NOCTURNOS
Disfruta del momento
La belleza nunca llega tarde a la cita con tu sensibilidad. Yo disfruto de tu talento y de tu hermosura porque el destino así lo diseñó. Y llegará un día en el que desaparecerás de mi vida. No te pude amar como hubiera deseado. Pero algo te llevaste de mí para que me recuerdes cuando me muera. El resto poco importa. Los besos que no nos dimos, las caricias de la impotencia, el sueño de una cópula en una lecho de nubes, entre unas sábanas de polvo de mariposa, cabalgarte en el corcel del arco iris…nada. Mi amor por tu persona, mi querencia por la inteligencia y la perfección, los traduje en palabras. Así me curé de la ucronía erótica, de lo que pudo haber sido y no fue.
Y, cuando más te deseo, busco tus fotografías para apreciar tu belleza y no olvidar tu hermosura, ni el color de tu mirada, ni el matiz de tus mejillas. Y así, las observo, mientras escucho una buena música, de la que emociona, para calmar mi sed de ti, para el deleite de mi deseo. También tengo tu voz, grabada en mi móvil. Ya sobre la cama, solo con la luz tenue de la madrugada niña, la escucho, juego con ella para que mis tímpanos la metabolicen, la digieran y…la sueñen.
Y sé también que el amor nunca llega tarde a su cita con el alma. Yo, desde que te conozco, disfruto con tu genio y la arquitectura de tu cuerpo. Siempre desde la distancia que elegiste para alejarme de ti. Pasé por tu vida. No quisiste que me quedara. Adiós. Carpe diem.
Eugenio-Jesús de Ávila
La belleza nunca llega tarde a la cita con tu sensibilidad. Yo disfruto de tu talento y de tu hermosura porque el destino así lo diseñó. Y llegará un día en el que desaparecerás de mi vida. No te pude amar como hubiera deseado. Pero algo te llevaste de mí para que me recuerdes cuando me muera. El resto poco importa. Los besos que no nos dimos, las caricias de la impotencia, el sueño de una cópula en una lecho de nubes, entre unas sábanas de polvo de mariposa, cabalgarte en el corcel del arco iris…nada. Mi amor por tu persona, mi querencia por la inteligencia y la perfección, los traduje en palabras. Así me curé de la ucronía erótica, de lo que pudo haber sido y no fue.
Y, cuando más te deseo, busco tus fotografías para apreciar tu belleza y no olvidar tu hermosura, ni el color de tu mirada, ni el matiz de tus mejillas. Y así, las observo, mientras escucho una buena música, de la que emociona, para calmar mi sed de ti, para el deleite de mi deseo. También tengo tu voz, grabada en mi móvil. Ya sobre la cama, solo con la luz tenue de la madrugada niña, la escucho, juego con ella para que mis tímpanos la metabolicen, la digieran y…la sueñen.
Y sé también que el amor nunca llega tarde a su cita con el alma. Yo, desde que te conozco, disfruto con tu genio y la arquitectura de tu cuerpo. Siempre desde la distancia que elegiste para alejarme de ti. Pasé por tu vida. No quisiste que me quedara. Adiós. Carpe diem.
Eugenio-Jesús de Ávila















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.112