Redacción
Lunes, 09 de Marzo de 2020
OPINIÓN

Guerra sucia al piropo

Óscar de Prada López

[Img #36002]Corren malos tiempos para el arte de la palabra aplicada, cual bálsamo, para el bienestar del prójimo o prójima. Saber que términos como “guapa”, "chiquilla", “niña” o “ángel” pueden ser constitutivos de delito sonaría a surrealista en cualquier época. Pero en este país y con las circunstancias que rodean a este Ejecutivo, nada parece ordinario si no es en sí mismo extraordinario. Aunque extraordinario no tiene por qué significar algo bueno, viniendo de quién viene la idea. Restringir el cariño puede endurecer aun más la piedra del corazón, sin que suponga por ello volverla diamante.

 

A partir de ahora, cuando alguien elogie los andares de su dama con frases tipo “Lo tuyo no es andar sino acariciar la acera” se lo pensará dos veces. Las próximas generaciones harán del silencio y la vergüenza un hielo impenetrable, ellos por no incurrir en malentendidos con visos delictivos y ellas por no perder el poderío alcanzado. Vivir sin miedo no es realista, tampoco lo es creer en la igualdad cuando sus actos demuestran que creen en todo lo contrario. Y si algo puede lograr el miedo, es hacer que lo vivamos sin vivir nada más.

 

La ministra Montero abandera con sus actos una causa peculiar, de las que pierden el norte y acaban convirtiéndose en aquello que buscaban combatir. Juzguen ustedes si suena juicioso ese lema de “Sola y borracha quiero llegar a casa”. Si a tales condiciones reduce el ideal perfecto de libertad para las mujeres, apaga y vámonos. A ojos vista no se defiende la igualdad real, sino la supremacía de un sexo sobre otro, cometiendo los mismos errores que ya había antes. Confirmando de nuevo que el progreso no implica siempre avance sino también retroceso. Aplicar la ley del talión es su talón de Aquiles.

 

En cierto modo, es un alivio que la llamada “ley del sólo sí es sí” haya salido después del 14 de febrero. ¡Quién sabe si no habrá sido el último San Valentín en que las parejas hayan podido dedicarse piropos, por cualquier vía! Quizás, en 2021, más de uno acabe su cita en el cuartelillo porque un celoso neoinquisidor le escuchó decir a su pareja: “Ya no me da miedo morir porque gracias a ti he descubierto el cielo”. Atacar la raíz es el camino más directo para tumbar un tronco. Lo que no puede saberse pero se sospecha es a quién pillará cuando caiga.

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