COSAS MÍAS
El PSOE mantiene una deuda con Zamora…y tendrá que pagarla
El PSOE, desde la legislatura de Felipe González, está en deuda con esta provincia. El Partido Socialista esquilmó a nuestra ciudad y a esta provincia con una serie de medidas que destruyeron empresas y condenaron a Zamora al ostracismo. Se condenó a muchos zamoranos a abandonar su tierra. Al trasladar el Regimiento Toledo a otra ciudad, ¿cuántas empresas locales, que trabajaban para el Ejército, se desmoronaron; cómo sintieron en sus negocios de hostelería, textil, calzado, sales de cine la marcha de ese contingente de soldados de nuestra ciudad? Al cerrar líneas férreas, ¿cuántos operarios de Renfe hicieron sus maletas para irse a otro destino, que derrotas económicos supuso para los pequeños empresarios zamoranos esta decisión del felipismo; cuántas viviendas se dejaron de vender, cuántos pisos, de alquilar; cuántas bares, cafeterías, tiendas, cines, concesionarios de automóviles perdieron sus clientes? Sucedió de idéntica manera con la Universidad Laboral, donde estudiaban más de mil jóvenes de otras provincias, que gastaban aquí, que comían aquí, que vivían aquí.
Y esa brutal reconversión agropecuaria, exigida por Europa a Felipe González para entrar como miembro de pleno derecho en la Comunidad Económica Europea, ¿cuántos establos de vacas lecheras se cerraron, cuántas hectáreas sin cultivar, cuántos jóvenes se vieron forzados a renunciar a seguir la tradición de bisabuelos, abuelos y padres? Las subvenciones pagaron el pan de hoy, pero se olvidaron del hambre de mañana, de ese mañana que ya es hoy. Así está el campo español, harto de políticos urbanos, de gente como la de Unidas Podemos, burguesitos de clase media, que van de buenos, de líderes de una clase obrera de la que ignoran cómo viven, qué piensas, qué les duele.
Siempre fue igual, desde los bolcheviques, verdaderos monstruos del siglo XX, cuya ideología del mal aún perdura en mentes de burgueses que se creen intelectuales, miembros de la aristocracia y de la clase dirigente, clases medias altas, se erigieron en representantes de un proletariado que apenas existía, pues en la U.R.S.S. solo el 2% de su población se podría definir como clase obrera, siendo un 80% campesinos, a los que masacrarían desde el génesis revolucionario.
Perdón por el inciso. Sigo insistiendo que el partido que fundó Pablo Iglesias, el linotipista, no el de ahora, el burguesito bien, con ambición de apóstol de la verdad comunista, otra religión, le debe mucho a Zamora. Y no me vengan ahora su militancia a jactarse de todo lo que han hecho por nuestra provincia. ¿Qué? La autovía entre Tordesillas y Zamora. Mentira. ¿La llegada del Alvia a esta ciudad? Otra mentira, tan grande que se la quiere apropiar el otro cáncer de esta democracia, el PP. Seamos claro, el AVE, cuando llegue, se deberá a que hay que conectar Madrid con Galicia, y, esta ciudad se halla en esa línea de lógica ferroviaria, pues no se iba proyectar por León para virar después a la diestra. Lo que nos hubiera faltado.
Y, ahora, cuando parecía que Pedro Sánchez y sus cuates zamoranos apostaban por Monte La Reina para trasladar una Brigada del Ejército, unos 2.000 militares, el ejecutivo, un gobierno socialista, nos lo quiere cobrar por adelantado. ¡Manda huevos, nos exigen a los pobres que paguemos y a los ricos, catalanes y vascos, les regalan inversiones, fábricas, autovías, Justicia, Sanidad! Este PSOE es una paradoja de Robin Hood. Quitan a las provincias humildes lo que necesitan y se muestran generosísimos con las más desarrolladas. Como la Junta de Castilla y León, desde Lucas hasta Mañueco, pasando por Herrera, todo para Valladolid y Burgos, y ese apéndice de Pucela que es Palencia, y a las tres del Reino de León que les den. Todo el enorme caudal de dinero que llegó al ejecutivo autonómico, merced al Objetivo 1 de provincias como la nuestra, que buscaba el equilibrio regional entre las distintas provincias, se quedó en ese eje de progreso antes mencionado, donde residen los grandes medios de comunicación, los que, de verdad, mandan en el PP de Castilla y León, los que reciben multimillonarias ayudas del ejecutivo regional para sus negocios de comunicación, azúcar y automóvil. ¡Qué asco!
Si el PSOE se halla en deuda con nosotros, el PP, también. Ambos partidos han sido la verdadera lacra de España, los que consintieron que el separatismo creciera hasta hacerse mayor e imposible de detener; los que permitieron que los etarras entraran en el Congreso de los Diputados; los que miraron hacia otro lado cuando Pujol robaba a los catalanes y al resto de España; los que nunca han querido cambiar una Ley Electoral injusta, que favorece el chantaje secesionista a los gobiernos de España, cuando ganan elecciones por la mínima; los que abrieron un abismo entre las autonomías ricas y las pobres y olvidadas; los que condenaron al tercermundismo a provincias como Zamora y elevaron al nivel europeo a las de siempre, y los que contribuyeron al empobrecimiento del campo, del sector primario, además de cargarse la industria nacional, de la que solo quedan fábricas de automóviles, todas ellas multinacionales americanas, francesas y alemanas, más alguna japonesa.
Si Pedro Sánchez, como hicieron los anteriores presidentes, los de su partido y también los del PP, decide, finalmente, mantener Monte La Reina en su actual abandono, todo zamorano que votase candidaturas de su partido en nuestra ciudad y provincia se convertiría en un felón de su tierra.
Zamora solo pide lo que es suyo, lo que le quitaron aquellos que se jactan de ser los representantes de la gente sencilla, humilde y sobria.
Eugenio-Jesús de Ávila
El PSOE, desde la legislatura de Felipe González, está en deuda con esta provincia. El Partido Socialista esquilmó a nuestra ciudad y a esta provincia con una serie de medidas que destruyeron empresas y condenaron a Zamora al ostracismo. Se condenó a muchos zamoranos a abandonar su tierra. Al trasladar el Regimiento Toledo a otra ciudad, ¿cuántas empresas locales, que trabajaban para el Ejército, se desmoronaron; cómo sintieron en sus negocios de hostelería, textil, calzado, sales de cine la marcha de ese contingente de soldados de nuestra ciudad? Al cerrar líneas férreas, ¿cuántos operarios de Renfe hicieron sus maletas para irse a otro destino, que derrotas económicos supuso para los pequeños empresarios zamoranos esta decisión del felipismo; cuántas viviendas se dejaron de vender, cuántos pisos, de alquilar; cuántas bares, cafeterías, tiendas, cines, concesionarios de automóviles perdieron sus clientes? Sucedió de idéntica manera con la Universidad Laboral, donde estudiaban más de mil jóvenes de otras provincias, que gastaban aquí, que comían aquí, que vivían aquí.
Y esa brutal reconversión agropecuaria, exigida por Europa a Felipe González para entrar como miembro de pleno derecho en la Comunidad Económica Europea, ¿cuántos establos de vacas lecheras se cerraron, cuántas hectáreas sin cultivar, cuántos jóvenes se vieron forzados a renunciar a seguir la tradición de bisabuelos, abuelos y padres? Las subvenciones pagaron el pan de hoy, pero se olvidaron del hambre de mañana, de ese mañana que ya es hoy. Así está el campo español, harto de políticos urbanos, de gente como la de Unidas Podemos, burguesitos de clase media, que van de buenos, de líderes de una clase obrera de la que ignoran cómo viven, qué piensas, qué les duele.
Siempre fue igual, desde los bolcheviques, verdaderos monstruos del siglo XX, cuya ideología del mal aún perdura en mentes de burgueses que se creen intelectuales, miembros de la aristocracia y de la clase dirigente, clases medias altas, se erigieron en representantes de un proletariado que apenas existía, pues en la U.R.S.S. solo el 2% de su población se podría definir como clase obrera, siendo un 80% campesinos, a los que masacrarían desde el génesis revolucionario.
Perdón por el inciso. Sigo insistiendo que el partido que fundó Pablo Iglesias, el linotipista, no el de ahora, el burguesito bien, con ambición de apóstol de la verdad comunista, otra religión, le debe mucho a Zamora. Y no me vengan ahora su militancia a jactarse de todo lo que han hecho por nuestra provincia. ¿Qué? La autovía entre Tordesillas y Zamora. Mentira. ¿La llegada del Alvia a esta ciudad? Otra mentira, tan grande que se la quiere apropiar el otro cáncer de esta democracia, el PP. Seamos claro, el AVE, cuando llegue, se deberá a que hay que conectar Madrid con Galicia, y, esta ciudad se halla en esa línea de lógica ferroviaria, pues no se iba proyectar por León para virar después a la diestra. Lo que nos hubiera faltado.
Y, ahora, cuando parecía que Pedro Sánchez y sus cuates zamoranos apostaban por Monte La Reina para trasladar una Brigada del Ejército, unos 2.000 militares, el ejecutivo, un gobierno socialista, nos lo quiere cobrar por adelantado. ¡Manda huevos, nos exigen a los pobres que paguemos y a los ricos, catalanes y vascos, les regalan inversiones, fábricas, autovías, Justicia, Sanidad! Este PSOE es una paradoja de Robin Hood. Quitan a las provincias humildes lo que necesitan y se muestran generosísimos con las más desarrolladas. Como la Junta de Castilla y León, desde Lucas hasta Mañueco, pasando por Herrera, todo para Valladolid y Burgos, y ese apéndice de Pucela que es Palencia, y a las tres del Reino de León que les den. Todo el enorme caudal de dinero que llegó al ejecutivo autonómico, merced al Objetivo 1 de provincias como la nuestra, que buscaba el equilibrio regional entre las distintas provincias, se quedó en ese eje de progreso antes mencionado, donde residen los grandes medios de comunicación, los que, de verdad, mandan en el PP de Castilla y León, los que reciben multimillonarias ayudas del ejecutivo regional para sus negocios de comunicación, azúcar y automóvil. ¡Qué asco!
Si el PSOE se halla en deuda con nosotros, el PP, también. Ambos partidos han sido la verdadera lacra de España, los que consintieron que el separatismo creciera hasta hacerse mayor e imposible de detener; los que permitieron que los etarras entraran en el Congreso de los Diputados; los que miraron hacia otro lado cuando Pujol robaba a los catalanes y al resto de España; los que nunca han querido cambiar una Ley Electoral injusta, que favorece el chantaje secesionista a los gobiernos de España, cuando ganan elecciones por la mínima; los que abrieron un abismo entre las autonomías ricas y las pobres y olvidadas; los que condenaron al tercermundismo a provincias como Zamora y elevaron al nivel europeo a las de siempre, y los que contribuyeron al empobrecimiento del campo, del sector primario, además de cargarse la industria nacional, de la que solo quedan fábricas de automóviles, todas ellas multinacionales americanas, francesas y alemanas, más alguna japonesa.
Si Pedro Sánchez, como hicieron los anteriores presidentes, los de su partido y también los del PP, decide, finalmente, mantener Monte La Reina en su actual abandono, todo zamorano que votase candidaturas de su partido en nuestra ciudad y provincia se convertiría en un felón de su tierra.
Zamora solo pide lo que es suyo, lo que le quitaron aquellos que se jactan de ser los representantes de la gente sencilla, humilde y sobria.
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