COVID-19
Mañana de Viernes Santo: Santa Clara olía a nada
Zamora. Viernes Santo. Alrededor de las 11 de la mañana. Santa Clara. La artería principal de nuestra ciudad, vacía. Zamora se ha convertido, en su mañana más populosa, en una no ciudad, en un escenario de película de ciencia ficción, en un sueño imposible. Pero una ciudad sin gente en la calle, no es una ciudad, sino un cenotafio. Una ciudad sin tiendas abiertas, sin relaciones sociales, sin encuentros en las plazas, sin saludos, no conforma una democracia. Una ciudad confinada es una cárcel sin barrotes, una prisión sin reos, un campo de concentración del tiempo.
El poder siempre nos compra el tiempo, a través del Estado o de la propiedad privada. Nos roban el alma de la vida. Porque un hombre sin tiempo no es. Somos polvo en el tiempo. Pero sin la libertad de navegar hacia el futuro se pierde nuestra esencia. El pretérito forma parte de la memoria, pero nunca vuelve. Se queda allí, como se Zamora se convirtió en una ciudad fantasma el 14 de marzo. Zamora es ya la ciudad pretérito de la que tanto he escrito, al referirme a su depauperada economía y a su sangría de población. Aquí tenemos ya la ciudad del alma sin espíritu, a la ciudad del futuro, sin personas, sin sociedad, sin vida.
Mañana de Viernes Santo. Sin almendras garrapiñadas, sin Thalberg. Mañana en que olía a ... nada.
Eugenio-Jesús de Ávila
Zamora. Viernes Santo. Alrededor de las 11 de la mañana. Santa Clara. La artería principal de nuestra ciudad, vacía. Zamora se ha convertido, en su mañana más populosa, en una no ciudad, en un escenario de película de ciencia ficción, en un sueño imposible. Pero una ciudad sin gente en la calle, no es una ciudad, sino un cenotafio. Una ciudad sin tiendas abiertas, sin relaciones sociales, sin encuentros en las plazas, sin saludos, no conforma una democracia. Una ciudad confinada es una cárcel sin barrotes, una prisión sin reos, un campo de concentración del tiempo.
El poder siempre nos compra el tiempo, a través del Estado o de la propiedad privada. Nos roban el alma de la vida. Porque un hombre sin tiempo no es. Somos polvo en el tiempo. Pero sin la libertad de navegar hacia el futuro se pierde nuestra esencia. El pretérito forma parte de la memoria, pero nunca vuelve. Se queda allí, como se Zamora se convirtió en una ciudad fantasma el 14 de marzo. Zamora es ya la ciudad pretérito de la que tanto he escrito, al referirme a su depauperada economía y a su sangría de población. Aquí tenemos ya la ciudad del alma sin espíritu, a la ciudad del futuro, sin personas, sin sociedad, sin vida.
Mañana de Viernes Santo. Sin almendras garrapiñadas, sin Thalberg. Mañana en que olía a ... nada.
Eugenio-Jesús de Ávila




















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