LA COLUMNA DE DOÑA ELVIRA
La “casi-oda” a la Feria del Vino
![[Img #40045]](http://eldiadezamora.es/upload/images/06_2020/740_dotoro2.jpg)
Según la Real Academia Española (RAE), una oda es definida como una “composición poética lírica de tono elevado, que generalmente ensalza algo o a alguien”. En este caso, el parecido de una oda al texto que va a ir a continuación de estas primeras líneas, es mínimo, ya que solamente coge de su definición una parte: “(…) que generalmente ensalza a algo o alguien”. Esta es la parte que tiene en común este género con el texto que me voy a permitir escribir a continuación.
La “casi-oda” (que es como voy a llamar a lo que quiero transmitir), que voy a escribir en estos párrafos, trata sobre un evento que en Toro se iba a celebrar el fin de semana del 6 y 7 de junio: “La Feria del Vino”. Un evento muy querido por los toresanos y visitantes que vienen a degustar el exquisito vino de la D.O. Toro en uno de los monumentos más preciados de la ciudad de Doña Elvira: La Plaza de Toros, la llamada: “la niña bonita”.
La Feria del Vino, según la web vinotoroteca, tuvo su primera aparición en junio del 2012 con motivo del 25 aniversario del reconocimiento de la Denominación de Origen Toro. Como celebración del aniversario, se organizó la primera feria, y- debido a su gran éxito- cada año continuaron con el evento hasta este año, que- debido al actual Estado de Alarma- se ha tenido que suspender. Una noticia triste para los ciudadanos, los toresanos amantes del buen vino. De su vino. De ese emblema tan característico. Un día en el que todos se juntan en un mismo lugar a disfrutar de la Denominación de Origen Toro; todos se unen por su sabor, por el placer de disfrutar de un buen vino. Todos unidos en un evento que caracteriza a Toro.
Ahora, toresano amante del vino, que no va a poder disfrutar de esta feria, me va a permitir que le proponga algo: el hecho de no poder disfrutar de una Feria del Vino como cada año, no quiere decir, que, en compañía de sus amigos, o solo en casa, puedas disfrutar ese fin de semana con unos vinos de la D.O. Toro. Por ello, os invito a que, durante el sábado 6 y el domingo 7 de mayo, cada uno disfrute de su vino, al igual que lo haría en el ruedo de la Plaza de Toros.
En este momento de la “casi-oda” me voy a permitir a: convertir mis palabras en versos para conmemorar- de la mejor manera posible- a este evento tan querido por los toresanos.
“Casi-oda” a la Feria del Vino
En un lugar en el ruedo,
entre tablas de madera y burladeros,
cientos de personas disfrutaban- con su copa en la mano-
de una gran festividad, en que todos reían y disfrutaban sin importar el tiempo.
El vino de Toro bebían;
las canciones que sonaban, cantaban;
y con los amigos disfrutaban,
en una gran tarde en la que los relojes se paraban.
El tiempo era todo suyo.
De cada uno de los asistentes,
que disfrutaban como niños pequeños,
muy sonrientes.
Bebían tinto, blanco o rosado,
-¡qué más da!-
si todo el vino de Toro siempre en un majar.
La Feria del Vino un año descansa,
esperando al año siguiente
a recibir a sus invitados
todos ellos sonrientes…
en un lugar en el ruedo,
entre tablas de manera y burladeros.
![[Img #40045]](http://eldiadezamora.es/upload/images/06_2020/740_dotoro2.jpg)
Según la Real Academia Española (RAE), una oda es definida como una “composición poética lírica de tono elevado, que generalmente ensalza algo o a alguien”. En este caso, el parecido de una oda al texto que va a ir a continuación de estas primeras líneas, es mínimo, ya que solamente coge de su definición una parte: “(…) que generalmente ensalza a algo o alguien”. Esta es la parte que tiene en común este género con el texto que me voy a permitir escribir a continuación.
La “casi-oda” (que es como voy a llamar a lo que quiero transmitir), que voy a escribir en estos párrafos, trata sobre un evento que en Toro se iba a celebrar el fin de semana del 6 y 7 de junio: “La Feria del Vino”. Un evento muy querido por los toresanos y visitantes que vienen a degustar el exquisito vino de la D.O. Toro en uno de los monumentos más preciados de la ciudad de Doña Elvira: La Plaza de Toros, la llamada: “la niña bonita”.
La Feria del Vino, según la web vinotoroteca, tuvo su primera aparición en junio del 2012 con motivo del 25 aniversario del reconocimiento de la Denominación de Origen Toro. Como celebración del aniversario, se organizó la primera feria, y- debido a su gran éxito- cada año continuaron con el evento hasta este año, que- debido al actual Estado de Alarma- se ha tenido que suspender. Una noticia triste para los ciudadanos, los toresanos amantes del buen vino. De su vino. De ese emblema tan característico. Un día en el que todos se juntan en un mismo lugar a disfrutar de la Denominación de Origen Toro; todos se unen por su sabor, por el placer de disfrutar de un buen vino. Todos unidos en un evento que caracteriza a Toro.
Ahora, toresano amante del vino, que no va a poder disfrutar de esta feria, me va a permitir que le proponga algo: el hecho de no poder disfrutar de una Feria del Vino como cada año, no quiere decir, que, en compañía de sus amigos, o solo en casa, puedas disfrutar ese fin de semana con unos vinos de la D.O. Toro. Por ello, os invito a que, durante el sábado 6 y el domingo 7 de mayo, cada uno disfrute de su vino, al igual que lo haría en el ruedo de la Plaza de Toros.
En este momento de la “casi-oda” me voy a permitir a: convertir mis palabras en versos para conmemorar- de la mejor manera posible- a este evento tan querido por los toresanos.
“Casi-oda” a la Feria del Vino
En un lugar en el ruedo,
entre tablas de madera y burladeros,
cientos de personas disfrutaban- con su copa en la mano-
de una gran festividad, en que todos reían y disfrutaban sin importar el tiempo.
El vino de Toro bebían;
las canciones que sonaban, cantaban;
y con los amigos disfrutaban,
en una gran tarde en la que los relojes se paraban.
El tiempo era todo suyo.
De cada uno de los asistentes,
que disfrutaban como niños pequeños,
muy sonrientes.
Bebían tinto, blanco o rosado,
-¡qué más da!-
si todo el vino de Toro siempre en un majar.
La Feria del Vino un año descansa,
esperando al año siguiente
a recibir a sus invitados
todos ellos sonrientes…
en un lugar en el ruedo,
entre tablas de manera y burladeros.




















