Miércoles, 11 de Febrero de 2026

Eugenio de Ávila
Sábado, 25 de Julio de 2020
ASCENSO A SEGUNDA B

El Zamora se reencuentra con el ascenso y abraza su historia perdida

Los rojilblancos cuajaron un grandísimo partido, en el que dominaron, salvo unos minutos de la primera mitad, a la Segoviana, marcando dos goles, obra de Valentín, en el ecuador de la primera entrega, y de Valentín, en el 57, obra de Sergio García, que salío del partido

[Img #41965]La ciudad a la que se ha humillado económica y políticamente durante décadas, de forma sistemática; la ciudad que camina hacia el abismo del olvido, hoy, en este ocaso del día de Santiago, Patrón de España, su equipo de fútbol, a punto de desaparecer hace unos años, merced a los errores de directivas que vivieron amparadas por el dinero público, del Ayuntamiento, ascendido a la Segunda B, la categoría soñada, el génesis de un renacer rojiblanco. El Grupo Vivir, con Víctor de Aldama, a la cabeza, ha logrado su objetivo. “Ni el pasado ha muerto,  ni está el mañana—ni el ayer—escrito! Versos de Machado para cerrar el primer párrafo de esta crónica sobre la gloria rojiblanca.

Afirmar que el Zamora, salvo unos diez minutos en el tramo central de la primera entrega del partido, realizó un gran encuentro; fue superior a la Segoviana desde el minuto inicial. Demostró cualidades superiores al buen equipo celeste. En esta ocasión, Movilla decidió alinear en el once inicial a Valentín y Dani Hernández, entre ambos más de veinte goles esta temporada. Y se notó. Hubo oportunidades en el primer tramo de esta final para los rojiblancos. Después, la Gimnástica mandó durante unos doce minutos. Cuando peor lo estaba pasando el cuadro zamorano, en un saque de esquina, sacado magistralmente por Carlos Ramos, peinado en el primer palo, ocasionaba el tanto de Valentín. Después, la maquina rojiblanca carburó de nuevo para controlar el choque.

La Segoviana salió indignada en la segunda mitad, y el Zamora espero a que se enfadase tanto que dejase de pensar. Y así fue. Sergio García, que acababa de saltar al césped marcaba un segundo tanto transcendental, un gol para la historia. El cuadro rojiblanco se había hecho ya con el pasaporte para el ascenso. Poco importó que el rival marcase en el último tramo del choque, porque la gesta ya se había escrito en el libro de la historia del fútbol zamorano.

La afrenta de Haro borrada para siempre de la memoria colectiva rojiblanca. Nos tocaba reír. Gocemos.

Inolvidable día de Santiago para la afición rojiblanca. Botafumeiro para purificar a una ciudad que necesita cambiar, de manera de urgente, lágrimas por sonrisas. Amén. ¡Santiago, y cierra Zamora!

 

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