblancos siguen en caída libre. Tres goles en cuatro partidos definen que este equipo, aunque produce oportunidades, como tres clarísimas esta tarde, que no fallaría ni un niño, no encuentra puerta. Para colmo de males, Martín Mapisa regala el gol abulense, en una salida a uvas, tras sacar un córner el cuadro abulense. Habrá que cambiar cosas, porque la Segoviana no falla y ya se encuentra a seis puntos.
Movilla sigue jugando al más difícil todavía. Decidió dejar en banquillo a Jon Villanueva ante el Atlético Astorga dando oportunidad a Mapisa, fichado en el mercado de invierno, y hoy ha vuelto a confiar en el cancerbero africano, que, como antes se ha escrito, “cantó” en el único tanto del equipo castellano, anotado, de cabeza, por Domingo.
El técnico vasco solo colocó a dos centrocampistas de titulares en la primera mitad: Carlos Ramos y Juanan. Dos delanteros, como hombres más avanzados, Rubiato y Valentín, ambos reñidos con el gol; Dani Hérnandez, por la izquierda, y Garban, que volvió a demostrar hoy que no se encuentra para jugar de titular. La zaga formó con los cuatro de siempre.
El cuadro zamorano entregó la primera mitad, aunque gozase la de mejor oportunidad, en pies de Rubiato, que marró de forma incomprensible, cuando lo más difícil era fallar. Y poco más hizo el Zamora que merezca recordar, porque el Real Ávila se mostró superior en la medular, si bien apenas puso en cuestión a Mapisa, que, como digo, regaló el tanto local.
Se inició la segunda arte por los mismos derroteros, tanto que Movilla, ya muy enojado con lo que estaba viendo, decidió un triple cambio al unísono, algo inaudito. Se fueron a vestuarios, Coque, Piña, que ya tenía una amarilla, y Garban, que no aportó nada en la hora que estuve en el césped. Sus relevos fueron Raúl Álvarez, Vallejo y Guiller. A partir de ese instante, el cuadro rojiblanco fue mejor. También se pasó a una defensa de tres, tres hombres en la medular, para crear más juego e impedir a los locales mandar en el partido, y esperar las incursiones de Perero por la derecha. Ese dominio zamorano propicio otra ocasión clarísima de empatar el choque: pase de la muerte de Juanan para Valentín, con portero batido, abortó.
El cuadro abulense se dedicó a perder tiempo, con el viejo recurso de tirarse a la hierba a la menor y tirarse un rato tendido en el césped. Así se paraba la ofensiva rojiblanca, que tampoco, si exceptuamos esa oportunidad, puso contra las cuerdas al Real Ávila.
En fin, primera y triste derrota del Zamora, que ha entrado en barrena: tres puntos de doce posibles en los últimos cuatro partidos. Habrá que mirárselo.
El Zamora ha entrado en crisis. Su primera derrota de esta temporada en el “Adolfo Suarez” ante el Real Ávila, lo evidencian. Los rojiblancos siguen en caída libre. Tres goles en cuatro partidos definen que este equipo, aunque produce oportunidades, como tres clarísimas esta tarde, que no fallaría ni un niño, no encuentra puerta. Para colmo de males, Martín Mapisa regala el gol abulense, en una salida a uvas, tras sacar un córner el cuadro abulense. Habrá que cambiar cosas, porque la Segoviana no falla y ya se encuentra a seis puntos.
Movilla sigue jugando al más difícil todavía. Decidió dejar en banquillo a Jon Villanueva ante el Atlético Astorga dando oportunidad a Mapisa, fichado en el mercado de invierno, y hoy ha vuelto a confiar en el cancerbero africano, que, como antes se ha escrito, “cantó” en el único tanto del equipo castellano, anotado, de cabeza, por Domingo.
El técnico vasco solo colocó a dos centrocampistas de titulares en la primera mitad: Carlos Ramos y Juanan. Dos delanteros, como hombres más avanzados, Rubiato y Valentín, ambos reñidos con el gol; Dani Hérnandez, por la izquierda, y Garban, que volvió a demostrar hoy que no se encuentra para jugar de titular. La zaga formó con los cuatro de siempre.
El cuadro zamorano entregó la primera mitad, aunque gozase la de mejor oportunidad, en pies de Rubiato, que marró de forma incomprensible, cuando lo más difícil era fallar. Y poco más hizo el Zamora que merezca recordar, porque el Real Ávila se mostró superior en la medular, si bien apenas puso en cuestión a Mapisa, que, como digo, regaló el tanto local.
Se inició la segunda arte por los mismos derroteros, tanto que Movilla, ya muy enojado con lo que estaba viendo, decidió un triple cambio al unísono, algo inaudito. Se fueron a vestuarios, Coque, Piña, que ya tenía una amarilla, y Garban, que no aportó nada en la hora que estuve en el césped. Sus relevos fueron Raúl Álvarez, Vallejo y Guiller. A partir de ese instante, el cuadro rojiblanco fue mejor. También se pasó a una defensa de tres, tres hombres en la medular, para crear más juego e impedir a los locales mandar en el partido, y esperar las incursiones de Perero por la derecha. Ese dominio zamorano propicio otra ocasión clarísima de empatar el choque: pase de la muerte de Juanan para Valentín, con portero batido, abortó.
El cuadro abulense se dedicó a perder tiempo, con el viejo recurso de tirarse a la hierba a la menor y tirarse un rato tendido en el césped. Así se paraba la ofensiva rojiblanca, que tampoco, si exceptuamos esa oportunidad, puso contra las cuerdas al Real Ávila.
En fin, primera y triste derrota del Zamora, que ha entrado en barrena: tres puntos de doce posibles en los últimos cuatro partidos. Habrá que mirárselo.



















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