Eugenio de Ávila
Sábado, 29 de Agosto de 2020
REPÚBLICO

La pandemía vírica no entiende de ideologías

[Img #43100]La pandemia vírica no se derrota con ideología, sino con sensatez, coherencia, diligencia, sabiduría y gestión. Para desgracia de esta nación, la cuarta potencia de Europa, los dos cerebros, privilegiados de este Gobierno, don Pedro, discípulo del socialismo,  y don Pablo, apóstol de los gentiles, accedieron al poder sin tener ni puta idea de lo que es gestionar, ni tan si quiera, una comunidad de vecinos. Ambos genios nunca llevaron ni una Concejalía de Ayuntamiento de pueblo. Alcanzaron la cima sin currículum, solo con propaganda, aprovechando la cobardía de Rajoy, el cansancio del pueblo español con los partidos clásicos, corrompidos desde los EREs de Andalucía (PSOE), hasta los Gürtel de los amigos del PP, más el pujolismo, ideología de la burguesía catalana,  y la miseria ética y moral de un país en un estado en descomposición, que antecedió al caos político y económico.

Esa misma ignorancia en la gestión, aparece en los líderes de la oposición conservadora. Gente mediocre, sin fuste, incluso pusilánime, avergonzada de definirse de derechas, como si fueran herederos de Franco, mientras sus enemigos lo son de Lenin o Stalin, Mao o Castro, Pol Pot o Chávez.

La pandemia económica sí se vence con ideología. Nunca un marxista podrá enderezar una economía en una nación destartalada en la que rige una economía de mercado. Marx creyó hallar, pero se equivocó, las contradicciones del capitalismo, lo que el bautizó como Modo de Producción Capitalista, cuando apenas la economía de las principales naciones del mundo, a mitad del siglo XIX, se regían por criterios capitalistas. El judío converso de Tréveris obró de profeta, pero sus designios nunca se cumplieron como se demostró por parte de intelectuales tan inmensos como Popper, Hayek, Misses

Si España quiere salir de su mayor crisis económica, que ya está ahí, que ha dado su aldabonazo en la puerta, jamás su ejecutivo  debería aplicar medidas como subidas de impuestos a todo lo que se mueva, máxime cuando los pequeños propietarios o han cerrado sus negocios o se han mantenido de verdadero milagro,  sino un plan de reactivación con medidas especiales para el turismo, aunque ya se llega demasiado tarde; inversión en el sector sanitario, donde nada se ha hecho, con la creación de un pasaporte sanitario, una financiación sostenible. Este sucede en una nación endeudada hasta niveles nunca conocidos, merced a los gastos superfluos del Gobierno, anteriores a la pandemia vírica, con aquellos célebres consejos de ministros donde se gastaba como un nuevo rico, sin atender a la realidad de las cuentas del Estado. Yo también fui izquierdista cuando Franco vivía, cuando se debía serlo. Cuando alcancé el uso de razón intelectual, supe de mis errores. Hay gente que todavía cree en lo que no ve. La fe como ideología.

Y la vuelta al colegio demostrará la incapacidad generalizada del gobierno central y de los autonómicos para elaborar un plan que evite el contagio de alumnos, docentes y familias. Porque quizá no ha caído usted en la cuenta que el coronavirus no distingue ideologías, que los niños de padres podemitas y de familias socialistas enferman como los de la gente que no es izquierdista.

Como anunció el viejo Engels, en el futuro pasaremos del gobierno de los hombres a la gestión de la cosas. Busque el lector gestores en España entre los actuales dirigentes políticos. Si encuentra más de diez, nos salvaremos. Nunca los españoles cabales, que no sean hinchas, como los futbolísticos, de los partidos políticos, se han sentido tan solos, tan abandonados, tan perdidos. La falta de confianza es absoluta. No se cree ni en los que mandan ni en los que se oponen. Miseria intelectual y ética. Ni un solo hombre de Estado. Sería el momento de que la nación la dirigiera un gobierno de eruditos, de profesionales, en economía. Cuanto más tiempo se pierda, mayor será la fractura económica y social que padezca esta nación.  Pero la incompetencia gobierna y se opone en nuestra patria.

Concluyo con un par de frases de Popper, intelectual que recomiendo a los desconozcan su existencia, pues hay que formar e informar:  “Aquello que nos promete el paraíso en la tierra nunca produjo nada, sino un infierno”. “Nuestro conocimiento es necesariamente finito, mientras que nuestra ignorancia es necesariamente infinita”.

Y otra de Hayek: “Cuanto más planifica el Estado, más complicada se le hace al individuo su propia planificación”

Eugenio-Jesús de Ávila

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