ME QUEDA LA PALABRA
La supresión de servicios del Alvia o la insignificancia política de Zamora
El Día de Zamora lo anunció en su periódico digital y Facebook el pasado 2 de septiembre, el diario con capital foráneo que se edita en la provincia tardó diez días más en dar la información
El pasado 2 de septiembre, este periódico, en su página Web, Twitter y Facebook ofrecía la información de que Renfe solo mantenía tres servicios ferroviarios Alvia con la capital de España. El primero de ellos, con salida a las 11.35 horas. Pues hete aquí que el sábado, 12 de los corrientes, diez días después, el diario de capital foráneo, que se edita en esta provincia, daba la misma noticia. Siempre tarde. Pero, además, la edulcoraba, como intentado quitar culpa de la falta de comunicación entre Zamora y la capital de España al Gobierno, al que se ha entregado en los últimos tiempos, tal cual apoyó, sin ambages, al PP cuando gobernaba España. Al parecer, de forma implícita, la culpa de este recorte drástico en los trenes Alvia se debe a los zamoranos, que no los utilizan lo suficiente. ¡Hay que tener mucha cara; jeta que se dice por nuestra tierra!
Hoy, Requejo, que ha andado listo, enviaba cartas a los responsables de reducir los viajes ferroviarios entre Zamora y Madrid. Los diputados y senadores zamoranos, desde hace doce días que dio la información, en primicia, nuestro medido de comunicación, guardaron silencio. ¡Qué hace estos políticos, que dicen representarnos, en los parlamentos nacionales! Percibir excelentes sueltos, muy superiores a sus merecimientos profesionales.
Convencido estoy de que la situación económica, cultural y demográfica de nuestra provincia, quizá la última provincia entre las españolas en actividad económica y uno de las más envejecidas, se debe a los políticos que sentaron sus posaderas en la capital de España desde casi el génesis de la democracia, también a los procuradores regionales, aunque ahora los del PSOE, con un brillante Martín Benito a la cabeza, me han demostrado su categoría como oposición a un ejecutivo melifluo, castellano, nunca leonés; sin ideas, plano.
Los políticos zamoranos del PSOE y del PP, ya en los gobiernos de Felipe González, después con los de Aznar, más tarde con el inefable Zapatero, después Mariano Rajoy y ahora con Sánchez, han servido, prietas las filas a sus respectivas jerarquías. Los zamoranos no les han importado un comino, porque después, cuando había que sancionarlos por su trabajo, imponerles un duro castigo políticos, volvían a las urnas como las ovejas al abrevadero y después al redil.
Además, la orfandad absoluta de una prensa incisiva, valiente, auténtica, que denunciase las tropelías de esos diputados, senadores y procuradores, contribuyó a que Zamora se consolidase como provincia sin alma, sin fuste, sin nada. De ahí que, verbigracia, Renfe suprima servicios; que la Junta pase de mencionarnos en la Ruta Jacobea de la Vía de la Plata, de que la consejera de Empleo visite hoy Zamora y no se mencione, en absoluto, la mayor inversión privada que recaerá en esta provincia, la de la biorrefinería de Barcial del Barco; que no se nos haga ni puto caso, ya desde las legislaturas de Zapatero, para que la N-122 entre la capital y la frontera lusa se transforme en autovía, o lo de Monte La Reina y la llegada al viejo campamento de un importante contingente militar.
Nuestros políticos solo representan a sus partidos. Jamás debemos considerarlos como representantes del pueblo llano. Lo del Alvia no ha sido más que un síntoma de nuestra insignificancia. Solo Requejo, libre de ataduras con su partido, ha estado en su sitio.
Eugenio-Jesús de Ávila
El pasado 2 de septiembre, este periódico, en su página Web, Twitter y Facebook ofrecía la información de que Renfe solo mantenía tres servicios ferroviarios Alvia con la capital de España. El primero de ellos, con salida a las 11.35 horas. Pues hete aquí que el sábado, 12 de los corrientes, diez días después, el diario de capital foráneo, que se edita en esta provincia, daba la misma noticia. Siempre tarde. Pero, además, la edulcoraba, como intentado quitar culpa de la falta de comunicación entre Zamora y la capital de España al Gobierno, al que se ha entregado en los últimos tiempos, tal cual apoyó, sin ambages, al PP cuando gobernaba España. Al parecer, de forma implícita, la culpa de este recorte drástico en los trenes Alvia se debe a los zamoranos, que no los utilizan lo suficiente. ¡Hay que tener mucha cara; jeta que se dice por nuestra tierra!
Hoy, Requejo, que ha andado listo, enviaba cartas a los responsables de reducir los viajes ferroviarios entre Zamora y Madrid. Los diputados y senadores zamoranos, desde hace doce días que dio la información, en primicia, nuestro medido de comunicación, guardaron silencio. ¡Qué hace estos políticos, que dicen representarnos, en los parlamentos nacionales! Percibir excelentes sueltos, muy superiores a sus merecimientos profesionales.
Convencido estoy de que la situación económica, cultural y demográfica de nuestra provincia, quizá la última provincia entre las españolas en actividad económica y uno de las más envejecidas, se debe a los políticos que sentaron sus posaderas en la capital de España desde casi el génesis de la democracia, también a los procuradores regionales, aunque ahora los del PSOE, con un brillante Martín Benito a la cabeza, me han demostrado su categoría como oposición a un ejecutivo melifluo, castellano, nunca leonés; sin ideas, plano.
Los políticos zamoranos del PSOE y del PP, ya en los gobiernos de Felipe González, después con los de Aznar, más tarde con el inefable Zapatero, después Mariano Rajoy y ahora con Sánchez, han servido, prietas las filas a sus respectivas jerarquías. Los zamoranos no les han importado un comino, porque después, cuando había que sancionarlos por su trabajo, imponerles un duro castigo políticos, volvían a las urnas como las ovejas al abrevadero y después al redil.
Además, la orfandad absoluta de una prensa incisiva, valiente, auténtica, que denunciase las tropelías de esos diputados, senadores y procuradores, contribuyó a que Zamora se consolidase como provincia sin alma, sin fuste, sin nada. De ahí que, verbigracia, Renfe suprima servicios; que la Junta pase de mencionarnos en la Ruta Jacobea de la Vía de la Plata, de que la consejera de Empleo visite hoy Zamora y no se mencione, en absoluto, la mayor inversión privada que recaerá en esta provincia, la de la biorrefinería de Barcial del Barco; que no se nos haga ni puto caso, ya desde las legislaturas de Zapatero, para que la N-122 entre la capital y la frontera lusa se transforme en autovía, o lo de Monte La Reina y la llegada al viejo campamento de un importante contingente militar.
Nuestros políticos solo representan a sus partidos. Jamás debemos considerarlos como representantes del pueblo llano. Lo del Alvia no ha sido más que un síntoma de nuestra insignificancia. Solo Requejo, libre de ataduras con su partido, ha estado en su sitio.
Eugenio-Jesús de Ávila




















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