CON LOS CINCO SENTIDOS
Hay un lugar en el mundo
Estoy buscando un lugar en el mundo donde las sonrisas sean tónica habitual, los abrazos y los besos en la mejilla, la forma más normalizada de saludo y el beso en los morros el cómo se demuestra el amor a quien adoras por encima de todo. Si conoces un lugar así en el universo, me escapo contigo ahora, sin equipaje, sólo el de mano para ir ligera, pero con toda mi persona, más feliz que si hubiese descubierto la cueva donde está el secreto de la eterna juventud lleno de dioses y adonis perfectos bebiendo hidromiel y tumbados, vestidos de blanco, viendo cómo fastidiamos todo una vez tras otra, sin remisión.
Riéndose, y disfrutando del hecho de que caigamos constantemente en los mismos errores y no aprendamos nada. El ser humano es imperfecto, quizá por eso es tan atractivo e inescrutable, complejo, inmenso y rodeado de un halo de misterio que hace que no seamos capaces de mejorar jamás, aunque pongamos en ello todo nuestro empeño. No nos debe compensar, pienso yo.
Tiene que haber un lugar en el mundo, cerca de tu pecho, donde todo sea cálido y acogedor, donde sentirme segura de que nada malo podrá pasar si estoy ahí, en ese preciso lugar y en ese preciso instante. Deja que acomode mi ser en esa oquedad entre tu cuerpo y el mío para siempre, por las risas, los besos, los abrazos sin venir a cuento, porque hoy es hoy y porque mañana quién sabe dónde nos llevará el tren de la vida. Bailemos pues, que la vida es breve y ese lugar en el mundo yo lo encontraré a tu lado.
Nélida L. Del Estal Sastre
Estoy buscando un lugar en el mundo donde las sonrisas sean tónica habitual, los abrazos y los besos en la mejilla, la forma más normalizada de saludo y el beso en los morros el cómo se demuestra el amor a quien adoras por encima de todo. Si conoces un lugar así en el universo, me escapo contigo ahora, sin equipaje, sólo el de mano para ir ligera, pero con toda mi persona, más feliz que si hubiese descubierto la cueva donde está el secreto de la eterna juventud lleno de dioses y adonis perfectos bebiendo hidromiel y tumbados, vestidos de blanco, viendo cómo fastidiamos todo una vez tras otra, sin remisión.
Riéndose, y disfrutando del hecho de que caigamos constantemente en los mismos errores y no aprendamos nada. El ser humano es imperfecto, quizá por eso es tan atractivo e inescrutable, complejo, inmenso y rodeado de un halo de misterio que hace que no seamos capaces de mejorar jamás, aunque pongamos en ello todo nuestro empeño. No nos debe compensar, pienso yo.
Tiene que haber un lugar en el mundo, cerca de tu pecho, donde todo sea cálido y acogedor, donde sentirme segura de que nada malo podrá pasar si estoy ahí, en ese preciso lugar y en ese preciso instante. Deja que acomode mi ser en esa oquedad entre tu cuerpo y el mío para siempre, por las risas, los besos, los abrazos sin venir a cuento, porque hoy es hoy y porque mañana quién sabe dónde nos llevará el tren de la vida. Bailemos pues, que la vida es breve y ese lugar en el mundo yo lo encontraré a tu lado.
Nélida L. Del Estal Sastre



















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