LITERATURA
La escritura a mano está desapareciendo
No hay que remontarse muy atrás para hablar de la época en la que la informática no eran uno de los pilares de nuestra vida. Antes de que en cada hogar hubiera uno –o varios– ordenadores, antes de que existieran los emails y el uso de Internet estuviera extendido, recurríamos a escribir a mano con papel y bolígrafo para todo. Se mantenía correspondencia con regularidad, los pequeños de la casa hacían los trabajos escolares a mano y todavía se enviaban postales cada vez que uno viajaba. ¿Cuándo fue la última vez que escribiste algo en papel, de puño y letra?
Vivimos inmersos en todo un mundo de posibilidades para grabar los pensamientos al minuto, para registrarlos casi en el mismo momento en que surgen en nuestra cabeza y no olvidarlos. La escritura a mano está desapareciendo y a mi modo de ver es una gran pérdida. Móviles, tabletas, ordenadores, whatasp, notas de audio, grabadores de voz. Cada vez se escribe más pero se escribe “peor”. Estamos perdiendo una habilidad adquirida por los humanos hace más de 5.000 años. Más allá de la lista de la compra o el mensaje en el post-it en tu mesa, ¿cuándo fue la última vez que escribiste algo en papel? Cierto es que el cerebro no es una maquina con piezas; sino una red muy compleja con millones de neuronas interconectadas que forman parte de numerosas funciones de la vida diaria. Pero los humanos compartimos la cultura y el léxico; por lo que leer y escribir (sobre todo, escribir a mano) es una de las bases relevantes para la construcción neuronal de la comunicación humana intercultural.
Los beneficios de escribir a mano son múltiples. Sin embargo, con la introducción de las tecnologías en nuestras vidas, la tendencia es que esta costumbre vaya desapareciendo. Parece que olvidamos lo importante que es. Cuando se emplean lápiz y papel para plasmar ideas, se ejercitan varios sistemas a la vez. Somos muchos los escritores que renegamos del ordenador a la hora de crear. Quizás se deba a que la imaginación se ve potenciada y que la lentitud que obligatoriamente exige la escritura manual, permite que los pensamientos sean más claros. Si te sientas a escribir un texto, antes de plasmarlo sobre el papel necesitas estructurarlo bien.
La escritura manual se asocia con una retención a largo plazo de la información, con una mejor organización del pensamiento y una mayor capacidad para generar ideas nuevas. Al escribir a mano, cada letra de cada palabra exige una acción precisa y diferente. Puede ser beneficioso para personas nerviosas o con ansiedad, e incluso nos ayuda a ordenar sentimientos e ideas. Para que el cerebro aprenda hay que retarlo, ponerle al límite de lo que sabe y lo que no. Es indudable que el uso del teclado tiene grandes mejoras y beneficios para nuestro trabajo y producción diaria, pero, al escribir en un teclado, la acción para cada letra es siempre la misma: presionar un botón.
Las pantallas, internet, las redes sociales, poder compartir nuestras ideas y nuestros pensamientos al instante, y poder retomarlos desde cualquier lugar del planeta con red es sin duda una gran ventaja, de eso no hay duda. Pero escribir a mano, conectando nuestro cerebro con la tinta que se fija en el papel; es un hábito tan saludable, que no estaría de más retomar para potenciar nuestra cognición.
© Emilia Casas Fernández.
No hay que remontarse muy atrás para hablar de la época en la que la informática no eran uno de los pilares de nuestra vida. Antes de que en cada hogar hubiera uno –o varios– ordenadores, antes de que existieran los emails y el uso de Internet estuviera extendido, recurríamos a escribir a mano con papel y bolígrafo para todo. Se mantenía correspondencia con regularidad, los pequeños de la casa hacían los trabajos escolares a mano y todavía se enviaban postales cada vez que uno viajaba. ¿Cuándo fue la última vez que escribiste algo en papel, de puño y letra?
Vivimos inmersos en todo un mundo de posibilidades para grabar los pensamientos al minuto, para registrarlos casi en el mismo momento en que surgen en nuestra cabeza y no olvidarlos. La escritura a mano está desapareciendo y a mi modo de ver es una gran pérdida. Móviles, tabletas, ordenadores, whatasp, notas de audio, grabadores de voz. Cada vez se escribe más pero se escribe “peor”. Estamos perdiendo una habilidad adquirida por los humanos hace más de 5.000 años. Más allá de la lista de la compra o el mensaje en el post-it en tu mesa, ¿cuándo fue la última vez que escribiste algo en papel? Cierto es que el cerebro no es una maquina con piezas; sino una red muy compleja con millones de neuronas interconectadas que forman parte de numerosas funciones de la vida diaria. Pero los humanos compartimos la cultura y el léxico; por lo que leer y escribir (sobre todo, escribir a mano) es una de las bases relevantes para la construcción neuronal de la comunicación humana intercultural.
Los beneficios de escribir a mano son múltiples. Sin embargo, con la introducción de las tecnologías en nuestras vidas, la tendencia es que esta costumbre vaya desapareciendo. Parece que olvidamos lo importante que es. Cuando se emplean lápiz y papel para plasmar ideas, se ejercitan varios sistemas a la vez. Somos muchos los escritores que renegamos del ordenador a la hora de crear. Quizás se deba a que la imaginación se ve potenciada y que la lentitud que obligatoriamente exige la escritura manual, permite que los pensamientos sean más claros. Si te sientas a escribir un texto, antes de plasmarlo sobre el papel necesitas estructurarlo bien.
La escritura manual se asocia con una retención a largo plazo de la información, con una mejor organización del pensamiento y una mayor capacidad para generar ideas nuevas. Al escribir a mano, cada letra de cada palabra exige una acción precisa y diferente. Puede ser beneficioso para personas nerviosas o con ansiedad, e incluso nos ayuda a ordenar sentimientos e ideas. Para que el cerebro aprenda hay que retarlo, ponerle al límite de lo que sabe y lo que no. Es indudable que el uso del teclado tiene grandes mejoras y beneficios para nuestro trabajo y producción diaria, pero, al escribir en un teclado, la acción para cada letra es siempre la misma: presionar un botón.
Las pantallas, internet, las redes sociales, poder compartir nuestras ideas y nuestros pensamientos al instante, y poder retomarlos desde cualquier lugar del planeta con red es sin duda una gran ventaja, de eso no hay duda. Pero escribir a mano, conectando nuestro cerebro con la tinta que se fija en el papel; es un hábito tan saludable, que no estaría de más retomar para potenciar nuestra cognición.
© Emilia Casas Fernández.




















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