EMPRESA
Se da por hecho el anuncio de la marcha de Nissan de Barcelona este jueves
Cerrar Barcelona les costará 1.000 millones, pero mantiene las plantas de Ávila y Cantabria
El anuncio de la alianza Nissan-Renault-Mitsubishi de hoy confirmó los malos presagios: la firma nipona cede el liderazgo de la fabricación de furgonetas a su aliado francés y se retira de Europa.
La marca nipona ya ha trasladado la decisión al Ministerio de Industria y a la dirección global y mañana se lo comunicará oficialmente a sus trabajadores y sindicatos, en una reunión telemática convocada a las 08:30 h., en la que se espera que se presente el plan de reestructuración y su decisión de reforzar su posición en los mercados de asia, Oriente Medio, Sudáfrica y Estados Unidos, cediendo Europa a Renault.
El cierre de esta planta de la zona Franca supone un duro golpe para Barcelona, con 3.000 despidos directos, pero con una pérdida de hasta 20.000 trabajos indirectos, aunque parece que se salvarán las plantas de Ávila, tras la gran inversión de hace dos años, y de Cantabria, donde se producen piezas de motores.
Un cierre muy caro
El secretario de Industria, Raún Blanco, ya advirtió que el cierre le va a salir caro a la empresa:"Nissan tiene que tener claro que no le va a salir más barato de los 1.000 millones", unos despidos que se van a encarecer aún más al haberse acogido la plantilla a los ERTE del estado de alarma, por lo que tendrán que devolver las cotizaciones sociales de los trabajadores. Además, se sumarían otras exenciones recibidas y las indemnizaciones a los trabajadores.
La marca nipona ya ha trasladado la decisión al Ministerio de Industria y a la dirección global y mañana se lo comunicará oficialmente a sus trabajadores y sindicatos, en una reunión telemática convocada a las 08:30 h., en la que se espera que se presente el plan de reestructuración y su decisión de reforzar su posición en los mercados de asia, Oriente Medio, Sudáfrica y Estados Unidos, cediendo Europa a Renault.
El cierre de esta planta de la zona Franca supone un duro golpe para Barcelona, con 3.000 despidos directos, pero con una pérdida de hasta 20.000 trabajos indirectos, aunque parece que se salvarán las plantas de Ávila, tras la gran inversión de hace dos años, y de Cantabria, donde se producen piezas de motores.
Un cierre muy caro
El secretario de Industria, Raún Blanco, ya advirtió que el cierre le va a salir caro a la empresa:"Nissan tiene que tener claro que no le va a salir más barato de los 1.000 millones", unos despidos que se van a encarecer aún más al haberse acogido la plantilla a los ERTE del estado de alarma, por lo que tendrán que devolver las cotizaciones sociales de los trabajadores. Además, se sumarían otras exenciones recibidas y las indemnizaciones a los trabajadores.



















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