COVID-19
Coronavirus: un baño de realidad
Vivimos un escenario del que sólo teníamos referencia por las escenas de tanta película de catástrofes americana. Siempre hemos visto en la pantalla ataques, a veces de virus mortales, que ponen en peligro nuestro mundo y hacen movilizar todos los recursos humanos y materiales posibles para combatir la amenaza y sobrevivir a un alto coste.
La realidad, como pasa a veces, supera la ficción y, nos ha llegado del este, aunque podría haber llegado de cualquier punto cardinal, el Covid19 que está haciendo estragos en los pulmones de la gente y nos tiene confinados en casa a gran parte de la población... mundial.
Nuestra tan avanzada sociedad, en la que nos sentíamos a salvo, se ha demostrado, sin embargo, altamente vulnerable a la mínima. Tenía, si no más, un punto débil por el que ha sido atacada sin piedad. La falta de previsión sanitaria que la OMS lleva años predicando, parece que, en el desierto, se ha encontrado de repente con una Pandemia anunciada a oídos sordos. Un "bichito", invisible a nuestros ojos, ha bastado para demostrar la fragilidad real en la que estábamos inmersos.
Ni las fronteras, que tanto gusta dibujar a algunos, ni esos muros que, los mismos, quieren construir cada vez más altos, han servido de protección alguna contra el que se ha demostrado un enemigo letal.
Tampoco nos han defendido del ataque sufrido, demostrándose inútiles ante la amenaza, tanto potente carro de combate, todos esos portaaviones gigantescos, ni los carísimos aviones militares. Un costoso material de "Defensa" que se lleva una parte importante del presupuesto del Estado cada año, han servido para poco en sus hangares. La única Unidad del ejercito eficaz ha sido la UME, precisamente la más controvertida y que más protestas despertó, cuando se creó en 2003, en las filas conservadoras.
Mientras tanto, mientras gastábamos el dinero en "juguetes de guerra", a quienes a la postre han tenido que defendernos, el personal sanitario, les hemos ido reduciendo presupuesto todos estos años, impidiéndoles contar ahora con las "armas" que necesitaban para nuestra defensa. Han hecho lo posible, y hasta lo imposible casi con las manos desnudas, sin mascarillas, sin trajes de protección, con nula reserva de camas hospitalarias, insuficientes UCIs, respiradores, con medicación escasa y sin apenas tests para aplicar.
Un "Cero" de nota en previsión para las autoridades sanitarias, con competencia, recuerdo, de las Comunidades Autónomas. Indignante. Si de ordinario, ya es habitual que las urgencias se colapsen a menudo y, en ocasiones, falten camas en planta, ¿Qué pensarían que iba a ocurrir ante algo, no tan descabellado de predecir, como una epidemia de este calado?
De poco sirve rompernos las manos a aplaudir en las ventanas o balcones por los trabajadores de la Sanidad, que sin duda se merecen eso y más, si después de darlo todo, de jugarse la vida, y en muchos casos perderla, por curarnos, el Sistema Sanitario vuelve a pasar, superada la crisis, a un segundo plano en nuestra sociedad y le privamos de un adecuado presupuesto con el que disponer de todo el material necesario y los recursos humanos imprescindibles para ejercer con garantía su cometido, que no es otro que preservar nuestra salud y nuestra vida.
Nunca ha tenido tanto sentido aquello de "¿la bolsa o la vida? y con la que está cayendo es insultante que se siga hablando de pérdidas económicas o de que el IBEX baja. La vida, sin lugar a dudas, ha de ser lo primero. Ya nos preocuparemos de la economía más adelante de manera solidaria y generosa, pero priorizando a los que menos tienen que acaban siendo, como siempre, los que pagan todas las crisis.
Si la Sanidad se va seguir viendo y utilizando, por unas Comunidades más que por otras, como negocio, en vez de como el servicio público indispensable que es, y calificamos su presupuesto como gasto, en vez de inversión, puede que salgamos de ésta, que saldremos a un alto precio en vidas, pero volveremos a caer en la siguiente. La cita de "Los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla" debería hacernos pensar sobre la debilidad mundial que ha destapado esta Pandemia.
La Globalización, que tanto abarata precios y que reduce costes a las empresas que han llevado a Asia su producción... nos está saliendo carísima.
Al menos, algo positivo debemos sacar de esta grave situación, el habernos dado cuenta de la importancia de nuestros médicos y enfermeras, sin duda, pero también de la cajera o el reponedor del supermercado, de los transportistas, así como del sector primario que, dejando de lado sus recientes reivindicaciones por los precios tan bajos que recibían por sus productos, han seguido produciendo.
Si esta guerra contra el Covid19 no nos ha convencido lo frágiles que somos y de la importancia de invertir en investigación médica y científica, para dotar, en consecuencia, a la población de unas reservas hospitalarias y recursos sanitarios importantes, la próxima pandemia, nos volverá a pillar "en bolas" y volveremos a echar balones fuera y a culpar a los demás de todo lo que nos pasa.
Marino Carazo Martín
Vivimos un escenario del que sólo teníamos referencia por las escenas de tanta película de catástrofes americana. Siempre hemos visto en la pantalla ataques, a veces de virus mortales, que ponen en peligro nuestro mundo y hacen movilizar todos los recursos humanos y materiales posibles para combatir la amenaza y sobrevivir a un alto coste.
La realidad, como pasa a veces, supera la ficción y, nos ha llegado del este, aunque podría haber llegado de cualquier punto cardinal, el Covid19 que está haciendo estragos en los pulmones de la gente y nos tiene confinados en casa a gran parte de la población... mundial.
Nuestra tan avanzada sociedad, en la que nos sentíamos a salvo, se ha demostrado, sin embargo, altamente vulnerable a la mínima. Tenía, si no más, un punto débil por el que ha sido atacada sin piedad. La falta de previsión sanitaria que la OMS lleva años predicando, parece que, en el desierto, se ha encontrado de repente con una Pandemia anunciada a oídos sordos. Un "bichito", invisible a nuestros ojos, ha bastado para demostrar la fragilidad real en la que estábamos inmersos.
Ni las fronteras, que tanto gusta dibujar a algunos, ni esos muros que, los mismos, quieren construir cada vez más altos, han servido de protección alguna contra el que se ha demostrado un enemigo letal.
Tampoco nos han defendido del ataque sufrido, demostrándose inútiles ante la amenaza, tanto potente carro de combate, todos esos portaaviones gigantescos, ni los carísimos aviones militares. Un costoso material de "Defensa" que se lleva una parte importante del presupuesto del Estado cada año, han servido para poco en sus hangares. La única Unidad del ejercito eficaz ha sido la UME, precisamente la más controvertida y que más protestas despertó, cuando se creó en 2003, en las filas conservadoras.
Mientras tanto, mientras gastábamos el dinero en "juguetes de guerra", a quienes a la postre han tenido que defendernos, el personal sanitario, les hemos ido reduciendo presupuesto todos estos años, impidiéndoles contar ahora con las "armas" que necesitaban para nuestra defensa. Han hecho lo posible, y hasta lo imposible casi con las manos desnudas, sin mascarillas, sin trajes de protección, con nula reserva de camas hospitalarias, insuficientes UCIs, respiradores, con medicación escasa y sin apenas tests para aplicar.
Un "Cero" de nota en previsión para las autoridades sanitarias, con competencia, recuerdo, de las Comunidades Autónomas. Indignante. Si de ordinario, ya es habitual que las urgencias se colapsen a menudo y, en ocasiones, falten camas en planta, ¿Qué pensarían que iba a ocurrir ante algo, no tan descabellado de predecir, como una epidemia de este calado?
De poco sirve rompernos las manos a aplaudir en las ventanas o balcones por los trabajadores de la Sanidad, que sin duda se merecen eso y más, si después de darlo todo, de jugarse la vida, y en muchos casos perderla, por curarnos, el Sistema Sanitario vuelve a pasar, superada la crisis, a un segundo plano en nuestra sociedad y le privamos de un adecuado presupuesto con el que disponer de todo el material necesario y los recursos humanos imprescindibles para ejercer con garantía su cometido, que no es otro que preservar nuestra salud y nuestra vida.
Nunca ha tenido tanto sentido aquello de "¿la bolsa o la vida? y con la que está cayendo es insultante que se siga hablando de pérdidas económicas o de que el IBEX baja. La vida, sin lugar a dudas, ha de ser lo primero. Ya nos preocuparemos de la economía más adelante de manera solidaria y generosa, pero priorizando a los que menos tienen que acaban siendo, como siempre, los que pagan todas las crisis.
Si la Sanidad se va seguir viendo y utilizando, por unas Comunidades más que por otras, como negocio, en vez de como el servicio público indispensable que es, y calificamos su presupuesto como gasto, en vez de inversión, puede que salgamos de ésta, que saldremos a un alto precio en vidas, pero volveremos a caer en la siguiente. La cita de "Los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla" debería hacernos pensar sobre la debilidad mundial que ha destapado esta Pandemia.
La Globalización, que tanto abarata precios y que reduce costes a las empresas que han llevado a Asia su producción... nos está saliendo carísima.
Al menos, algo positivo debemos sacar de esta grave situación, el habernos dado cuenta de la importancia de nuestros médicos y enfermeras, sin duda, pero también de la cajera o el reponedor del supermercado, de los transportistas, así como del sector primario que, dejando de lado sus recientes reivindicaciones por los precios tan bajos que recibían por sus productos, han seguido produciendo.
Si esta guerra contra el Covid19 no nos ha convencido lo frágiles que somos y de la importancia de invertir en investigación médica y científica, para dotar, en consecuencia, a la población de unas reservas hospitalarias y recursos sanitarios importantes, la próxima pandemia, nos volverá a pillar "en bolas" y volveremos a echar balones fuera y a culpar a los demás de todo lo que nos pasa.
Marino Carazo Martín





















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