Redacción
Lunes, 01 de Junio de 2020
OPINIÓN

De rebrotes y rebotes

Óscar de Prada López

[Img #39895]Se estrena junio entrenando con líneas y circunstancias. Las horas se han convertido en días y los días en meses, meses de mesas vacías y ausencias lloradas y travesías aplazadas y calles silenciosas y esencias perdidas. Ignoro si soy el único al que sorprende escuchar de nuevo una moto desbocada o un bocinazo quejoso. En verdad, echo de menos otras cosas antes que ésas. Cada posibilidad negada es una oportunidad segada. Una cosa es segar y otra bien distinta, sesgar. Negar sin la razón conveniente equivale a regar los yerbajos del jardín nacional. Dice un refrán que mala hierba nunca muere y dice bien, viendo cómo vuelven a florecer las mismas pésimas ideas entre unos y otros. El cainismo secular, con extra de hiprogresía y un tomo de buenismo populista bajo el brazo.

 

No sólo pueden resurgir los focos de contagio, también pueden darse rebrotes de rebotes y ofensivas en plan ofensa. El episodio de Iglesias vs Álvarez de Toledo no deja de ser una muestra más. Por no hablar de su actitud posterior ante Espinosa de los Monteros, insinuando lo que en la práctica tan buenos resultados dio a los ancestros políticos del vicepresidente. Tiempo atrás, pude ver en un rastrillo gorras y quincalla y banderas y otros recuerdos variopintos del mundo escondido tras el Telón de Acero. A tenor de lo visto, no es ciertamente un lugar que deseara visitar ni mucho menos recrear hoy. ¿Quién sería tan irresponsable para empeñar el bienestar presente y trocarlo por un malestar pretérito, colectivizando la miseria sin hacer lo propio con la riqueza? Lo paradójico es que, por mucho que se demuestre su inutilidad, siempre habrá quien la excuse.

 

Véase, verbigracia, la propuesta surrealista de nacionalizar una empresa japonesa como Nissan. Cita del Twitter presidencial, 22 de enero: “El mantenimiento del empleo en la planta de Nissan en Barcelona está garantizado (…) hemos reafirmado nuestra voluntad para seguir trabajando juntos para asegurar la viabilidad de la factoría”. No falla, justo lo contrario; un aviso para navegantes deseosos de reconocer al perfecto bocachancla. Con voluntad no se arregla todo, por mucho que Sánchez se encomiende a ella como su perpetuo plan A. Sin olvidar su afición enfermiza a culpar de sus propios errores al primero que pille, cual niño malcriado que acusa a un bebé sietemesino de romper el valiosísimo jarrón chino con un balonazo. Otro frente abierto para la parte gobernante, otra arruga más en la frente de la coalición. En resumen, otro motivo más para echarla echándose a la calle.

 

No son sólo los malos datos de empleo y paro o las cifras de contagiados y fallecidos, tan dadas a bailar últimamente que uno las confunde con el famoso Harlem Shake de 2013. Ése en cuyo inicio sonaba la frase “Con los terroristas…”, que luego deriva en una mezcla caótica de danzas bizarras. Muy semejante al cotidiano devenir de esta coalición, en la que llegan a pactar con Bildu para derogar íntegramente la reforma laboral mientras demuestran ir como pollos sin cabeza. Y cada perro que se lama su pija, que decía Quevedo. Hagan vuesas mercedes memoria de cuanto ha hecho y dicho desde la moción de censura, considerándolas y asumiéndolas. ¿A que se les termina el espacio para enumerarlo todo? Como decía el apóstol Juan de los signos del Maestro, creo que ni todos los libros del mundo podrían albergar tal obra magna del desgobierno.

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