Nélida L. Del Estal Sastre
Martes, 28 de Abril de 2020
CON LOS CINCO SENTIDOS

Mientras duermes

[Img #38420] Si te miro, si te observo con cuidado cuando duermes, para no despertarte, tu rostro me recuerda a cuando aún no eras más que una niña a la que la vida trataba bien. Sin problemas, más allá de comer, reír, disfrutar y hacer felices a los demás con tus ocurrencias de niña especial, porque siempre lo fuiste. Por mucho que crezcas, para mí serás siempre mi pequeña…

Veo tu cara, la escruto, centímetro a centímetro, tus ojos, tus cejas, tus labios con una mueca de satisfacción y de enorme paz interior, sólo posible en personas con el fondo de su alma tan limpio como el tuyo. Te admiro, te quiero más allá de lo normal. Eres y serás mi vida entera. Esas mejillas nacaradas de muñequita…Eres perfecta para mí y lo que los demás piensen me es igual.

Perdono, perdoné hace tiempo a los que te dañaron. En nuestro corazón no cabe el rencor, se evapora siempre como el humo de un cigarrillo. No merece la pena. Es una pérdida de tiempo, un tiempo precioso para pasarlo juntas, riéndonos de las cosas que tiene esta vida que nos ha tocado en gracia. Si me faltas algún día, no sé qué haría, sinceramente.

Cuando uno tiene un hijo, su vida y sus prioridades cambian tanto que asusta. Tienes un ser que depende al cien por cien de ti. Pase lo que pase, no le puedes fallar jamás. Eres su referente y el espejo en el se mira cada mañana. Debes darle el mejor ejemplo posible y, si quieres de verdad, ese ejemplo sale solo, casi sin forzarlo, porque con el único gesto de ver la carita de la persona que lo observa, que te observa a ti, como si fueses su heroína, se te caen de emoción todos los palos del sombrajo. Se quiere tanto que duele.

Pero es de verdad un dolor físico, que va más allá de lo emocional si le dañan, si alguien osa herir de cualquier modo a ese ser que trajiste al mundo por amor y con amor. Sólo he tenido una hija, por circunstancias de la vida no tuve más... Por eso la quiero con locura, sin medida. Es una extensión de mi persona y cada cosa de la que hablo, cada cosa que escribo, cada música que escucho, la comparto con ella, porque quiero que sea sensible al arte, tolerante, buena, empática, digna, coherente y honesta, como creo que es su madre.

Espero haberte enseñado bien, amor de mi vida, para que nadie te marque con dolor y, si te marca, sepas salir airosa y con la cabeza bien alta, como yo te he mostrado que debes hacer. Estoy muy orgullosa de ti y lo estaré siempre. Jamás amaré de manera tan pura como te amo a ti.

Nélida L. del Estal Sastre

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