REPÚBLICO
Almendro en flor, una metáfora política
Almendro de gala en un pueblo de Zamora, Montamarta. Almendro, tentación de la abeja, manjar de las colmenas, rima para poemas, romeo del invierno. Almendro zamorano que desafía a esta pandemia, un cuento chino, que mata a ricos y pobres, a nombres y plebeyos, a más ancianos que juventud. Almendro que gestiona el color de sus flores, como el buen político en época de crisis. Almendro que no hace propaganda barata, como el político vulgar cuando la sociedad vive en paz, camina libre, habla mientras saborea un tinto de toro o un verdejo de nuestra tierra. No sé si este almendro de nuestra tierra, bello como la mujer zamorana, blanco como el cabello de nuestros viejitos, como el vestido de una novia, como la nieve que se olvidó de Zamora, se desnudará de sus flores de nube y algodón antes que el coronavirus se humille ante nuestra ciencia y sea vencido por los caballeros y damas de la sanidad, quijotes y dulcineas en una España que, ya antes de la pandemia, se quebraba merced al separatismo racista y un gobierno pusilánime.
Quizá, en el invierno tardío del 2021, cuando las flores de este almendro atleta vuelvan adornar su cabello de blanco, Zamora y España habrán sufrido una catarsis social y política. Entonces, las laboriosas abejas libarán el néctar del almendro para seguir fabricando la mejor miel de nuestra patria.
Almendro de gala en un pueblo de Zamora, Montamarta. Almendro, tentación de la abeja, manjar de las colmenas, rima para poemas, romeo del invierno. Almendro zamorano que desafía a esta pandemia, un cuento chino, que mata a ricos y pobres, a nombres y plebeyos, a más ancianos que juventud. Almendro que gestiona el color de sus flores, como el buen político en época de crisis. Almendro que no hace propaganda barata, como el político vulgar cuando la sociedad vive en paz, camina libre, habla mientras saborea un tinto de toro o un verdejo de nuestra tierra. No sé si este almendro de nuestra tierra, bello como la mujer zamorana, blanco como el cabello de nuestros viejitos, como el vestido de una novia, como la nieve que se olvidó de Zamora, se desnudará de sus flores de nube y algodón antes que el coronavirus se humille ante nuestra ciencia y sea vencido por los caballeros y damas de la sanidad, quijotes y dulcineas en una España que, ya antes de la pandemia, se quebraba merced al separatismo racista y un gobierno pusilánime.
Quizá, en el invierno tardío del 2021, cuando las flores de este almendro atleta vuelvan adornar su cabello de blanco, Zamora y España habrán sufrido una catarsis social y política. Entonces, las laboriosas abejas libarán el néctar del almendro para seguir fabricando la mejor miel de nuestra patria.




















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