Marisol Martín Turiño
Viernes, 17 de Abril de 2020
ZAMORANA

Me chirria

[Img #37853]El gobierno ha decidido comenzar lo que denominan como desescalada incorporando al trabajo a determinados trabajadores no esenciales. Desde mi ignorancia, pero creo que con bastante sentido común e idea compartida por mucha gente, me parece una precipitación, máxime cuando las cifras de muertos diarios no se desescalan. Entiendo que cada día que no se trabaja, que no se abre un negocio, que no se mueve una empresa, se produce una pérdida económica irreparable, pero eso no es óbice a la vista de las circunstancias, para no pensar en la gente que volverá a contagiarse por no esperar unos días más. Ahora el gobierno y los lideres políticos nacionales y europeos están haciendo cálculos sobre las pérdidas que ya se han producido y el coste económico que nos va a arrastrar a una debacle de la que ignoro como podremos salir, y aquí, en nuestro país, van haciendo propuestas, un poco a la carta dependiendo de la ideología que profesan, demostrando claramente su desunión para esta España a veces de pandereta, pero que es, sin embargo, increíblemente grande, solidaria y resistente y ha demostrado tener el sentido común que le exigían nuestros gobernantes demasiado arrogantes como para escuchar algo que no sea el eco de sus propias voces

 

            Es el momento de reunir a la gente que sabe: economistas, científicos, emidemiólogos, estadísticos, gestores, empresarios grandes y pequeños.. y que sean ellos quienes opinen, estudien la situación, hagan estimaciones, planteen posibilidades... no es el momento para la soberbia ni para el despotismo. Es cierto que hay que sacar al país de esta hecatombe, pero hay que hacerlo con sentido, escuchando, dejándose asesorar por los que saben, con sensatez, no permitiendo que los ricos vuelvan a ser más ricos y los pobres sigan siendo más pobres. No valen medidas paliativas y momentáneas; es preciso un gran plan de choque general que implique a todos los españoles y, desde luego, nos tienen que informar de lo que estén haciendo con veracidad, sin datos ocultos, sin que tengamos que asistir al bochornoso espectaculo de cifras de fallecidos a causa del coronavirus que no coinciden con las que facilita el gobierno, de familiares que, pasados más de veinte días aún no han encontrado a sus difuntos ni recibido los objetos personales, el certificado de defunción ni las cenizas de sus seres queridos, impotentes porque siguen desconociendo el paradero del cuerpo. Es una afrenta también comprobar las insondables diferencias dentro del propio gobierno, las discrepancias manifiestas con motivo de la renta mínima, el desprecio al ministro de Seguridad Social por parte del vicepresidente Iglesias, la falta de unanimidad de las comunidades autónomas con el dictado del gobierno en puntos clave como por ejemplo la desescalada o como abordar el curso escolar o la soberbia del presidente que durante semanas no ha tenido a bien reunirse ni llamar al líder de la oposición en unas circunstancias tan graves para tomar decisiones.

 

            Mientras tanto, la gran mayoría sigue teletrabajando, pese a que una gran parte del país continúa cerrado. No soy ninguna experta, pero he visto la gran capacidad que tienen las empresas para reinventarse; si una fabrica de coches es capaz de producir de la noche a la mañana equipos de protección sanitarios, eso significa que es posible reconvertir la industria. Si hemos tenido que importar ataúdes de nuestra vecina Portugal ¿significa que en España no somos capaces de fabricar a gran escala éste y otros muchos productos que siempre van a ser necesarios?. Si se ha demostrado que funciona el teletrabajo al que nunca nos habíamos acostumbrado -excepción hecha de la empresa privada que ya lo utilizaba con sus trabajadores- ¿por qué hemos de concitar toda la población en núcleos enormemente grandes como pueden ser Madrid o Barcelona, si se puede hacer el mismo trabajo en poblaciones más pequeñas como Zamora o cualquier ciudad de provincias?.

 

            Somos un país que ante una catástrofe se crece, sabe ser solidario, aprende a reinventarse con audacia e imaginación, así que no me parece descabellada la idea de hacer un estudio serio a nivel de estado de las empresas que tenemos, de lo que exportamos e importamos y de lo que podemos crear para autoabastecernos. Es el momento también de trabajar más que nunca a favor de la marca España y, dentro de ella, de potenciar las enormes fortalezas de cada comunidad autónoma, algunas como la nuestra de Castilla y León tan abandonadas. Sería muy deseable que se recuperaran las ciudades para fomentar el turismo interior, que se recuperaran los pueblos y sus tradiciones y que España fuera un destino vacacional prioritario para los españoles, máxime en circunstancias como las que estamos atravesando, con un cierre de fronteras que se presume largo y con la idea por parte de otros países de que el nuestro ha estado en un riesgo severo, lo que puede provocarles un cierto recelo a la hora de pensar en él como destino turístico.

 

            En fin, hay veces en que temo escuchar las noticias o leer la presa porque cada día se destapan nuevas actitudes y datos que me desconciertan, me dejan perpleja, me chirrían... y es algo a lo que no quiero acostumbrarme.


Marisol Martín Turiño

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.149

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.