Redacción
Miércoles, 29 de Abril de 2020
OPINIÓN

España in the pendiente

Óscar de Prada López

[Img #38432]Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Es lo que han pensado tantos paisanos en estos tiempos de confinamiento, bares cerrados, relaciones sociales online y angustia preapocalíptica. Hago tal reflexión mientras valoro la noticia del aumento espectacular en las ventas de alcohol. Vino, cerveza y otras bebidas con etanol han escalado puestos en la cesta de la compra con el estado de alarma. De las bebidas espirituosas se espera que eleven el ánimo, aun a costa de nuestros sentidos. A falta de bar y copazo, quien no se consuela es porque no quiere. Ya canta Mägo de Oz: “Al calor de algunas cervezas, esperando el Día del Juicio Final, si es verdad que es el fin de la Humanidad que nos pille borrachos de verdad, ¡yah!”

 

En diciembre, términos como ‘Covid-19’ o ‘desescalada’ serán elegidos como Palabra del Año por la Fundéu BBVA. A las puertas de mayo, pensar esto puede sonar precipitado pero no estar exento de lógica. Como requisito indispensable para su elección tal vocablo debe suscitar interés lingüístico por su origen, formación o uso, así como desempeñar un papel protagonista en 2020. Y a los hechos les remito. Lo curioso es que puedan elegirse voces no recogidas en el diccionario de la RAE, de ésas que despiertan no pocas suspicacias. Díganme ustedes si usarían el verbo ‘desescalar’ en situaciones normales, como bajar escaleras o descender una montaña. No creo que un alpinista empleara una expresión diferente a ‘descenso’ o ‘bajada’, una vez hace cumbre. Todo lo que sube baja.

 

Quizás algún ministro sugiriera tal palabra (‘desescalada’) por no llevar implícita una connotación negativa de humillación, desastre o abajamiento. La Divina Comedia es también conocida como el descenso a los Infiernos de Dante Alighieri, toda una vivencia traumática e instructiva en sí misma. Como la que nos está deparando día a día esta pandemia, registrando datos catastrofistas en paro y empleo. El Tártaro hollado en 2008 con otro Ejecutivo socialista ya resulta peccata minuta, en comparación con el abismo que se gesta dentro del mercado laboral. Mi experiencia me dice que, cuando has tocado fondo, sólo puedes ir hacia arriba. Pero no serán pocos los que no levanten cabeza, incluyendo a quienes esta coalición -afirma- no quiere dejar atrás. Luego será el llanto y el rechinar de dientes para los restantes, oyendo las excusas desde Moncloa.

 

De creer en la reencarnación, diría que en otra vida fui salmón por mi hábito a nadar contra corriente. Todos tenemos que aprender, tarde o temprano, a manifestar nuestra adhesión o nuestra oposición. Para que el hombre no sea un lobo para el hombre, debe socializar y distinguir -por sí mismo- cuál es su lugar predilecto en este mundo. Uno de los relatos de Anthony de Mello resume: "La bondad o la maldad de una ideología depende de las personas que hagan uso de ella". Visto así, se entiende cómo hay países con menos recursos que han obtenido mejores resultados en su lucha contra el coronavirus frente a otros, más dotados y peor dirigidos. Si los tiempos son aquello que vivimos, nuestro porvenir será bueno si vivimos bien. Lo que no tiene por qué significar que sea óptima una paguita mínima vital indispensable. Supervivencia no implica automática dependencia.

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