COVID-19
Coronavirus: resumen sin terminar
Ayer, con más pena que gloria, se ratificó en el Congreso la propuesta del Gobierno para ver renovado el “Estado de Alarma” durante 15 días más. Los sentimientos, en mi caso, se reparten entre la “estupefacción” y el “desánimo”.
“Estupefacción” por constatar, y ver ratificado ante la Cámara Baja, (con la tv, luces y taquígrafos), que nuestros políticos no tienen otro interés y objetivo más que ellos mismos: al Coronavirus lo consideran algo así como: “una enfermedad que, malo será nos toque” y, sobre todo, “lo que permitirá, a aquel que lo haga de <<aquella manera>>, seguir gobernando... o, en el polo opuesto, entrar a gobernar”. Nuestros muertos serán su “arma arrojadiza” para intentar matarse entre si.
“Desánimo” por seguir observando en nuestros políticos, en sus “asesores”...pero también en los medios de comunicación, tertulias...que siguen cometiendo el mismo error del comienzo de la pandemia. Y nos “involucran” a la ciudadania. Ya hemos comentado, desde El Día de Zamora, que a primeros de año, cuando el Covid-19 fue cogiendo fuerza e inició su “peregrinar” por medio mundo...camino del otro medio..., en aquellos momentos –digo– “todos sabíamos de qué iba esto...”, lo que se nos comentaba “era una exageración...”. Incluso varios mandatarios llevaron hasta sus últimas consecuencias, esta “filosofía”, con los resultados que todos conocemos... Esta misma “actitud o prepotencia”, observo en buena parte de los estamentos citados y de la sociedad: todos saben qué va a ocurrir...y cómo lo vamos /tenemos que arreglar. La otra mitad de la población, apoyada por buena parte de datos e informaciones que “ahora” circulan por “todas las partes”, están convencidos de que caminamos ante una Crisis Económica Mundial, que devendrá en una nueva situación tan desconocida, que aludiendo al “fin del mundo”, es la única manera que tienen de hacerse entender y explicar sus sensaciones.
No seré yo quien intente dirimir entre aquellas posiciones. Pero sí quiero dejar constancia de un hecho “ya constatado”: Cuando el llamado Covid-19 nació, (o lo nacieron), todo nos parecía “imposible de creer, de entender...pero lejano”. Cuando llegó a Italia, ya nos vimos obligados a “creer”, puesto que ahora sí estaba muy cerca; pero seguimos sin “entender cómo habría tenido tan mala suerte Italia...”, puesto que “a nosotros no nos tocaría...más allá de algún contagio esporádico”. Pues bien, buena parte de los problemas que tenemos AHORA, son fruto de nuestro exceso de sapiencia en tantas cosas...que nos impidió afrontar la enfermedad, obtener los recursos necesarios, diseñar y explicar las medidas a tomar ...y todo ello hecho con humildad y desde el primer momento. ¿Vamos a aplicar la misma técnica en el DESPUEÉS?. ¿Vamos a ir de “sobrados” y siendo, cada uno de nosotros, el único en saber qué hacer en estos momentos tan difíciles?
Estamos en unos momentos, y ante unos acontecimientos, tan graves, novedosos e importantes, que NADIE podemos erigirnos en “salvadores”. Nos volveremos a equivocar, y perderemos un tiempo esencial para que la recuperación, llegue...bien y cuanto antes. Dando por imposible (ya) un “Acuerdo de Legislatura o Salvación”, lo anterior nos será más difícil de conseguir. Como estamos ante una Crisis Mundial que nadie ha podido conocer...considero más inteligente y efectivo, que TODOS, cada uno dónde quiera que estemos, política, social, económicamente... nos dediquemos a OBSERVAR lo que hacen los demás, (vecinos, otros pueblos, otras ciudades...otros países...)...e intentemos valorar lo que estamos observando. Luego decidamos qué creemos que debemos hacer y no hacer. Sé que es difícil. Pero es lo inteligente y, por lo tanto, lo mejor que puede funcionar.
Gonzalo Julián
Ayer, con más pena que gloria, se ratificó en el Congreso la propuesta del Gobierno para ver renovado el “Estado de Alarma” durante 15 días más. Los sentimientos, en mi caso, se reparten entre la “estupefacción” y el “desánimo”.
“Estupefacción” por constatar, y ver ratificado ante la Cámara Baja, (con la tv, luces y taquígrafos), que nuestros políticos no tienen otro interés y objetivo más que ellos mismos: al Coronavirus lo consideran algo así como: “una enfermedad que, malo será nos toque” y, sobre todo, “lo que permitirá, a aquel que lo haga de <<aquella manera>>, seguir gobernando... o, en el polo opuesto, entrar a gobernar”. Nuestros muertos serán su “arma arrojadiza” para intentar matarse entre si.
“Desánimo” por seguir observando en nuestros políticos, en sus “asesores”...pero también en los medios de comunicación, tertulias...que siguen cometiendo el mismo error del comienzo de la pandemia. Y nos “involucran” a la ciudadania. Ya hemos comentado, desde El Día de Zamora, que a primeros de año, cuando el Covid-19 fue cogiendo fuerza e inició su “peregrinar” por medio mundo...camino del otro medio..., en aquellos momentos –digo– “todos sabíamos de qué iba esto...”, lo que se nos comentaba “era una exageración...”. Incluso varios mandatarios llevaron hasta sus últimas consecuencias, esta “filosofía”, con los resultados que todos conocemos... Esta misma “actitud o prepotencia”, observo en buena parte de los estamentos citados y de la sociedad: todos saben qué va a ocurrir...y cómo lo vamos /tenemos que arreglar. La otra mitad de la población, apoyada por buena parte de datos e informaciones que “ahora” circulan por “todas las partes”, están convencidos de que caminamos ante una Crisis Económica Mundial, que devendrá en una nueva situación tan desconocida, que aludiendo al “fin del mundo”, es la única manera que tienen de hacerse entender y explicar sus sensaciones.
No seré yo quien intente dirimir entre aquellas posiciones. Pero sí quiero dejar constancia de un hecho “ya constatado”: Cuando el llamado Covid-19 nació, (o lo nacieron), todo nos parecía “imposible de creer, de entender...pero lejano”. Cuando llegó a Italia, ya nos vimos obligados a “creer”, puesto que ahora sí estaba muy cerca; pero seguimos sin “entender cómo habría tenido tan mala suerte Italia...”, puesto que “a nosotros no nos tocaría...más allá de algún contagio esporádico”. Pues bien, buena parte de los problemas que tenemos AHORA, son fruto de nuestro exceso de sapiencia en tantas cosas...que nos impidió afrontar la enfermedad, obtener los recursos necesarios, diseñar y explicar las medidas a tomar ...y todo ello hecho con humildad y desde el primer momento. ¿Vamos a aplicar la misma técnica en el DESPUEÉS?. ¿Vamos a ir de “sobrados” y siendo, cada uno de nosotros, el único en saber qué hacer en estos momentos tan difíciles?
Estamos en unos momentos, y ante unos acontecimientos, tan graves, novedosos e importantes, que NADIE podemos erigirnos en “salvadores”. Nos volveremos a equivocar, y perderemos un tiempo esencial para que la recuperación, llegue...bien y cuanto antes. Dando por imposible (ya) un “Acuerdo de Legislatura o Salvación”, lo anterior nos será más difícil de conseguir. Como estamos ante una Crisis Mundial que nadie ha podido conocer...considero más inteligente y efectivo, que TODOS, cada uno dónde quiera que estemos, política, social, económicamente... nos dediquemos a OBSERVAR lo que hacen los demás, (vecinos, otros pueblos, otras ciudades...otros países...)...e intentemos valorar lo que estamos observando. Luego decidamos qué creemos que debemos hacer y no hacer. Sé que es difícil. Pero es lo inteligente y, por lo tanto, lo mejor que puede funcionar.
Gonzalo Julián




















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