CON LOS CINCO SENTIDOS
No tenemos remedio
Ayer tarde, en un momento en el que estaba imbuida en la lectura, mi hija me sacó esta foto. De hecho, casi todas las fotos de las que dispongo las hace ella, para practicar otra de sus grandes aficiones. Ni me enteré hasta que me la mostró por la noche. Recuerdo que estaba leyendo las “Meditaciones” de Marco Aurelio.
Este libro, que muchos deberían de tener en su mesita de noche como libro de cabecera para encontrar algún pensamiento entre lo humano y lo pragmático, entre sus “Enseñanzas para una conducta moral”, fue escrito por un filósofo con poder cuasi absoluto. Único. Pero resulta que, para nuestra enorme desgracia, el mundo actual es gobernado por la maldad y la codicia, casi desde cualquier punto cardinal del planeta.
Estamos gobernados por los malos, o por los “menos buenos”, los necios, los corruptos y los más ineptos, por aquellos que no están preparados para liderar y abanderar cambios positivos y sustanciales. Me refiero a los gobernantes que realmente manejan los hilos de los que, a su vez, manejan cada país, por minúsculo e insignificante que sea.
Qué se puede esperar de unos hombres que ante la balanza de la Justicia (esa señora ciega, no porque no vea, sino porque tiene los ojos tapados para poder proyectar un mínimo hálito de imparcialidad en sus decisiones) ponen todo su afán en llenar hasta el hartazgo uno de los platillos de la balanza de dinero, de vil metal o papel, mientras la salud de todos, la educación y la equidad social pesan para ellos menos que el éter.
Esta fotografía de ayer tarde también refleja preocupación e inusitado interés por la lectura con fruición de una publicación en Redes Sociales de mi admirado amigo, el Catedrático de la Facultad de Medicina y Profesor D. Enrique Battaner, ex Rector de la Universidad de Salamanca. En su publicación explicaba, de manera resumida pero rigurosa, un estudio que está llevando a cabo sobre las similitudes y diferencias entre la mal llamaba “Fiebre española” de 1918, el S.A.R.S., el V.I.H. que nos asoló a partir de los años ochenta y esta pandemia del COVID-19, que nos ha cogido a los españoles con una famélica Sanidad después de tanto y tanto recorte…(este apunte último es mío). Magnífica su publicación y perfectamente asimilable por todos en sus conclusiones, incluso si sois de letras puras, como es mi caso (…).
El Profesor Battaner, esa eminencia que ha sido mentor y docente de muchos médicos y cirujanos de prestigio, algunos de los cuales tengo la satisfacción de conocer y contar entre mis amigos, siempre me sorprende. Incluso me sorprende que le agrade lo que escribo. Es todo un honor para alguien como yo. Para concluir mi artículo de hoy, lunes, 27 de abril de 2020, quiero manifestar y recalcar lo que todos los que poseen al menos dos dedos de frente deben de tener bien claro para que podamos salir de este entuerto vírico y esta
- Más inversión para Sanidad y mejores sueldos para sus trabajadores, en cualquiera de las escalas.
- Más inversión en Investigación y Desarrollo en Universidades y laboratorios, porque nos va la vida en ello, esa vida que ahora despreciamos y sin la que no somos nada.
- Más inversión en Educación y mejores sueldos para todos los formadores del futuro de este país. Reconocimiento a su labor, a su sacrificio en silencio.
- Más inversión para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y para todos y cada uno de sus trabajadores, en diferentes escalafones. Nos protegen, dan su vida a cambio de sueldos miserables que son para sentirnos avergonzados cuando todos “tiramos” de ellos cuando nos sentimos frágiles, y nos rescatan sin mascarillas homologadas ni hostias en vinagre, a pelo, para morir en el más absoluto de los olvidos.
- Más inversión y dinero para el Sector Servicios y todos sus trabajadores: cajeros, reponedores, repartidores, transportistas, autónomos. No voy a diferenciarlos por sexos porque no me da la gana perder mi tiempo, que es escaso y penoso, en recitar por sexos algo que se debe de decir por género neutro. Que algunos me tenéis hasta los ovarios con esto ya.
- Más inversión y facilidades para los que con su sudor levantan este bendito país cada día, al cerrar su persiana por Decreto. Y si sobra algo, que sobrará, porque hay mucha rémora y parasitismo en el organigrama político español, más justicia social para los que menos tienen.
Me parecen ideas de cajón, pero mi cajón es pragmático, a veces utópico, sencillo siempre. Como sencillos son los ataúdes de los muertos que se han ido sin besos y sin caricias. Descansen en paz. Todos.
Ayer tarde, en un momento en el que estaba imbuida en la lectura, mi hija me sacó esta foto. De hecho, casi todas las fotos de las que dispongo las hace ella, para practicar otra de sus grandes aficiones. Ni me enteré hasta que me la mostró por la noche. Recuerdo que estaba leyendo las “Meditaciones” de Marco Aurelio.
Este libro, que muchos deberían de tener en su mesita de noche como libro de cabecera para encontrar algún pensamiento entre lo humano y lo pragmático, entre sus “Enseñanzas para una conducta moral”, fue escrito por un filósofo con poder cuasi absoluto. Único. Pero resulta que, para nuestra enorme desgracia, el mundo actual es gobernado por la maldad y la codicia, casi desde cualquier punto cardinal del planeta.
Estamos gobernados por los malos, o por los “menos buenos”, los necios, los corruptos y los más ineptos, por aquellos que no están preparados para liderar y abanderar cambios positivos y sustanciales. Me refiero a los gobernantes que realmente manejan los hilos de los que, a su vez, manejan cada país, por minúsculo e insignificante que sea.
Qué se puede esperar de unos hombres que ante la balanza de la Justicia (esa señora ciega, no porque no vea, sino porque tiene los ojos tapados para poder proyectar un mínimo hálito de imparcialidad en sus decisiones) ponen todo su afán en llenar hasta el hartazgo uno de los platillos de la balanza de dinero, de vil metal o papel, mientras la salud de todos, la educación y la equidad social pesan para ellos menos que el éter.
Esta fotografía de ayer tarde también refleja preocupación e inusitado interés por la lectura con fruición de una publicación en Redes Sociales de mi admirado amigo, el Catedrático de la Facultad de Medicina y Profesor D. Enrique Battaner, ex Rector de la Universidad de Salamanca. En su publicación explicaba, de manera resumida pero rigurosa, un estudio que está llevando a cabo sobre las similitudes y diferencias entre la mal llamaba “Fiebre española” de 1918, el S.A.R.S., el V.I.H. que nos asoló a partir de los años ochenta y esta pandemia del COVID-19, que nos ha cogido a los españoles con una famélica Sanidad después de tanto y tanto recorte…(este apunte último es mío). Magnífica su publicación y perfectamente asimilable por todos en sus conclusiones, incluso si sois de letras puras, como es mi caso (…).
El Profesor Battaner, esa eminencia que ha sido mentor y docente de muchos médicos y cirujanos de prestigio, algunos de los cuales tengo la satisfacción de conocer y contar entre mis amigos, siempre me sorprende. Incluso me sorprende que le agrade lo que escribo. Es todo un honor para alguien como yo. Para concluir mi artículo de hoy, lunes, 27 de abril de 2020, quiero manifestar y recalcar lo que todos los que poseen al menos dos dedos de frente deben de tener bien claro para que podamos salir de este entuerto vírico y esta
- Más inversión para Sanidad y mejores sueldos para sus trabajadores, en cualquiera de las escalas.
- Más inversión en Investigación y Desarrollo en Universidades y laboratorios, porque nos va la vida en ello, esa vida que ahora despreciamos y sin la que no somos nada.
- Más inversión en Educación y mejores sueldos para todos los formadores del futuro de este país. Reconocimiento a su labor, a su sacrificio en silencio.
- Más inversión para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y para todos y cada uno de sus trabajadores, en diferentes escalafones. Nos protegen, dan su vida a cambio de sueldos miserables que son para sentirnos avergonzados cuando todos “tiramos” de ellos cuando nos sentimos frágiles, y nos rescatan sin mascarillas homologadas ni hostias en vinagre, a pelo, para morir en el más absoluto de los olvidos.
- Más inversión y dinero para el Sector Servicios y todos sus trabajadores: cajeros, reponedores, repartidores, transportistas, autónomos. No voy a diferenciarlos por sexos porque no me da la gana perder mi tiempo, que es escaso y penoso, en recitar por sexos algo que se debe de decir por género neutro. Que algunos me tenéis hasta los ovarios con esto ya.
- Más inversión y facilidades para los que con su sudor levantan este bendito país cada día, al cerrar su persiana por Decreto. Y si sobra algo, que sobrará, porque hay mucha rémora y parasitismo en el organigrama político español, más justicia social para los que menos tienen.
Me parecen ideas de cajón, pero mi cajón es pragmático, a veces utópico, sencillo siempre. Como sencillos son los ataúdes de los muertos que se han ido sin besos y sin caricias. Descansen en paz. Todos.




















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