Eugenio de Ávila
Domingo, 22 de Marzo de 2020
COVID-19

Diario del Estado de Alarma: Noveno día y primer domingo de primavera

Hoy, por primera vez desde que se inició la pandemia, noté un vacío social y espiritual en las calles: Zamora se hallaba ausente, se había ido…no sé adónde

[Img #36598]Primer domingo de primavera sin misas, sin repique de campanas, solo sonaron al mediodía en recuerdo de los fallecidos. Segundo domingo del Estado de Alerta. Hoy, cuando salí de casa, más allá de las 11.30 horas, solo, sentí que Zamora no existía, que nos la habían robado, o que yo estaba soñando aún. En estos nueve días de clausura de los ciudadanos, nunca me encontré con tan poca gente en la calle. Solos seis personas, hombre s y mujeres, con sus canes, y algunos más que venían o iban de compra de viandas. Nada más. Ni tan si quiera automóviles o furgonetas. Hoy, por primera vez, la ciudad olía a ausencia, a muerte.

Anoche, presencié, sentado ante el televisor, al presidente. Su imagen resultaba patética, propia de un político superado, de una antítesis de líder. No alentó a la población, sino que anunció el apocalipsis, parecía la reencarnación de San Juan. Muchas frases hechas. Nada nuevo. Se jactó de ciertas menudencias, de que iban a comprar materiales. Agradeció el trabajo de los profesionales de la Sanidad, de la Policía y la bondad del pueblo español; yo diría de la estupidez de los ciudadanos, a los que se ha seguido engañando. Este hombre está acabado. Solo lo alaban los religiosos socialistas y los paniaguados que se han colocado durante esta legislatura.

Hasta en la edición de El País de hoy, domingo, 22 de marzo, Javier Marías, escritor e intelectual de izquierdas, un progresista, nunca jamás un conservador o neoliberal, un facha, publica un artículo demoledor contra Pedro Sánchez y su gobierno de coalición. Para la gene que no compra el diario madrileño, biblia del izquierdismo español, aunque su propietario fuera Polanco, un falangista durante su juventud, de lo que nunca se arrepintió, y lo dirigiera el último director de TVE con Arias Navarro, el académico de la Lengua, Juan Luis Cebrián, transcribo algunas de sus reflexiones. Verbigracia: “Sigo esperando explicaciones que no me dan. A este Gobierno que nos han colado con mala fe, jamás lo habría votado”. Para empezar no está nada mal para intuir por dónde van los tiros literarios. Prosigo con otra frase demoledora: “Va pasando el tiempo y muchos de los que el 10 de noviembre votamos al PSOE todavía aguardamos alguna explicación. Lo votamos tras la promesa (del 20 de septiembre, solo cincuenta días antes  de las elecciones) de que Sánchez no gobernaría  en ningún caso con Podemos, incluida su famosa afirmación de que, si plegara a ello, ni él ni la mayoría de los españoles dormiríamos tranquilos. Ni si quiera partidarios de Podemos, subrayó”. Y continúa Marías deconstruyendo a esta desgracia de político y ejecutivo que nos han tocado en suerte: “Dos fechas después del 10-N, se apresuró  a sellar con abrazos la alianza a la que jamás iba a prestarse”. Y se pregunta el gran literato español: “A estas alturas no sabemos ni por qué ni a cambio de qué. Con un desprecio que ha convertido en respetuosas las actitudes despectivas de Rajoy, y que lo equipara  más bien con Aznar, no se ha dignado a comunicarnos la veloz evolución que sufrió”. Y añade esta crítica descomunal: “De hecho, su Presidencia es ya, en tan corto espacio de tiempo, la más oscura y opaca conocida en democracia. Se nos escamotea en qué consiste esa pamema llamada “mesa de negociación” para Cataluña, y se nos oculta qué ofrece el Gobierno a quienes –es cosa sabida- jamás se van a dar por contentos y además son naturalmente desleales, como reconoció ante el Congreso  la diputada Bassa, de ERC: “La gobernabilidad de España me importa un bledo”. Y, con ironía, se pregunta Marías: “No se entendía, entonces, que hacía allí ni por qué cobraba del erario”.

Después carga contra Podemos, pero sería muy largo transcribirlo. Le recomiendo compré El País o acuda a su digital, porque el artículo me parece la crítica más profunda contra este Gobierno, realizada no por articulistas conservadores, sino por un intelectual de progreso. Me pregunto, dónde mora la intelectualidad española, silente, pusilánime, para no desmontar el tinglado apocalíptico que representa en el sanchismo y el leninismo burgués de Podemos.

Concluye Javier Marías: “A este Gobierno que nos han colado con mala fe, jamás lo habría votado”. Yo, tampoco. Entre otras cosas, porque no lo voté.

En fin, regreso a casa, después de esta triste mañana de domingo, que ni sabe a primavera, ni lo es. Y apenas me encuentro con nadie. Un solo coche. Un hombre por la calle del Riego, con pinta de echarle cara a la vida. Y otro en el pasaje del Cuartel Viejo, fumando, y en manga corta. ¡Torero!  

Primavera de caos, de muerte, de un Gobierno sin capacidad para resolver ni la crisis sanitaria ni la económica,  que acontecerá, si se da con la vacuna contra el coronavirus, más pronto que tarde. Quizá el Leninín español como Vladimir, la momia, querrá aplicar una N.E.P.

 

Eugenio-Jesús de Ávila

 

 

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.213

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.