LITERATURA
La verdadera alma de la ciudad
Escribir algo nuevo es como hacer un nuevo amigo. En ambos casos se produce una atracción cuyo origen no siempre es fácil de concretar. Puede venir de una sensación de afinidad, por un simple detalle, pero, en cualquier caso, no por pura casualidad.
Soy del pensamiento de que lo importante en un libro es que los personajes te emocionen, que te transmitan un mensaje, que puedas disfrutar de una historia. En definitiva, transportarte al momento que te narran. No importa el género sino que el mensaje llegue al lector y éste lo entienda.
Considero que la inteligencia es un proceso; no una cosa estanca. Se trabaja y se desarrolla y del mismo modo puede atrofiarse y morir. A mi ver, con las ciudades ocurre lo mismo que con la escritura y los libros. Con tesón y esfuerzo pueden hacerse verdaderos progresos, fruto de la unión: la verdadera alma de todo proyecto.
No pretendo escribir un artículo. Tampoco una historia o cuento porque realmente este texto no se compone de palabras “con” o “sin” sentido; sino más bien de emociones. Así pues, como escribía unos reglones más arriba: todo depende del mensaje que te llegue, de cómo te llegue y de lo que hagas con él. Así de simple.
En ciertos lugares del mundo existen sitios realmente mágicos. En España, afortunadamente tenemos muchos. En especial aquí en Castilla y León, hay ciudades con un encanto muy particular. Zamora, por ejemplo, es la prueba de que la belleza natural puede resultar el complemento ideal de donde vivimos. Nací y crecí aquí y aquí tengo a mi familia y a mis amigos. Amo a mi tierr
Tiene la magia de los lugares que no cambiaron casi nada durante siglos, logrando evadir la masificación, conservando sus valores arquitectónicos, paisajísticos y sobretodo la tranquilidad. Sus calles empedradas y estrechas que te transportan a otras épocas mientras recorres su casco histórico, son de esas que no te cansas de recorrer una y mil veces. Aunque una ciudad no es solo la belleza propia que ella misma refleja, si no el ambiente de ésta, sus tradiciones, leyendas y gastronomía lo que hace que cualquier visitante pueda ser fácilmente conquistado por sus encantos. Pero, y sobretodo, sus habitantes; "la verdadera alma de la ciudad".
© Emilia Casas Fernández
Escribir algo nuevo es como hacer un nuevo amigo. En ambos casos se produce una atracción cuyo origen no siempre es fácil de concretar. Puede venir de una sensación de afinidad, por un simple detalle, pero, en cualquier caso, no por pura casualidad.
Soy del pensamiento de que lo importante en un libro es que los personajes te emocionen, que te transmitan un mensaje, que puedas disfrutar de una historia. En definitiva, transportarte al momento que te narran. No importa el género sino que el mensaje llegue al lector y éste lo entienda.
Considero que la inteligencia es un proceso; no una cosa estanca. Se trabaja y se desarrolla y del mismo modo puede atrofiarse y morir. A mi ver, con las ciudades ocurre lo mismo que con la escritura y los libros. Con tesón y esfuerzo pueden hacerse verdaderos progresos, fruto de la unión: la verdadera alma de todo proyecto.
No pretendo escribir un artículo. Tampoco una historia o cuento porque realmente este texto no se compone de palabras “con” o “sin” sentido; sino más bien de emociones. Así pues, como escribía unos reglones más arriba: todo depende del mensaje que te llegue, de cómo te llegue y de lo que hagas con él. Así de simple.
En ciertos lugares del mundo existen sitios realmente mágicos. En España, afortunadamente tenemos muchos. En especial aquí en Castilla y León, hay ciudades con un encanto muy particular. Zamora, por ejemplo, es la prueba de que la belleza natural puede resultar el complemento ideal de donde vivimos. Nací y crecí aquí y aquí tengo a mi familia y a mis amigos. Amo a mi tierr
Tiene la magia de los lugares que no cambiaron casi nada durante siglos, logrando evadir la masificación, conservando sus valores arquitectónicos, paisajísticos y sobretodo la tranquilidad. Sus calles empedradas y estrechas que te transportan a otras épocas mientras recorres su casco histórico, son de esas que no te cansas de recorrer una y mil veces. Aunque una ciudad no es solo la belleza propia que ella misma refleja, si no el ambiente de ésta, sus tradiciones, leyendas y gastronomía lo que hace que cualquier visitante pueda ser fácilmente conquistado por sus encantos. Pero, y sobretodo, sus habitantes; "la verdadera alma de la ciudad".
© Emilia Casas Fernández




















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