REPÚBLICO
Cáritas y su obra, la política y su mentira
Quien esto escribe es un ateo racional. No tengo fe. Ni la tuve. No creo que la recobre. Se cree por fe, porque si aplicas la razón, se pierde toda creencia…en Dios y en la política. No soy anticlerical. Nunca hubiera sacado de sus tumbas momias de curas, monjes y monjas para ultrajarlas, como ejecutaron los milicianos izquierdistas durante la Guerra Civil. Estudié el Bachillerato en un colegio de curas. Me enseñaron que masturbarse te conduce a la invidencia y que el sexo es malo, y a tener mucho miedo a la muerte. De momento, salvo casi una dioptría de miope y astigmatismo, distingo la belleza de la mujer, la estupidez del macho y leo a quien me supera en talento e inteligencia. Que cada cual vaya misa, rece, haga penitencia o peregrine. Nunca criticaré a las personas que recibieron de Dios, según confesión, ese don de la creencia.
Valga ese exordio como telón literario para afirmar que aquí, en Zamora, y en toda la geografía patria, existe una organización, cristiana, católica, desde hace décadas, dando de comer al que tiene hambre; hogar al que carece de vivienda; posada al que solo conoce la calle como lecho y techo, creando puestos de trabajo. Y no preguntan a quien acude a solicitar, con timidez, casi con vergüenza, ni nacionalidad, ni creencias, ni por su raza. Todos son bien recibidos. Esa institución es Cáritas. En nuestra ciudad y provincia, atendió el año pasado a miles de ciudadanos en la indigencia. A Cáritas nunca le enseñará el tal Pablo Iglesias, burgués que va de izquierdas, cómo se ayuda al que carece de todo, cómo se le estimula, cómo se le aconseja, cómo se le trata, cómo se dan cursos de formación profesional. Y, como recomienda el Evangelio, en silencio, porque lo que haga tu mano derecha que lo ignore la izquierda.
Y ese dinero que administra Cáritas, donde nadie se ha corrompido, donde nadie se ha quedado con euro, donde nadie juega con el hambre, la necesidad, viene de una mayoría de creyentes, de personas católicas, a las que quizá le sobre, pero podrían invertirlo en mansiones como las del líder neocomunista.
Aquí nadie de las izquierdas extremas tiene que enseñarnos que hay gente pobre, desheredados de la fortuna, mujeres maltratadas, racismo y machismo. En Cáritas lo aprendieron ha tiempo, pero trabajan para evitar más desgracias colectivas y personales. Pablo Iglesias para en el poder, que definiré como reaccionario, porque lo que permanece siempre torna en conservador.
Progreso es crear empleo. Progreso es cumplir con la Ley para que ni empresario ni trabajador se mofen del capital y del aporta su esfuerzo físico o psíquico. Progreso es crear la condiciones ideales para que la sociedad funcione, de tal manera, que no existan excluidos sociales, ni desahuciados, ni privilegios económicos, ni laborales, y que la mayor parte de la ciudadanía se sienta satisfecha, feliz, dentro de lo que permita la psique de cada cual. Esos menesteres le corresponden a los gobiernos, a los políticos, a los que ejecutan y a los que vigilan el ejercicio del poder. La caridad, hecha desde la política, solo es demagogia, mentira, hipérbole, propaganda, el magisterio del hombre que conduce al PSOE de Sánchez hacia su bolchevización. El presidente del Gobierno sigue sin leer ni a Besteiro, ni Azaña, ni le importa los consejos de Felipe González y los socialistas que arrojaron el marxismo a la zahúrda de la historia para gestionar una sociedad que ya no es ni la de 1848, ni tampoco la de 1917. Solo los carcas, los reaccionarios y los ágrafos se lo creen. Marx, hoy, 2020, ya no sería marxiano.
Eugenio-Jesús de Ávila
Quien esto escribe es un ateo racional. No tengo fe. Ni la tuve. No creo que la recobre. Se cree por fe, porque si aplicas la razón, se pierde toda creencia…en Dios y en la política. No soy anticlerical. Nunca hubiera sacado de sus tumbas momias de curas, monjes y monjas para ultrajarlas, como ejecutaron los milicianos izquierdistas durante la Guerra Civil. Estudié el Bachillerato en un colegio de curas. Me enseñaron que masturbarse te conduce a la invidencia y que el sexo es malo, y a tener mucho miedo a la muerte. De momento, salvo casi una dioptría de miope y astigmatismo, distingo la belleza de la mujer, la estupidez del macho y leo a quien me supera en talento e inteligencia. Que cada cual vaya misa, rece, haga penitencia o peregrine. Nunca criticaré a las personas que recibieron de Dios, según confesión, ese don de la creencia.
Valga ese exordio como telón literario para afirmar que aquí, en Zamora, y en toda la geografía patria, existe una organización, cristiana, católica, desde hace décadas, dando de comer al que tiene hambre; hogar al que carece de vivienda; posada al que solo conoce la calle como lecho y techo, creando puestos de trabajo. Y no preguntan a quien acude a solicitar, con timidez, casi con vergüenza, ni nacionalidad, ni creencias, ni por su raza. Todos son bien recibidos. Esa institución es Cáritas. En nuestra ciudad y provincia, atendió el año pasado a miles de ciudadanos en la indigencia. A Cáritas nunca le enseñará el tal Pablo Iglesias, burgués que va de izquierdas, cómo se ayuda al que carece de todo, cómo se le estimula, cómo se le aconseja, cómo se le trata, cómo se dan cursos de formación profesional. Y, como recomienda el Evangelio, en silencio, porque lo que haga tu mano derecha que lo ignore la izquierda.
Y ese dinero que administra Cáritas, donde nadie se ha corrompido, donde nadie se ha quedado con euro, donde nadie juega con el hambre, la necesidad, viene de una mayoría de creyentes, de personas católicas, a las que quizá le sobre, pero podrían invertirlo en mansiones como las del líder neocomunista.
Aquí nadie de las izquierdas extremas tiene que enseñarnos que hay gente pobre, desheredados de la fortuna, mujeres maltratadas, racismo y machismo. En Cáritas lo aprendieron ha tiempo, pero trabajan para evitar más desgracias colectivas y personales. Pablo Iglesias para en el poder, que definiré como reaccionario, porque lo que permanece siempre torna en conservador.
Progreso es crear empleo. Progreso es cumplir con la Ley para que ni empresario ni trabajador se mofen del capital y del aporta su esfuerzo físico o psíquico. Progreso es crear la condiciones ideales para que la sociedad funcione, de tal manera, que no existan excluidos sociales, ni desahuciados, ni privilegios económicos, ni laborales, y que la mayor parte de la ciudadanía se sienta satisfecha, feliz, dentro de lo que permita la psique de cada cual. Esos menesteres le corresponden a los gobiernos, a los políticos, a los que ejecutan y a los que vigilan el ejercicio del poder. La caridad, hecha desde la política, solo es demagogia, mentira, hipérbole, propaganda, el magisterio del hombre que conduce al PSOE de Sánchez hacia su bolchevización. El presidente del Gobierno sigue sin leer ni a Besteiro, ni Azaña, ni le importa los consejos de Felipe González y los socialistas que arrojaron el marxismo a la zahúrda de la historia para gestionar una sociedad que ya no es ni la de 1848, ni tampoco la de 1917. Solo los carcas, los reaccionarios y los ágrafos se lo creen. Marx, hoy, 2020, ya no sería marxiano.
Eugenio-Jesús de Ávila




















Gonzalo Julián | Domingo, 19 de Abril de 2020 a las 01:52:19 horas
Doy fe de tus comentarios sobre Cáritas, puesto que al vivir a lado de su sede...todas las mañanas veo las tristes colas...
Sobre Pablo Iglesias: ya lo has dicho tú perfectamente.
Accede para votar (0) (0) Accede para responder