Miércoles, 11 de Febrero de 2026

Irene Alfageme
Lunes, 16 de Marzo de 2020
LA COLUMNA DE DOÑA ELVIRA

“Desde mi ventana son más bonitas las noches (y los días)”

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Como decía un cantante español: “Desde mi ventana, son más bonitas las noches”. Ahora, hay que añadirle también “y los días”. Esa es la situación que vivimos la sociedad española hoy en día. El Gobierno de España ha transmitido una serie de medidas y recomendaciones a sus ciudadanos para que estos, si son más bien listos, las cumplan.

 

A parte todo esto, también parece ser que estos días de cuarentena en casa (aunque tan sólo vamos por el segundo), la sociedad está sacando también su ingenio: tan sólo necesitan su balcón o ventana, y sacar a la luz su talento más escondido. Se puede ser pintores o decoradores- a través de los dibujos de arco iris de esperanza que cuelgan en los balcones y ventanas de las casas-; también se pueden ser músicos o dj´s, y de esa manera amenizar la estancia en casa al resto de los residentes de tu comunidad; o, también, darte cuenta de que tus vecinos son más tranquilos de lo que pensabas, y que, con tanto tiempo en casa, no hacen mucho ruido, - o no demasiado-. 

 

Otra de las facetas que se aprenden estos días es la imaginación. El reto de hacer a lo largo del día cosas en casa que haces en la calle cualquier otro, como es el ejercicio: “A ver cómo corro mis kilómetros diarios en un piso de 90 metros cuadrados”. Pues sí, se puede. A ver, no hacer los kilómetros diarios planeados, pero sí que se puede correr de una punta a otra de la casa, o hacer ejercicios de otro tipo en la alfombra del salón; además, también puedes adquirir nuevos hobbies, como la pintura- que nunca antes habías probado, y da la casualidad de que te gusta-; o el ganchillo.

 

También, ciudadano de mundo, a ti te escribo que puedes hacer esa lista de “cosas pendientes” que tienes guardada en el último cajón del mueble de tu habitación- que ya de paso te da tiempo a hacerle una limpieza a fondo-, y hacerlas realidad, en la medida de lo posible.

 

Convertirte en chef estrella, en un aprendiz “Picasso”, o en un escritor de Premio Nobel es posible, si te lo propones. Aunque, eso sí, también otra de las cosas a trabajar es la paciencia; pero bueno, eso ya poco a poco, que convertirte en un gran tenista a lo Nadal con las palas de la playa que tengas en casa y con una pelota de pimpón es fácil, pero aprender a sobrellevar la paciencia es más complicado. Eso, ciudadano, ya lo dejamos para el decimocuarto día, que no hay prisa.

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