NOCTURNOS
El miedo a amar
Temen la libertad el dictador, el sectario y el pusilánime. Les da miedo el amor a los que no saben amar y a los que les atemoriza ser amados.
Hay mujeres que prefieren no amar, por temor a enamorarse y que su amante las abandone cuando se termine la pasión. No han preparado su alma para metabolizar el dolor que causa el fin del amor cuando aún ellas aman. Renuncian al placer de amar y ser amadas, el único que nos elevan sobre las distintas especies animales. Reducen su vida a la frialdad del mineral, a la estática y estética de la planta, que muestran su belleza, exhalan aromas y adornan sus cuerpos, pero nunca dieron un paso hacia el combate por el amor.
No comprendo al que se retira sin haber luchado, al que se esconde entre la sombra del alma, al que vive la vida como un simple esqueleto cubierto de carne. Yo quiero amar hasta que me duela, porque, si no muero enamorado, no habría tenido sentido alguno conjugar el verbo vivir.
Los que no aman, los que no saben amar, los que no desean sentirse amados se convierten en desertores de la única guerra en la que hay que luchar, tanto para vivir como para morir: la del amor.
Porque te quiero, te ruego que ames como si la pasión fuese eterna como Dios, como si el amor fuere el sístole-diástole que marca el ritmo del Universo. No tengas miedo de amar y no ser amada. Ama. Lo demás importante poco.
Eugenio-Jesús de Ávila
Temen la libertad el dictador, el sectario y el pusilánime. Les da miedo el amor a los que no saben amar y a los que les atemoriza ser amados.
Hay mujeres que prefieren no amar, por temor a enamorarse y que su amante las abandone cuando se termine la pasión. No han preparado su alma para metabolizar el dolor que causa el fin del amor cuando aún ellas aman. Renuncian al placer de amar y ser amadas, el único que nos elevan sobre las distintas especies animales. Reducen su vida a la frialdad del mineral, a la estática y estética de la planta, que muestran su belleza, exhalan aromas y adornan sus cuerpos, pero nunca dieron un paso hacia el combate por el amor.
No comprendo al que se retira sin haber luchado, al que se esconde entre la sombra del alma, al que vive la vida como un simple esqueleto cubierto de carne. Yo quiero amar hasta que me duela, porque, si no muero enamorado, no habría tenido sentido alguno conjugar el verbo vivir.
Los que no aman, los que no saben amar, los que no desean sentirse amados se convierten en desertores de la única guerra en la que hay que luchar, tanto para vivir como para morir: la del amor.
Porque te quiero, te ruego que ames como si la pasión fuese eterna como Dios, como si el amor fuere el sístole-diástole que marca el ritmo del Universo. No tengas miedo de amar y no ser amada. Ama. Lo demás importante poco.
Eugenio-Jesús de Ávila














Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.112